4 de mayo de 2026
La tensión entre Estados Unidos y Cuba volvió a escalar luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que su país "tomará el control" de la isla "casi de inmediato". En respuesta, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel aseguró que "ningún agresor" encontrará rendición en Cuba y denunció una escalada de amenazas "peligrosa y sin precedentes".
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió este sábado a las recientes declaraciones de Donald Trump y aseguró que la isla no se rendirá frente a ninguna amenaza externa. El mandatario cubano sostuvo que "ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba", luego de que el presidente de Estados Unidos afirmara públicamente que su país "tomará el control" de territorio cubano "casi de inmediato".
La reacción de La Habana se produjo después de un discurso pronunciado por Trump durante un evento realizado en Florida, donde el mandatario estadounidense volvió a endurecer su postura hacia el gobierno cubano. En esa intervención, el republicano señaló que, una vez concluidas las acciones de Washington en Irán, Estados Unidos avanzará sobre Cuba y deslizó incluso la posibilidad de desplegar fuerzas militares cerca de la isla.
Según trascendió, Trump mencionó la posibilidad de enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln al Caribe y sugirió que su sola presencia frente a las costas cubanas podría forzar una rendición del gobierno de la isla. Las declaraciones coincidieron además con nuevas sanciones impulsadas por la administración estadounidense contra sectores estratégicos de la economía cubana.
Tras esas afirmaciones, Díaz-Canel utilizó sus redes sociales para emitir un mensaje dirigido tanto a la población cubana como a la comunidad internacional. "Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba. Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo del territorio nacional", expresó el mandatario.
El presidente cubano sostuvo además que las amenazas provenientes de Washington alcanzaron "una escala peligrosa y sin precedentes" y pidió que la comunidad internacional tome posición frente a un eventual escenario de agresión militar. "La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE.UU., determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación", agregó el mandatario cubano.
En paralelo, el canciller cubano Bruno Rodríguez también cuestionó los dichos de Trump y consideró que las amenazas realizadas por el presidente estadounidense fueron "claras y directas". Desde el gobierno cubano insistieron en que la soberanía del país no forma parte de ninguna negociación bilateral con Washington y remarcaron que los asuntos internos de la isla "no están abiertos a discusión".
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La nueva escalada verbal se produce en un contexto especialmente delicado para Cuba. La isla atraviesa una profunda crisis económica y energética, marcada por escasez de alimentos, falta de combustibles y prolongados apagones eléctricos que afectan distintas regiones del país. En las últimas semanas, el propio Díaz-Canel había advertido sobre un "momento sumamente desafiante" y había llamado a la población a prepararse para enfrentar posibles agresiones externas.

El Gobierno cubano denunció una escalada de amenazas militares desde Washington.
En abril, el mandatario cubano ya había afirmado que el país debía estar listo para enfrentar "serias amenazas", incluida una eventual "agresión militar". "No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", expresó entonces durante un acto oficial en conmemoración del aniversario de la declaración socialista de la Revolución Cubana.
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Las tensiones entre ambos países también crecieron luego de que la administración Trump endureciera las sanciones económicas contra La Habana. Las nuevas medidas afectan sectores vinculados a la energía, la minería, la defensa y los servicios financieros, además de contemplar bloqueos de activos y restricciones para empresas o personas que mantengan relaciones comerciales con el gobierno cubano.
A pesar del endurecimiento del discurso político, en los últimos meses también trascendió la existencia de conversaciones reservadas entre funcionarios de ambos países. El propio Miguel Díaz-Canel reconoció recientemente que hubo contactos con representantes estadounidenses para intentar reducir tensiones bilaterales, aunque aclaró que cualquier diálogo debe realizarse "sin presiones ni condiciones" y con respeto a la soberanía cubana.
Mientras tanto, el clima interno en Cuba continúa marcado por la incertidumbre. Las dificultades económicas, los problemas energéticos y el endurecimiento de las sanciones internacionales profundizaron el malestar social en distintos sectores de la población. En ese contexto, el gobierno cubano volvió a reforzar su discurso de resistencia frente a Estados Unidos y buscó mostrar unidad política ante las amenazas formuladas desde Washington.
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