10 de mayo de 2026
Carlos Ferello, pasajero del MV Hondius, relató cómo se vivió a bordo el brote que dejó muertos y casos confirmados. El crucero llegó a Tenerife y los pasajeros comenzaron a ser repatriados bajo estrictos protocolos sanitarios.
El argentino Carlos Ferello, ingeniero jubilado que había embarcado en Ushuaia para realizar una travesía por rutas remotas, rompió el silencio tras el arribo del crucero MV Hondius a Tenerife y describió la experiencia como "una desgracia". El viaje, que debía terminar el 5 de mayo con su regreso a Buenos Aires, se transformó en una emergencia sanitaria internacional por un brote de hantavirus.
"Iban a ser treinta y pico de días; tendría que haber estado en Buenos Aires el 5 de mayo, y ahora se va a alargar por lo menos 15 días más", lamentó Ferello, quien de todos modos destacó el vínculo de fraternidad que se generó entre los pasajeros después de semanas de aislamiento.
Ferello contó que el viaje cambió por completo cuando comenzaron los primeros síntomas en un matrimonio neerlandés, mientras el crucero navegaba hacia Tristán da Cunha.
"Cuando comunica el capitán que el hombre murió, no se sospechaba nada; eran personas de edad, se lo trató como una infección", recordó en diálogo con TN.
La alarma sanitaria se intensificó después, cuando la esposa del pasajero fallecido fue evacuada en la isla de Santa Elena y trasladada a Johannesburgo, donde murió días más tarde. A partir de ese momento, se confirmaron nuevos casos de hantavirus y el operativo internacional comenzó a escalar.
Reportes internacionales indican que el brote en el MV Hondius dejó tres muertos y varios casos confirmados o sospechosos. La agencia Reuters informó que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades consideró a todos los pasajeros como contactos de alto riesgo por precaución, mientras se organizaba su repatriación mediante transportes especiales.
Entre los afectados también estuvieron el médico del barco y un guía, que fueron desembarcados en Sudáfrica y lograron recuperarse. El crucero llegó finalmente a Tenerife, donde comenzó el proceso de evacuación bajo estrictas medidas sanitarias.
Según la información disponible, los pasajeros asintomáticos son evaluados antes de ser trasladados a sus países o a destinos definidos para completar cuarentenas y controles médicos.
Ferello optó por trasladarse a Países Bajos junto a otros 26 pasajeros para cumplir allí los protocolos sanitarios. El grupo incluye viajeros de distintas nacionalidades, entre ellos personas procedentes de Japón y Grecia.
En territorio neerlandés, serán alojados en un hotel, donde se realizarán análisis de sangre y seguimiento médico periódico durante 15 días, de acuerdo con el testimonio del pasajero argentino.
El cónsul argentino en Tenerife confirmó que Ferello no presentaba síntomas y se encontraba en buen estado de salud.
El argentino destacó la asistencia diplomática recibida durante la crisis sanitaria. "Cancillería y el embajador fueron espectaculares. Estaban en contacto permanente, tanto el Ministerio de Salud como los consulados", señaló.
El operativo exigió coordinación entre autoridades sanitarias, diplomáticas y portuarias de distintos países, debido a la cantidad de nacionalidades involucradas y al riesgo asociado al seguimiento de contactos.
La situación también reactivó la discusión sobre la importancia de la cooperación internacional frente a brotes en embarcaciones, vuelos o rutas de viaje de larga distancia.
El brote fue vinculado a la cepa Andes, presente en América Latina. El hantavirus suele transmitirse por contacto con secreciones de roedores infectados, aunque esta variante es reconocida por haber registrado casos documentados de transmisión entre personas.
La Organización Mundial de la Salud remarcó que no se espera un escenario comparable a una pandemia como la de COVID-19, aunque la enfermedad puede ser grave y provocar insuficiencia respiratoria en algunos pacientes.
Por eso, los pasajeros fueron sometidos a monitoreo médico y medidas de aislamiento o seguimiento, según su nivel de exposición y síntomas.

El testimonio de Ferello aportó una mirada humana sobre una crisis que empezó como un viaje de exploración y terminó bajo protocolos internacionales. El propio pasajero resumió la experiencia con ironía: "Es un viaje inolvidable".
El caso dejó en evidencia la vulnerabilidad de los cruceros de larga distancia frente a brotes sanitarios, especialmente cuando navegan por zonas remotas y con escalas limitadas.
Desde una mirada sanitaria y diplomática, el desafío ahora será completar la trazabilidad de los contactos, controlar a los pasajeros repatriados y determinar el origen probable de la exposición al virus. Para la Argentina, el punto de atención sigue siendo el recorrido previo de los primeros casos, ya que el crucero partió desde Ushuaia.
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