6 de mayo de 2026
La calificadora elevó la nota desde CCC+ y destacó mejoras fiscales, reservas en alza y avances en reformas estructurales. El cambio mejora la señal hacia los mercados, aunque el país sigue en terreno de alto riesgo.
La agencia Fitch Ratings subió la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-, en una decisión que marca un punto de inflexión para el perfil crediticio del país tras años de deterioro. La mejora fue atribuida a la consolidación fiscal, la acumulación de reservas y las reformas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
La nueva nota deja a la Argentina fuera de la categoría asociada al default selectivo y representa una señal positiva para los mercados internacionales. Sin embargo, el país todavía se mantiene dentro del universo especulativo, por lo que el impacto dependerá de la capacidad oficial para sostener el equilibrio fiscal, sumar reservas y cumplir los vencimientos de deuda.
En su comunicado, Fitch sostuvo que la suba de calificación responde a "balances fiscales y externos estructuralmente mejorados, avances en reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas y la expectativa de que el gobierno logrará financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda".
La agencia también remarcó que el equilibrio presupuestario se mantiene como el principal eje de la política económica. "El presupuesto equilibrado sigue siendo el principal ancla de la política fiscal, marcando una ruptura significativa respecto del pasado", señaló.
Para 2026, Fitch proyecta un superávit primario del 1,1% del PBI y ubica al déficit general argentino entre los mejores de la categoría B.
Uno de los puntos centrales del informe es la mejora en la acumulación de reservas. El Banco Central compró alrededor de US$7.100 millones hasta abril y el Gobierno apunta a sumar entre US$10.000 millones y US$17.000 millones durante el año.
Fitch proyecta un aumento de US$8.000 millones en las reservas internacionales netas, en línea con la nueva meta acordada con el FMI. De todos modos, la calificadora advirtió que las reservas siguen siendo bajas si se consideran los pasivos de corto plazo.
"Las reservas siguen siendo bajas al considerar los pasivos de corto plazo, aunque esperamos que aumenten", indicó la agencia.

El informe también destaca que la Argentina se consolidó como exportador neto de energía, un factor que fortalece la posición externa del país y mejora su capacidad de respuesta ante shocks internacionales de precios.
Según Fitch, el déficit de cuenta corriente se ubicaría en apenas 1% del PBI este año, un nivel sensiblemente menor al de otros países con calificaciones similares.
Ese dato es clave porque reduce la presión sobre el frente externo y refuerza la expectativa de que el país pueda sostener un proceso de acumulación de reservas sin depender exclusivamente del financiamiento externo.
La administración de Javier Milei definió una estrategia para afrontar los vencimientos en moneda extranjera sin recurrir, por ahora, a los mercados internacionales. El esquema combina garantías multilaterales, emisión de bonos locales en dólares y recursos provenientes de privatizaciones.
"El Gobierno optó por no recurrir a los mercados externos, evitando mayores costos de endeudamiento, aunque esto limita la posibilidad de fortalecer el colchón de liquidez de cara al año electoral", señaló Fitch.
La advertencia apunta a 2027, cuando aumentarán los vencimientos en dólares antes de las elecciones presidenciales y legislativas. Según la agencia, los pagos a organismos multilaterales se cubrirán con nuevos desembolsos.

Aunque la mejora crediticia respalda el rumbo económico, Fitch también marcó desafíos. El proceso de desinflación enfrenta resistencias: la inflación mensual había bajado a 1,5% en mayo de 2025, pero rebotó a 3,4% en marzo de 2026.
La calificadora atribuyó ese repunte al traspaso de la devaluación, los ajustes tarifarios y el encarecimiento de la energía. Hacia fin de año, proyecta que la inflación mensual vuelva a ubicarse por debajo del 2%.
En materia de actividad, el crecimiento aparece concentrado en sectores como minería, petróleo y gas, agricultura e intermediación financiera. En cambio, la construcción y la industria se mantienen estancadas o en retroceso. Para 2026, Fitch proyecta una expansión económica de 3,2%.
El informe también introduce una advertencia sobre el escenario político. Fitch señaló que "la oposición se mantiene débil y fragmentada, aunque el bajo crecimiento y la inflación afectan la popularidad del gobierno".
La agencia advirtió que los mercados financieros siguen sensibles a la dinámica política argentina, especialmente si el calendario electoral de 2027 anticipa un posible cambio de rumbo económico.
En materia institucional, Fitch asignó una puntuación media. Reconoció transiciones políticas pacíficas y participación política favorable, pero identificó desafíos en calidad institucional y control de la corrupción.

La mejora de CCC+ a B- tiene un impacto concreto sobre la percepción de riesgo argentino. Aunque el país sigue lejos del grado de inversión, una calificación más alta puede reducir el costo de financiamiento y mejorar el precio de los bonos soberanos.
También puede ampliar el universo de fondos e inversores dispuestos a mirar activos argentinos, tanto en deuda pública como en instrumentos privados. Para empresas locales que buscan financiamiento externo, una mejor percepción del riesgo soberano puede ayudar a mejorar condiciones de acceso al crédito.
En el plano financiero, una baja en la percepción de riesgo suele favorecer la recuperación de bonos, fortalecer balances de bancos y fondos con tenencias soberanas y contribuir a estabilizar expectativas cambiarias.
La decisión de Fitch funciona como un aval internacional al programa económico del Gobierno. Para la Casa Rosada, la mejora puede ser utilizada como señal de credibilidad ante inversores, organismos multilaterales y actores del sector privado.
Sin embargo, el cambio de nota no garantiza por sí solo una mejora inmediata en la economía real. La Argentina sigue en una categoría de riesgo alto y deberá consolidar el sendero de acumulación de reservas, crecimiento, baja de inflación y cumplimiento de deuda.
Desde una mirada política y económica, la suba de calificación abre una puerta, pero no resuelve los desafíos estructurales. El Gobierno gana una señal favorable de los mercados, aunque el verdadero test será sostener el equilibrio fiscal y financiero cuando se acerquen vencimientos más exigentes y la incertidumbre electoral de 2027.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario