15 de mayo de 2026

Política

Política. Milei quiere que periodistas presenten declaración jurada patrimonial

El Presidente elevó la tensión con los medios tras las investigaciones sobre Adorni y Libra. Planteó que los trabajadores de prensa sean considerados personas expuestas y abrió un debate institucional.

El presidente Javier Milei volvió a escalar su enfrentamiento con el periodismo y sostuvo que los periodistas deberían ser considerados personas políticamente expuestas y presentar una declaración jurada patrimonial, en línea con las obligaciones que rigen para funcionarios públicos. La idea fue expresada durante una charla en el streaming Carajo, junto a influencers y referentes del oficialismo.

La definición llega en medio de una fuerte tensión entre el Gobierno y distintos medios por las investigaciones sobre el presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las revelaciones vinculadas a la criptoestafa Libra, que involucró políticamente al entorno presidencial.

Milei pidió que los periodistas informen su patrimonio

Durante la entrevista, Milei apuntó contra el rol de los periodistas que investigan casos de corrupción o presuntas irregularidades dentro del poder.

"A mí me encantaría, si verdaderamente creen que son honestos, que ellos mismos presentaran un proyecto para ser personas políticamente expuestas y presenten su patrimonio", afirmó el Presidente.

Luego insistió: "Que sean personas políticamente expuestas, que presenten su patrimonio a ver si están tan limpios como para levantar el dedito de la moral. Si son tan acusadores, a ver si ellos están tan limpios. Porque sería interesante. Espero que me hagan alguna propuesta".

El planteo implica equiparar a periodistas con funcionarios públicos, una discusión que podría abrir un fuerte debate institucional sobre libertad de prensa, control público, privacidad y límites del poder político.

El trasfondo: Adorni, Libra y la pelea con los medios

La nueva ofensiva verbal del Presidente aparece después de semanas de presión sobre el Gobierno por las investigaciones periodísticas que involucraron a figuras centrales del oficialismo.

El caso más sensible es el de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito a partir de gastos, propiedades, viajes, pagos en efectivo y movimientos financieros que la Justicia intenta reconstruir.

A ese expediente se suma el caso Libra, la criptomoneda que derivó en una investigación por presunta estafa y que golpeó de lleno sobre la imagen pública de Milei y de su entorno más cercano.

En ese contexto, el Presidente volvió a presentar a una parte del periodismo como un actor político que, según su mirada, debería ser sometido a reglas de transparencia similares a las de quienes ejercen cargos públicos.

La acusación por la pauta oficial

Milei también vinculó sus críticas al supuesto cobro de pauta oficial por parte de periodistas y medios. El Presidente sostiene que su Gobierno cortó la publicidad estatal, aunque empresas controladas por el Estado, como Banco Nación e YPF, continúan con inversión publicitaria.

En ese marco, lanzó una frase de alto impacto: dijo que los periodistas "son los primeros a los que no les cierra el blanco".

La frase forma parte de una estrategia discursiva que el Gobierno utiliza para deslegitimar investigaciones periodísticas y presentarlas como parte de una disputa de intereses económicos y políticos.

"Van a llorar": la advertencia de Milei

El Presidente también cuestionó el impacto de las investigaciones periodísticas sobre la vida privada y pública de los funcionarios.

"Van a llorar porque ellos defienden el privilegio de ensuciar, de arruinarte la vida sin costo. Porque cuando la justicia llega, no llega a la misma velocidad que la mentira que ellos emitieron", sostuvo.

Luego agregó: "¿De qué sirve la disculpa? Si cuando llega esa disculpa es muy tarde. ¿Cómo reparás si le cagás la vida a un tipo? Mirá si el tipo encima no es fuerte emocionalmente y se suicida".

Las declaraciones refuerzan el tono confrontativo del Presidente frente a medios y periodistas, en un momento en el que la Casa Rosada busca sostener a Adorni pese al avance de la causa judicial.

Casa Rosada, denuncias y restricciones a la prensa

La ofensiva presidencial no se limita al plano discursivo. En las últimas semanas, el Gobierno avanzó con denuncias penales, restricciones de circulación y cambios en las reglas de cobertura dentro de la Casa Rosada.

Uno de los episodios más resonantes fue la denuncia por presunto espionaje contra dos periodistas de TN, luego de la difusión de imágenes del interior de la sede presidencial. Esta semana, la Justicia desestimó esa causa al considerar que las grabaciones no implicaban riesgo para la seguridad nacional ni revelaban información clasificada.

El caso había sido utilizado como argumento para restringir accesos y revisar protocolos internos para los periodistas acreditados en Balcarce 50.

El debate por la libertad de prensa

La idea de exigir declaración jurada a periodistas abre una discusión delicada. Los funcionarios públicos están obligados a informar su patrimonio porque administran recursos del Estado, toman decisiones públicas y ejercen poder institucional.

Los periodistas, en cambio, no ocupan cargos estatales ni manejan fondos públicos. Su función es controlar, investigar, preguntar e informar sobre el poder político, económico y judicial.

Desde una mirada institucional, equiparar ambos roles puede generar tensiones con principios básicos de la libertad de prensa y del derecho a la información. También podría ser interpretado como una herramienta de presión sobre quienes investigan al Gobierno.

Una jugada con alto costo político

El planteo de Milei se produce en un momento en el que el oficialismo enfrenta varios frentes abiertos: la causa Adorni, el caso Libra, la tensión con el PRO, las discusiones económicas y el vínculo cada vez más tirante con medios y periodistas.

Para el Gobierno, endurecer el discurso contra la prensa puede consolidar a su núcleo más duro de apoyo. Pero también puede ampliar cuestionamientos sobre la relación de la Casa Rosada con el periodismo y sobre los límites entre crítica política y presión institucional.

El punto central será si la idea queda como una declaración provocadora o si algún sector del oficialismo intenta transformarla en un proyecto legislativo. Si eso ocurre, el debate podría escalar al Congreso y abrir una nueva confrontación entre el Gobierno, la oposición, organizaciones periodísticas y entidades defensoras de la libertad de expresión.

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