16 de mayo de 2026
El informe de la Secretaría de Finanzas mostró una suba mensual del saldo neto, aunque el Gobierno defendió la sostenibilidad del programa por el superávit fiscal. Analistas privados advierten por la concentración de compromisos externos y la baja acumulación de reservas.
La deuda bruta de la Administración Central alcanzó en abril de 2026 los USD 496.676 millones, según informó la Secretaría de Finanzas, bajo la dirección de Federico Furiase. Del total, el 99,5%, equivalente a USD 494.141 millones, se encuentra en situación de pago normal.
El dato vuelve a poner bajo análisis la estrategia financiera del Gobierno de Javier Milei, en un escenario marcado por vencimientos exigentes, limitada acumulación de reservas internacionales y la necesidad oficial de sostener el superávit fiscal como ancla del programa económico.
Durante abril, el Estado concretó operaciones globales por un total de USD 74.200 millones, lo que derivó en un incremento del saldo neto de USD 4.100 millones respecto de marzo.
El aumento respondió principalmente a tres factores: diferencias de cambio por la valuación de divisas, el retraso temporal de un desembolso de USD 1.000 millones del FMI y el anticipo en la colocación de bonos locales para garantizar fondos destinados a los vencimientos de julio y enero próximos.
Por tipo de legislación, los compromisos en moneda extranjera representaron el 53% del total, mientras que el 47% restante correspondió a títulos en moneda local. Ese reparto muestra el peso que todavía mantiene la deuda en divisas dentro del perfil financiero del Tesoro.

El monitoreo de los compromisos de deuda mantiene en alerta a analistas y consultoras del sector privado por la fuerte concentración de pagos proyectada para 2027, estimada en USD 23.000 millones.
La inquietud se concentra en la capacidad del Tesoro para afrontar vencimientos en moneda extranjera en un contexto de acumulación acotada de reservas internacionales. Ese punto es seguido de cerca por el mercado, porque condiciona el riesgo país, el acceso al financiamiento y la expectativa sobre futuros pagos.
En el Palacio de Hacienda, sin embargo, sostienen que el programa económico sigue siendo sostenible por la continuidad del superávit fiscal financiero. Ese resultado permitió elevar los depósitos oficiales en el Banco Central a USD 7.435 millones, con un incremento mensual de USD 2.529 millones.
Desde una perspectiva histórica, el endeudamiento neto consolidado durante los primeros 29 meses de la presidencia de Javier Milei muestra un comportamiento estable, según los datos oficiales.
La deuda bruta aumentó en USD 71.383 millones frente a noviembre de 2023, un movimiento explicado principalmente por el traspaso de los pasivos remunerados del BCRA al Tesoro durante 2024. Sin embargo, el saldo neto consolidado, al descontar activos y depósitos, registró una suba de apenas USD 2.290 millones.
En términos de Producto Bruto Interno, la deuda conjunta de la Administración Central y la entidad monetaria se ubicó en 59,1% del PBI, el mismo nivel registrado al inicio del mandato. Ese indicador logró absorber el pico de 76,3% alcanzado en diciembre de 2023, tras el sinceramiento cambiario.

De cara a mayo, el panorama fiscal sumará un fuerte componente de desendeudamiento dentro del sector público. Tras la aprobación del balance contable del ejercicio 2025, el Banco Central puso a disposición del Tesoro Nacional $24,4 billones en concepto de dividendos.
Desde la Secretaría de Hacienda confirmaron que $6 billones serán utilizados para robustecer los depósitos del Tesoro en la autoridad monetaria. Los $18,4 billones restantes se destinarán a la recompra anticipada de Letras Intransferibles por un valor nominal de USD 21.700 millones.
La operación apunta a reducir de manera significativa la deuda consolidada interna, en línea con la estrategia oficial de ordenar el balance del sector público y fortalecer la posición financiera del Tesoro frente a los próximos vencimientos.
La dinámica de la deuda se convierte en una variable clave para la hoja de ruta del Gobierno. Aunque los indicadores netos muestran estabilidad, la concentración de vencimientos en moneda extranjera mantiene abierta la presión sobre las reservas y sobre la capacidad de refinanciamiento.
El margen político y económico del oficialismo dependerá de sostener el superávit fiscal, acumular divisas y evitar que los compromisos de 2027 reactiven dudas sobre la sostenibilidad del esquema. En ese equilibrio se jugará buena parte de la credibilidad del programa económico en los próximos meses.
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