18 de mayo de 2026

Sucesos

Sucesos. Billeteras virtuales: el negocio oculto detrás de los viajes gratis

Las promociones en colectivos y subtes permitieron a las fintech sumar usuarios, pero también recolectar información cotidiana clave. Especialistas advierten por el uso de esos datos para scoring crediticio y los riesgos de discriminación automatizada.

Las billeteras virtuales encontraron en el transporte público una puerta de entrada masiva a la vida cotidiana de millones de usuarios en Argentina. Las promociones con viajes gratis, reintegros y descuentos en colectivos y subtes impulsadas por empresas como Mercado Pago, Ualá y Naranja X no solo buscaron captar clientes: también abrieron una nueva etapa en la recolección de datos personales para alimentar sistemas de evaluación financiera.

Las billeteras virtuales y el negocio de los datos en el transporte

Desde que el sistema de transporte comenzó a aceptar tarjetas y aplicaciones además de la SUBE, las fintech aceleraron su ofensiva comercial con promociones agresivas. A primera vista, regalar viajes podía parecer una estrategia costosa. Sin embargo, detrás de esa inversión apareció un activo mucho más rentable: la información diaria de los usuarios.

Cada viaje permite registrar horarios, recorridos, frecuencia de uso, saldos disponibles, pagos asociados, consumos y patrones de movilidad. Esos datos, cruzados con otras operaciones dentro de las aplicaciones, permiten construir perfiles financieros cada vez más detallados.

La doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet Kubra Melisa Altaytas lo resumió con una frase clave: "Cuando las billeteras regalaban viajes, no estaban comprando solamente usuarios. Estaban comprando una relación cotidiana".

El transporte público ofrece información particularmente valiosa porque refleja rutinas estables. Las plataformas pueden identificar cuándo una persona se mueve, hacia dónde, con qué frecuencia, qué medios de pago utiliza y cómo combina esos movimientos con otros consumos cotidianos.

Cómo los viajes gratis alimentan el scoring crediticio

El cambio de fondo está en la forma de evaluar a los usuarios. La banca tradicional observaba ingresos formales, recibos de sueldo, historial bancario y tarjetas de crédito. Las fintech, en cambio, construyen una biografía financiera conductual basada en pagos pequeños, movimientos frecuentes y hábitos repetidos.

"Las billeteras saben distinto", explicó Altaytas. Mientras los bancos miran principalmente información financiera clásica, las aplicaciones capturan zonas más pequeñas de la vida económica: recargas de celular, pagos con QR, transferencias, consumos en supermercados o farmacias, horarios de uso y vínculos entre cuentas.

La hipótesis de esos modelos es que una persona con rutinas estables y comportamientos previsibles puede ser considerada más confiable desde el punto de vista financiero. Pero esa traducción de hábitos sociales en puntajes crediticios abre interrogantes sensibles.

La propia Altaytas advirtió: "La vida cotidiana se vuelve dato, el dato se vuelve evaluación y la evaluación se transforma en una forma desigual de acceso al crédito".

Crece la mora y quedan bajo revisión los modelos fintech

El avance del crédito no bancario también muestra señales de alerta. Según datos citados por Daniela Bossio, integrante del Grupo Moneda Desarrollo y Equidad, la cartera irregular del crédito no bancario ya supera el 28%.

A su vez, un informe de EcoGo indicó que los préstamos considerados "irrecuperables" dentro del crédito no bancario pasaron de 2,6% en marzo de 2025 a 10,8% en marzo de 2026. En apenas un año, el indicador se cuadruplicó.

Ese deterioro expone una contradicción del modelo fintech. Las empresas prometían utilizar inteligencia artificial, big data y análisis conductual para prestar con más precisión que los bancos tradicionales. Sin embargo, el aumento de los incumplimientos sugiere que tener más datos no necesariamente implica medir mejor el riesgo.

El problema no es solo financiero. También aparece el riesgo de sobreendeudamiento, especialmente entre usuarios que acceden a créditos rápidos dentro de las propias aplicaciones y sin comprender del todo cómo fueron evaluados.

Datos personales, transparencia y riesgo de discriminación

Las organizaciones especializadas en derechos digitales advierten que el principal problema es la falta de transparencia. Marina Meira, coordinadora de Políticas Públicas en Derechos Digitales, sostuvo que el debate no debería limitarse a si las fintech pueden usar técnicamente esos datos.

"El debate no debería centrarse únicamente en si las fintech pueden utilizar técnicamente estos datos, sino en si las personas saben que sus hábitos cotidianos están siendo convertidos en indicadores de riesgo financiero", señaló.

El punto central es que información recolectada para pagar un viaje, operar una billetera o acceder a una promoción puede terminar reutilizada para inferir solvencia económica. Esa lógica vuelve difusa la frontera entre servicio financiero, consumo cotidiano y vigilancia comercial.

Meira también alertó sobre la discriminación automatizada. Si un algoritmo asocia zonas geográficas, patrones de movilidad o determinados hábitos de consumo con mayor o menor confiabilidad financiera, puede reproducir desigualdades sociales bajo una apariencia técnica y neutral.

Argentina y el debate pendiente sobre datos inferidos

Para Margarita Trovato, responsable de políticas públicas de la Fundación Vía Libre, Argentina enfrenta un doble problema: una legislación desactualizada frente a los estándares internacionales y una expansión acelerada de los llamados datos inferidos.

"Los datos inferidos son aquellos que no son entregados directamente por la persona, sino construidos mediante análisis automatizados de grandes volúmenes de información", explicó.

Esos mecanismos permiten perfilar usuarios, predecir comportamientos y fundamentar decisiones sobre acceso a crédito, empleo o seguros sin que las personas conozcan con claridad cómo fueron evaluadas.

Según Trovato, muchas empresas ni siquiera consideran esos perfiles como información personal, lo que reduce los mecanismos de control. "No hay mecanismos de acceso y discusión sobre los procesos de construcción de esos perfiles", advirtió.

Qué está en juego detrás de cada pago digital

El debate sobre billeteras virtuales, transporte y datos personales excede la innovación tecnológica. Lo que se discute es quién puede transformar la vida cotidiana en una fuente de rentabilidad privada y con qué límites.

Cada colectivo tomado, cada pago con QR y cada compra pequeña puede alimentar una infraestructura de evaluación permanente sobre millones de personas. Para las fintech, esos datos permiten diseñar productos, ofrecer créditos y ajustar límites. Para los usuarios, pueden convertirse en una puerta de acceso al financiamiento, pero también en una nueva forma de exclusión.

En un contexto de mayor digitalización de pagos, crecimiento del crédito no bancario y deterioro de los ingresos, la discusión sobre transparencia, consentimiento y regulación aparece como un tema cada vez más urgente para la política económica y la protección de derechos en Argentina.

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