7 de mayo de 2026
La automotriz programó dos paradas entre mayo y julio para ajustar stock de los Peugeot 208 y 2008. La decisión llega en medio de menores ventas a al país vecino, más competencia importada y caída de la producción nacional.
La planta de Stellantis en El Palomar, donde se fabrican los Peugeot 208 y Peugeot 2008, suspenderá actividades en dos etapas entre mayo y julio. La compañía busca ajustar inventarios frente a la caída de la demanda de Brasil, la baja del mercado local y la mayor competencia de vehículos importados.
La automotriz notificó a su red de proveedores un esquema de paradas programadas con el objetivo de "readecuar la demanda y el stock necesario para exportación y consumo interno". La medida profundiza el proceso de ajuste productivo que el grupo inició a comienzos de año.
Las interrupciones en la línea de montaje de El Palomar se aplicarán en dos tramos. La primera parada será del 25 de mayo al 7 de junio, mientras que la segunda se extenderá del 13 al 26 de julio.
El esquema impactará sobre la producción de los modelos Peugeot 208 y Peugeot 2008, dos vehículos centrales dentro de la estrategia industrial de Stellantis en Argentina.
Según fuentes internas, la compañía habría fijado una proyección de fabricación de apenas 4.000 unidades mensuales hasta noviembre, en un escenario de menor demanda y necesidad de ordenar stocks.

El principal factor detrás del parate es el enfriamiento del mercado brasileño, destino de aproximadamente el 40% de la producción de El Palomar.
Las exportaciones del Peugeot 208 hacia Brasil muestran un retroceso fuerte: de 17.000 unidades enviadas en 2024 se pasó a 9.809 en 2025.
La caída golpea directamente a la planta bonaerense, que depende de la colocación regional para sostener volumen de producción. En el sector automotor, Brasil sigue siendo el mercado externo clave para las terminales argentinas.
A nivel local, el contexto tampoco es favorable. Aunque el Peugeot 208 se mantiene como el segundo vehículo más vendido del país, las ventas de la marca acumulan una caída del 27% en lo que va del año.
Parte de ese retroceso se explica por el ingreso masivo de vehículos importados, que reconfigura la competencia en el mercado argentino y obliga a las terminales locales a revisar precios, volúmenes y estrategia comercial.
La mayor apertura importadora afecta especialmente a modelos producidos localmente, que enfrentan presión de unidades extranjeras con precios y configuraciones más competitivas.

El ajuste de Stellantis se da en un contexto general de retroceso para la industria automotriz. Según datos de ADEFA, la producción de vehículos en Argentina cayó 17,5% en abril frente al mismo mes del año pasado.
También retrocedió 10,1% en comparación con marzo y acumula una baja del 18,6% en lo que va del año frente al mismo período de 2025.
Estos números reflejan una combinación de menor demanda externa, mercado interno más débil, cambios en la oferta importada y reacomodamiento de las terminales frente a un escenario más competitivo.
La decisión de frenar la planta se suma a otras medidas aplicadas por Stellantis desde principios de año. La automotriz ya había suprimido un turno de producción e implementado un plan de retiros voluntarios.
El objetivo fue adaptar la estructura laboral y operativa a una demanda más baja. La nueva programación de paradas indica que la compañía todavía busca equilibrar su nivel de actividad con el stock disponible y las perspectivas de ventas.
El impacto puede alcanzar no solo a los trabajadores directos de la planta, sino también a proveedores autopartistas que dependen del ritmo de producción de El Palomar.

La reestructuración también incluye cambios en la oferta de productos. Stellantis confirmó que dejará de producir los utilitarios Peugeot Partner y Citroën Berlingo.
Ambos modelos fueron referentes del segmento durante décadas, pero la compañía considera que llegaron a un "fin de ciclo" programado por el bajo flujo de ventas actual y la necesidad de priorizar plataformas más modernas y competitivas.
La decisión apunta a concentrar recursos industriales en vehículos con mayor potencial comercial y exportador, aunque también marca el cierre de una etapa histórica para la producción automotriz local.
El freno en El Palomar muestra el desafío que enfrenta la industria automotriz argentina: sostener producción local en un contexto de menor demanda brasileña, presión importadora y caída del consumo interno.
Para el Gobierno, el dato es sensible porque la actividad industrial sigue mostrando señales de debilidad en sectores intensivos en empleo y con fuerte integración de proveedores.
Desde una mirada económica, el caso Stellantis refleja una tensión más amplia: la apertura comercial puede mejorar la competencia y ampliar opciones para consumidores, pero también obliga a las terminales locales a acelerar ajustes de costos, productividad y escala.
En los próximos meses, la evolución de Brasil, las ventas internas y el ritmo de importaciones serán claves para definir si las paradas en El Palomar son una medida transitoria o el inicio de una reconfiguración más profunda del sector automotor.
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