14 de mayo de 2026
Un informe internacional advirtió que varios partidos podrían jugarse bajo condiciones de alta temperatura, humedad y radiación solar. FIFA implementará pausas obligatorias de hidratación y medidas especiales en estadios y fan zones.
El Mundial 2026 enfrenta una nueva preocupación antes de su inicio: el riesgo de calor extremo para jugadores, árbitros, voluntarios y cientos de miles de hinchas. Un estudio de World Weather Attribution advirtió que una parte relevante de los partidos podría disputarse bajo condiciones de estrés térmico elevado en las sedes de Estados Unidos, México y Canadá.
El torneo, que comenzará el 11 de junio en Ciudad de México, será el más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos. Pero la magnitud del evento también aumenta el desafío sanitario y logístico frente a temperaturas elevadas, humedad intensa y estadios o festivales de fanáticos expuestos al sol.
El informe advierte que aproximadamente 26 de los 104 partidos podrían jugarse en ciudades donde el índice WBGT supere los 26 grados, un nivel que puede afectar el rendimiento de los futbolistas. Además, cinco encuentros tendrían riesgo de disputarse con valores superiores a 28 grados, una condición considerada más preocupante para la salud.
El WBGT mide el estrés térmico combinando temperatura, humedad, viento y radiación solar. Por eso, no alcanza con mirar solo los grados del termómetro: un día de 30 grados con humedad alta, sol fuerte y poco viento puede ser mucho más peligroso que una jornada seca y ventilada.
El especialista Chris Mullington, de Imperial College London, explicó que la humedad reduce la evaporación del sudor, que es el principal mecanismo de enfriamiento del cuerpo. En ese contexto, aumenta el riesgo de golpes de calor, deshidratación y cuadros graves.

Tras las críticas recibidas por las condiciones extremas en el Mundial de Clubes del año pasado, FIFA decidió incorporar pausas obligatorias de hidratación de tres minutos durante los partidos del Mundial 2026.
La medida divide en la práctica los encuentros en cuatro bloques y busca reducir la exposición continua de los jugadores al calor. Hasta ahora, FIFA solo habilitaba interrupciones por hidratación si el WBGT alcanzaba los 32 grados, un umbral considerado alto frente a los criterios utilizados por otros deportes.
El sindicato internacional de futbolistas, FIFPro, había reclamado bajar ese límite y sostuvo que los partidos deberían posponerse cuando el WBGT supere los 28 grados. FIFA no informó públicamente cuál será el umbral exacto para suspender o reprogramar un encuentro.
El reporte identifica a Atlanta, Dallas y Houston como algunas de las sedes con mayor probabilidad de registrar condiciones de calor intenso. Sin embargo, esos tres estadios tienen techo y sistemas de aire acondicionado, lo que reduciría el riesgo directo para los jugadores durante los partidos.
El problema podría ser más serio para los hinchas, especialmente en los alrededores de los estadios, traslados, colas de ingreso y fan festivals al aire libre.
El informe también señala como potencialmente más riesgosas a sedes como Kansas City, Miami y Nueva York/Nueva Jersey, ya que sus estadios no cuentan con techos ni sistemas de enfriamiento comparables.

Aunque el debate suele centrarse en los futbolistas, el estudio pone especial atención en los fanáticos. Muchos asistentes estarán expuestos durante horas antes y después de los partidos, en zonas abiertas, con altas temperaturas y posibles dificultades para hidratarse de forma adecuada.
Los adultos mayores, personas con enfermedades preexistentes y quienes consuman alcohol pueden estar más expuestos a cuadros de deshidratación o golpe de calor.
La combinación de calor, aglomeraciones, caminatas largas, transporte saturado y festivales al aire libre puede convertir algunos partidos en eventos de alto riesgo sanitario si no se aplican medidas preventivas eficaces.
FIFA defendió su modelo de mitigación del calor y aseguró que está comprometida con la protección de jugadores, árbitros, hinchas, voluntarios y personal del torneo.
Entre las medidas previstas figuran la posibilidad de ingresar una botella de agua sellada cuando los pronósticos indiquen temperaturas elevadas, más estaciones de hidratación, zonas con sombra, sistemas de niebla, colectivos refrigerados y mayor capacidad de enfriamiento en los estadios.
Para los equipos, además de las pausas de hidratación, habrá bancos climatizados en partidos al aire libre, cinco cambios por equipo y un sustituto adicional en caso de tiempo extra.

La preocupación creció después de que seis partidos del Mundial de Clubes del verano pasado fueran afectados por calor y tormentas. Ese antecedente aceleró los reclamos a FIFA para revisar protocolos y adaptar el calendario a condiciones climáticas más extremas.
Según el informe, la programación del Mundial 2026 intentó limitar la cantidad de partidos al aire libre durante las horas más calurosas del día y asignar encuentros de mayor riesgo a estadios con techo cuando fuera posible.
Aun así, los especialistas advierten que el tamaño del torneo, la cantidad de sedes y la duración de seis semanas hacen difícil eliminar por completo el riesgo.
El Mundial 2026 será una prueba para la capacidad de FIFA de organizar eventos masivos en un contexto de calor extremo cada vez más frecuente. La discusión ya no se limita al rendimiento deportivo: también involucra salud pública, infraestructura, transporte, seguridad y responsabilidad de los organizadores.
Desde una mirada deportiva, el calor puede modificar el ritmo de los partidos, obligar a los jugadores a regular esfuerzos y favorecer desarrollos más lentos. Desde una mirada social, el mayor riesgo está en las tribunas y en los espacios abiertos donde se concentrarán miles de hinchas.
El desafío para FIFA será demostrar que las pausas, los sistemas de enfriamiento y los protocolos de emergencia alcanzan para proteger a todos los protagonistas del torneo. En un Mundial pensado como una fiesta global, el clima aparece como una de las variables más difíciles de controlar.
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