10 de mayo de 2026
Un informe de una consultora advirtió que las apps de envío ya son parte estructural del consumo argentino. Sin embargo, los precios suben por encima de los ingresos y el poder de compra en pedidos cayó 12%.
El delivery se consolidó como un hábito cotidiano en la Argentina, pero el aumento de precios empezó a limitar la capacidad de consumo de los usuarios. Según un informe de Focus Market, el uso de aplicaciones de envío dejó de ser una comodidad ocasional y pasó a formar parte estructural del consumo, aunque los salarios ya no logran seguir el ritmo de los valores que cobran las plataformas.
El reporte señaló que, en un año, el poder adquisitivo medido en cantidad de pedidos cayó en promedio un 12%, pese a que los sueldos subieron en términos nominales. La explicación central es que los precios del delivery aumentaron más rápido que los ingresos.
El mercado está dominado por dos grandes jugadores: PedidosYa y Rappi. Según el relevamiento, PedidosYa registró en abril subas de precios cercanas al 41% interanual en las categorías más pedidas.
La suba impactó de lleno en productos de consumo masivo dentro de las apps. Una hamburguesa que el año pasado rondaba los $10.600 hoy cuesta cerca de $15.000. Un kilo de helado pasó de aproximadamente $19.800 a $28.000.
La pizza también mostró un salto fuerte: subió de unos $17.700 a alrededor de $25.000. En tanto, una empanada que en 2025 costaba cerca de $2.200 hoy ronda los $3.100.

El informe de Focus Market muestra cómo el aumento de precios reduce la capacidad de compra concreta de los trabajadores. Con un sueldo promedio de febrero de 2026 de $1.734.357, un usuario puede comprar hoy 116 hamburguesas, cuando en 2025 podía acceder a 132.
En el caso de las pizzas, la caída también es clara. La capacidad de compra pasó de 79 unidades a 69 en el mismo período.
La comparación revela que el problema no está solo en el uso creciente de las aplicaciones, sino en la pérdida de poder adquisitivo frente a productos que se encarecen por encima de los salarios.
La situación de los repartidores también aparece como uno de los puntos críticos del sistema. Según el Índice APP de la Fundación Encuentro, un trabajador de delivery cobró en promedio $3.033 por pedido en diciembre de 2025.
Para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo y no caer bajo la línea de pobreza, un repartidor necesita completar 454 pedidos mensuales. Eso equivale a unas 18 entregas diarias sin descanso.
El informe precisó que, si trabaja esa cantidad, su ingreso bruto mensual ronda $1.376.528, antes de descontar nafta, monotributo, seguro del vehículo y datos móviles.

El dato laboral muestra una tensión central del negocio. Actualmente, el 70% de los repartidores se conecta solo 3 horas por día, utilizando la aplicación principalmente como un ingreso complementario.
Ese esquema permite sumar dinero en un contexto de salarios ajustados, pero también expone los límites de una actividad con ingresos variables, altos costos personales y escasa previsibilidad.
Para quienes dependen exclusivamente del delivery, la cantidad de pedidos necesaria para alcanzar un ingreso básico vuelve muy exigente la jornada laboral.
El sistema también genera tensiones para los comercios. Las aplicaciones cobran comisiones que oscilan entre el 25% y el 35%, niveles que casi duplican el costo de otros marketplaces como Mercado Libre, donde la comisión ronda el 13%.
A eso se suma el costo para el consumidor, que no solo paga el envío, sino también una tarifa de servicio de entre el 1,5% y el 2%.
Esa tarifa fue cuestionada judicialmente por el gobierno bonaerense, que la consideró una práctica abusiva. El debate agrega presión regulatoria sobre un sector que sigue creciendo, pero que enfrenta discusiones por costos, márgenes y transparencia.

El director de Focus Market, Damián Di Pace, sostuvo que el principal desafío del sector es encontrar un equilibrio entre expansión y rentabilidad.
"El desafío actual del sector pasa por equilibrar expansión y rentabilidad: los altos costos logísticos, las promociones constantes, las comisiones discutidas y la mayor presión regulatoria reducen márgenes y obligan a las empresas a buscar modelos más eficientes y sustentables en un mercado cada vez más competitivo", afirmó.
La frase resume la tensión del negocio: las plataformas ganan volumen y frecuencia de uso, pero enfrentan consumidores con menor poder de compra, comercios presionados por comisiones y repartidores con ingresos ajustados.
El delivery se convirtió en una parte estable del consumo urbano argentino. Sin embargo, el crecimiento del uso no implica necesariamente una mejora del poder de compra ni de las condiciones laborales dentro del sistema.
Desde una mirada económica, el fenómeno muestra una paradoja: las apps se vuelven cada vez más necesarias para comercios, usuarios y repartidores, pero sus costos internos tensionan a todos los actores de la cadena.
Para los hogares, pedir comida por aplicación empieza a ser menos accesible. Para los repartidores, alcanzar un ingreso suficiente exige más horas y más pedidos. Para los comercios, las comisiones reducen márgenes. Y para las plataformas, el desafío será sostener el negocio sin perder clientes por precios cada vez más altos.
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