9 de mayo de 2026

Economía

Economía. ARCA y los embargos en la mira: las pymes rosarinas advierten que ya no pueden pagar impuestos ni sostener sus comercios

La crisis económica volvió a encender alarmas en Rosario. La Federación Gremial de la ciudad solicitó formalmente a ARCA la suspensión transitoria de embargos y ejecuciones fiscales contra pequeñas y medianas empresas, en medio de un escenario marcado por la caída del consumo, el aumento de la morosidad y el derrumbe del comercio minorista.

La entidad empresaria manifestó su "profunda preocupación" por la situación que atraviesan las pymes rosarinas, advirtiendo que miles de comercios ya no logran afrontar impuestos, alquileres, salarios ni costos operativos básicos.

"Las medidas de alivio fiscal hoy son indispensables para evitar cierres de empresas y preservar el empleo formal", señalaron desde la Federación Gremial, recordando que durante la crisis del 2001 ya se habían implementado mecanismos similares para frenar el colapso del sector comercial.

Caída del consumo y locales vacíos

La situación en Rosario refleja el impacto de la recesión sobre la economía real. Según datos del Observatorio Económico de la Federación Gremial, las ventas en unidades físicas registraron una caída promedio del 6,5%, aunque algunos rubros sufren desplomes cercanos al 10%.

El deterioro ya puede verse en las calles. En el centro y macrocentro rosarino crece la cantidad de persianas bajas y locales vacíos. Actualmente existen cerca de 325 locales desocupados sobre un universo de 4.000 comercios, un indicador que expone el nivel de crisis que atraviesa el sector.

Los comerciantes sostienen que el consumo se redujo drásticamente porque gran parte de los ingresos familiares se destinan exclusivamente a alimentos, servicios y gastos esenciales.

"La inflación en productos básicos destruyó la capacidad de compra de las familias", explicaron desde la entidad empresaria.

Pymes asfixiadas por impuestos y costos

El reclamo apunta directamente a la presión impositiva y financiera que pesa sobre las pequeñas empresas. Mientras las ventas caen, los comercios continúan recibiendo obligaciones fiscales vinculadas al IVA, aportes patronales, Ingresos Brutos y tasas municipales.

Además, los alquileres comerciales alcanzaron cifras extremadamente difíciles de sostener. En algunas zonas del macrocentro de Rosario los valores oscilan entre 3 y 20 millones de pesos mensuales, empujando a muchos comerciantes a abandonar sus locales o migrar hacia esquemas informales de venta.

Según la Federación Gremial, un pequeño comercio con apenas un empleado necesita facturar cerca de 8 millones de pesos por mes solamente para cubrir gastos básicos.

La consecuencia inmediata es un deterioro acelerado de la situación financiera de las empresas. Los comerciantes ya hablan de una ruptura de la cadena de pagos, con aumento de cheques rechazados, atrasos en cuentas corrientes y mayor endeudamiento.

Crece la preocupación por cierres y empleo

La preocupación también se trasladó al empleo privado. Las pymes representan aproximadamente el 72% del trabajo formal en Argentina, por lo que el cierre de pequeños comercios podría generar un fuerte impacto social.

En paralelo, también creció la mora en tarjetas de crédito. Muchas familias comenzaron a utilizar financiamiento para comprar alimentos o afrontar gastos corrientes, una señal clara del deterioro económico y de la pérdida del poder adquisitivo.

Frente a este escenario, desde la Federación Gremial insistieron en que ARCA debe suspender embargos y ejecuciones fiscales para evitar un agravamiento de la crisis.

"El comercio necesita alivio urgente. Hoy muchas pymes están trabajando únicamente para sobrevivir", concluyeron desde la entidad.



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