15 de mayo de 2026

Economía

Economía. El empleo formal cortó su retroceso en febrero, pero los salarios siguen en caída libre

El empleo asalariado formal logró cortar en febrero la racha negativa que arrastraba desde mediados de 2025, aunque la mejora fue mínima y estuvo acompañada por una nueva caída de los salarios de convenio frente a la inflación. Los datos oficiales mostraron además que la industria continúa perdiendo puestos de trabajo y que el deterioro del poder adquisitivo sigue afectando a los trabajadores registrados.

El empleo asalariado formal mostró en febrero una leve recuperación luego de varios meses consecutivos de caída, aunque los datos oficiales reflejaron que el mercado laboral continúa atravesado por un escenario de fragilidad, estancamiento y deterioro salarial. Mientras el trabajo registrado logró frenar momentáneamente la pérdida de puestos, los salarios de convenio volvieron a quedar por debajo de la inflación y acumularon su tercera baja consecutiva en términos reales.

La información fue difundida por la Secretaría de Trabajo a través de los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que mostraron un comportamiento dispar entre empleo y salarios. En el sector privado, la creación de puestos de trabajo fue prácticamente nula y apenas se registraron 965 nuevos empleos formales, equivalentes a una suba mensual de apenas 0,02%.

El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, analizó los datos y sostuvo que "estadísticamente es nada y puede variar ya que son datos provisorios, pero parece haberse frenado la sangría iniciada en junio de 2025".

Pese a la interrupción de la tendencia negativa, el informe oficial mostró que el escenario laboral continúa siendo complejo. Desde la asunción del presidente Javier Milei se perdieron 290.059 puestos asalariados formales, y más del 70% de esa caída se produjo dentro del sector privado.

En paralelo, el sistema registró un crecimiento significativo del monotributo. Según los datos oficiales, hubo 172.624 nuevos monotributistas desde el inicio de la actual gestión, fenómeno que distintos especialistas interpretan como un reflejo de la creciente precarización del mercado laboral y de los cambios en la composición del empleo registrado.

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Uno de los sectores más afectados volvió a ser la industria. El empleo industrial mantuvo su tendencia descendente y alcanzó niveles comparables con los peores momentos de las últimas dos décadas, con excepción del período de pandemia y de 2019.

Campos señaló además que "en febrero continuó el retroceso del empleo en la industria y en el comercio, pero creció en los servicios a empresas y servicios culturales". También advirtió que "en la industria la caída sigue siendo generalizada" y remarcó que el deterioro ya alcanzó incluso a sectores que habían mostrado cierta resistencia, como la producción de alimentos.

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Los salarios de convenio acumularon su tercera caída real consecutiva.

Mientras el empleo mostró señales débiles de estabilización, el panorama salarial volvió a deteriorarse. La Secretaría de Trabajo informó que en marzo los salarios pactados en los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) sufrieron una caída real de 0,5%, en un contexto de aceleración inflacionaria que llevó el IPC al 3,4%, el nivel más alto en un año.

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Con esta nueva baja, los salarios de convenio acumularon una contracción real del 6% desde el inicio del gobierno de Milei.

El informe oficial también marcó diferencias crecientes entre los salarios efectivamente cobrados y los valores establecidos en las negociaciones paritarias. Según el documento "Panorama mensual del trabajo registrado", "desde principios de 2021, pero fundamentalmente desde inicios de 2025, los salarios de convenio presentaron un comportamiento cada vez más diferenciado de los salarios efectivos".

El texto agregó que "este comportamiento sugiere que el rol de la negociación colectiva en la determinación de los ingresos, que ha sido central en el pasado reciente, estaría perdiendo peso en la dinámica salarial actual".

Entre las causas señaladas para explicar esta dinámica aparece una creciente desigualdad salarial dentro de las empresas. Según el informe, los trabajadores de mayores ingresos reciben incrementos más altos que impulsan el promedio salarial, mientras que los empleados con salarios más bajos dependen principalmente de las paritarias y quedan más expuestos a la pérdida frente a la inflación.

Otro factor identificado por los especialistas es que muchas empresas comenzaron a ajustar salarios tomando como referencia la inflación observada y no necesariamente los acuerdos paritarios firmados en los convenios colectivos.

En distintos sectores económicos, la pérdida del poder adquisitivo mostró intensidades diferentes. Actividades como construcción, textiles y gastronomía registraron caídas salariales reales de dos dígitos durante el último año, mientras que algunos convenios específicos lograron mejoras parciales.

El deterioro salarial se produce además en un contexto de desaceleración económica y persistencia de altos niveles de informalidad. Informes recientes remarcaron que el empleo asalariado privado se mantiene prácticamente estancado y que el crecimiento del mercado laboral se concentra cada vez más en modalidades más precarias de contratación.

La evolución de los salarios también comenzó a impactar sobre el consumo y el nivel de endeudamiento de las familias. Distintos estudios privados advirtieron que el peso de los gastos fijos y de las cuotas de créditos absorbió una porción creciente de los ingresos formales, reduciendo el margen disponible para el consumo cotidiano.

En ese escenario, los datos laborales de febrero reflejaron una combinación de señales contradictorias: por un lado, el freno parcial en la destrucción de empleo asalariado formal; por el otro, la continuidad del deterioro del salario real, especialmente entre los trabajadores alcanzados por convenios colectivos.

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