5 de mayo de 2026
El gobierno de Maximiliano Pullaro y la Bolsa de Comercio de Rosario crearon un fideicomiso para "mantener las rutas" que van a los puertos del Gran Rosario. Se habla de USD 1,5 por camión. Otra vez el agro pagando por servicios que el Estado no termina de cumplir.
Una
vez más, el campo santafesino se convierte en el cajero automático favorito del
Estado provincial.
El
gobierno de Maximiliano Pullaro, en sociedad con la Bolsa de Comercio de
Rosario, anunció la creación de un fideicomiso para "mantener las rutas" que
conectan con los puertos del Gran Rosario.
¿La
financiación? Una nueva tasa variable por tonelada transportada, que según
trascendidos rondaría los USD 1,5 por camión, elevando los costos logísticos en
un momento de récord exportador.
El
argumento oficial suena impecable: los fondos irán exclusivamente a obras
viales, se elimina la discrecionalidad de los municipios para cobrar tasas
propias y los productores y exportadores tendrán "participación" en la
administración del fideicomiso.
Pero la realidad del campo argentino enseña
otra cosa: cada vez que aparece un nuevo tributo "con destino específico",
termina siendo una carga más que se paga religiosamente mientras las rutas
siguen destruidas y los fondos se diluyen en burocracia, sobreprecios y falta
de transparencia. ¿Por qué genera tanta alerta?
Más costos sobre un sector que ya sostiene la economía provincial. Santa Fe vive del agro y sus derivados. En plena cosecha récord y con proyecciones de ingreso de divisas históricas, se elige aumentar la presión impositiva en lugar de optimizar el gasto público o auditar el uso de las tasas viales existentes que, desde hace años, los productores denuncian como un verdadero impuesto encubierto sin contraprestación real.
Historial
de desconfianza justificada
Las tasas rurales y viales en Santa Fe y Buenos Aires han sido históricamente una "caja" para municipios y comunas, con aumentos desmedidos (hasta 400% en algunos casos) y caminos que siguen intransitables. Ahora prometen un fideicomiso "independiente".

El campo no se opone a pagar por rutas dignas. Al contrario: es el principal interesado en que los camiones circulen rápido, seguros y sin roturas que encarezcan la logística.
¿Quién
garantiza que no termine siendo otra estructura opaca con directorios políticos
y consultores amigos?
Efecto
cascada. Ese USD 1,5 (o lo que finalmente resulte) no lo pagará solo el
transportista. Se traslada al flete, al productor, al precio final del grano y,
en última instancia, erosiona la competitividad argentina frente a países que
no castigan a quien produce y exporta.
En un contexto de altos costos internos, sequías recurrentes y márgenes cada vez más ajustados, sumar otra carga es, como mínimo, irresponsable.
El campo no se opone a pagar por rutas dignas. Al contrario: es el principal interesado en que los camiones circulen rápido, seguros y sin roturas que encarezcan la logística. Lo que rechaza -y con razón- es que le sigan cobrando por servicios que el Estado no presta eficientemente, mientras la provincia y los municipios siguen inflando plantas políticas, gastando en cartelería oficial y demorando obras que deberían ser prioridad.
Esta
nueva tasa no resuelve el problema estructural de las rutas santafesinas. Solo
lo financia con más plata del sector productivo. Mientras tanto, el
contribuyente rural sigue siendo el único que paga por adelantado y recibe
migajas a cambio. El campo está en alerta. Y con buenos motivos.
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