10 de mayo de 2026

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VIP. Amaia Montero volvió con La Oreja de Van Gogh y emocionó a miles de fans: "Bajé al mismísimo infierno, pero acá estoy"

Amaia Montero regresó oficialmente como vocalista de La Oreja de Van Gogh y protagonizó una noche cargada de emoción, nostalgia y confesiones sobre salud mental. Más de 15 mil personas acompañaron su vuelta en el inicio de la gira por los 30 años de la banda.

Después de años de rumores, silencios y especulaciones, Amaia Montero volvió oficialmente al escenario junto a La Oreja de Van Gogh y emocionó a miles de personas con una frase que rápidamente recorrió las redes sociales y los medios de todo el mundo: "Bajé al mismísimo infierno, pero acá estoy".

El esperado regreso se dio este sábado en el Bizkaia Arena de Bilbao, España, donde más de 15 mil fanáticos agotaron entradas para el comienzo de la gira "Tantas cosas que contar", con la que la histórica banda celebra sus 30 años de trayectoria.

El show tuvo todos los ingredientes que esperaban los fans: nostalgia, emoción, lágrimas, clásicos inolvidables y un fuerte mensaje de resiliencia personal de Amaia, quien habló abiertamente sobre los difíciles momentos que atravesó lejos de los escenarios.



La cantante Amaia Montero durante el concierto que la banda La Oreja de Van Gogh en Barakaldo. EFE/ Miguel Toña

"Hubo momentos en los que pensé que nunca iba a volver a cantar. Estaba completamente perdida", confesó la cantante frente a un estadio en silencio absoluto que luego explotó en aplausos y ovaciones.

La artista también hizo referencia a sus problemas de salud mental y al duro proceso personal que tuvo que atravesar en los últimos años.

"Con mis cicatrices, después de luchar muchísimo, acá estoy", expresó emocionada mientras el público coreaba su nombre.

La vuelta de Amaia marca además una nueva etapa para la banda tras la salida de Leire Martínez, quien fue la voz del grupo durante 17 años luego de la histórica separación ocurrida en 2007.

La expectativa era enorme y el público respondió desde el primer minuto. Apenas Amaia apareció en escena vestida con un impactante mono rosa brillante, el estadio estalló de emoción al ritmo de "20 de enero", uno de los himnos más recordados del pop en español de los 2000.

El recital repasó gran parte de la historia de la banda con canciones que marcaron a toda una generación en Argentina y Latinoamérica como "Rosas", "La playa", "París", "Dulce locura", "Cuídate" y "Puedes contar conmigo".

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando Amaia interpretó junto al tecladista Xabi San Martín la canción "Tan guapa", en una escena cargada de emoción y nostalgia que terminó con ambos abrazados en el centro del escenario.

También hubo espacio para las sorpresas. La cantante interpretó "El último vals", tema emblemático de la etapa posterior a su salida del grupo, y hasta se animó a una breve versión de "Nothing compares 2 U", el clásico popularizado por Sinéad O'Connor.

El espectáculo, de más de dos horas, contó con una puesta visual imponente, con decenas de pantallas, juegos de luces y mensajes proyectados que acompañaron cada momento emotivo del show.

Sin embargo, el regreso también dejó momentos de vulnerabilidad. En algunas canciones Amaia mostró dificultades vocales y problemas de afinación, algo que incluso ella misma reconoció arriba del escenario.

"La primera vez que me subo y lo hago fatal, soy consciente", dijo entre risas y nervios, recibiendo inmediatamente el apoyo del público.



La cantante Amaia Montero durante el concierto que la banda La Oreja de Van Gogh ofrece este sábado en Barakaldo. EFE/ Miguel Toña


Lejos de las críticas, la mayoría de los fanáticos valoró la carga emocional del regreso y la valentía de la artista al exponerse nuevamente después de años complejos.

Las redes sociales explotaron con mensajes de apoyo, videos del recital y recuerdos de una generación que creció escuchando las canciones de La Oreja de Van Gogh en radios, CDs y carpetas escolares.

La gira continuará con varias fechas en Madrid y recorrerá distintas ciudades españolas durante todo el año. Según los organizadores, ya se vendieron más de 400 mil entradas y varios shows se encuentran agotados.

Pero más allá del éxito comercial o la nostalgia, lo que dejó la noche fue otra cosa:
la imagen de una artista que, después de atravesar sus peores momentos, decidió volver a enfrentarse al escenario.

Y para miles de personas, eso fue mucho más que un recital.

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