7 de mayo de 2026
Este resultado marca un cambio estructural en la economía argentina: de ser un país que gastaba dólares importando energía, ahora genera divisas gracias al boom de Vaca Muerta, el aumento de la producción de petróleo y gas, y una mayor exportación. En el primer trimestre 2026 el superávit energético acumulado ya supera los u$s 2.400 millones. Un dato que fortalece las reservas y muestra el potencial que tiene el país cuando apuesta por sus recursos naturales.
Este
resultado surge de exportaciones por u$s 1.235 millones, que crecieron un 23,2%
interanual, y de importaciones que se desplomaron a u$s 145 millones, con una
caída del 38,5% respecto al mismo mes del año anterior. La dinámica refleja un
cambio estructural profundo en el sector: de ser un drenaje constante de
reservas a convertirse en uno de los principales aportantes de dólares a la
economía nacional.
En
el acumulado del primer trimestre de 2026, el superávit energético alcanzó los
u$s 2.405 millones, también un máximo histórico para el período. Las
exportaciones sumaron u$s 2.837 millones, mientras que las importaciones se
contrajeron un 35,7% interanual, totalizando u$s 432 millones.
El
impulso proviene principalmente del desarrollo de los recursos no
convencionales, con Vaca Muerta como motor central. El aumento de la producción
local de petróleo y gas permitió elevar las ventas externas y reducir
drásticamente la necesidad de importar gas natural licuado y otros
combustibles. De esta manera, Argentina pasó en pocos años de depender de
importaciones costosas -que presionaban las reservas del Banco Central- a
posicionarse como exportador neto de energía.
Este
récord se da en un escenario donde los precios internacionales del crudo y el
gas se mantuvieron elevados por las tensiones globales, lo que benefició las
exportaciones argentinas. Sin embargo, analistas advierten que la
sostenibilidad del superávit dependerá de la continuidad de las inversiones en
infraestructura de transporte y exportación, así como de reglas de juego
estables que atraigan capitales al sector.
Fuentes
del mercado estiman que, si los precios del petróleo se mantienen en niveles
altos, el superávit energético podría acercarse a los u$s 10.000 millones a lo
largo de 2026, fortaleciendo las cuentas externas, las reservas y la
estabilidad macroeconómica del país.
El
sector energético se afianza, así como uno de los pilares del esquema económico
actual, aportando previsibilidad y un flujo constante de dólares en un año
desafiante para la economía global.
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