18 de mayo de 2026
La autoridad electoral de Perú oficializó la realización del balotaje presidencial entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, luego de concluir el extenso proceso de escrutinio de las elecciones generales. La segunda vuelta se celebrará el próximo 7 de junio, en un escenario atravesado por denuncias de fraude, cuestionamientos al sistema electoral y una creciente polarización política.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú confirmó oficialmente que Keiko Fujimori y Roberto Sánchez competirán en la segunda vuelta presidencial prevista para el 7 de junio, tras concluir el conteo definitivo de votos de las elecciones realizadas en abril. La proclamación cerró varias semanas de incertidumbre política y habilitó formalmente el inicio de la campaña rumbo al balotaje.
Según los resultados oficiales difundidos por el organismo electoral, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, obtuvo cerca del 17% de los votos y finalizó en el primer lugar de la elección. En tanto, el dirigente izquierdista Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú y exministro de Comercio Exterior, quedó en segundo lugar con poco más del 12% de los sufragios válidos. Ninguno de los postulantes alcanzó el porcentaje necesario para evitar una segunda vuelta.
La oficialización del balotaje se produjo luego de un proceso electoral marcado por retrasos en el escrutinio y denuncias impulsadas principalmente por sectores vinculados al candidato ultraconservador Rafael López Aliaga, quien quedó fuera de la segunda vuelta por una diferencia reducida de votos frente a Sánchez. El dirigente cuestionó el proceso electoral y denunció presuntas irregularidades, aunque las autoridades peruanas y observadores internacionales descartaron evidencias de fraude.
El presidente del JNE, Roberto Burneo, reconoció problemas logísticos ocurridos durante la primera vuelta y anunció medidas para corregirlos antes del balotaje. Entre ellas, el organismo informó la creación de un comité de supervisión integrado por especialistas nacionales e internacionales en seguridad electoral y procesos de votación.
Las elecciones presidenciales peruanas se desarrollaron en un contexto de fuerte fragmentación política. En total participaron más de treinta candidatos y más del 70% de los votantes eligieron opciones distintas a las que finalmente accedieron a la segunda vuelta. Ese escenario obligará tanto a Fujimori como a Sánchez a buscar alianzas y apoyos de otros sectores políticos para ampliar su base electoral de cara al balotaje.
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El proceso también volvió a poner en evidencia la crisis institucional que atraviesa Perú desde hace varios años. El país registró una fuerte inestabilidad política en la última década, con múltiples cambios presidenciales, protestas sociales y enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Entre 2022 y 2023, las movilizaciones y episodios de violencia política dejaron decenas de muertos en distintas regiones del país.

El balotaje presidencial en Perú se realizará el próximo 7 de junio.
La candidatura de Keiko Fujimori representa el retorno de una de las figuras más conocidas de la política peruana. Hija del expresidente Alberto Fujimori, la dirigente conservadora volvió a imponerse en una primera vuelta presidencial y disputará nuevamente un balotaje tras sus antecedentes en las elecciones de 2011, 2016 y 2021. Durante la campaña, centró buena parte de su discurso en propuestas vinculadas a seguridad, economía y lucha contra la criminalidad.
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Por su parte, Roberto Sánchez logró consolidarse como la principal referencia de la izquierda peruana en la actual elección. El dirigente, respaldado por sectores cercanos al expresidente Pedro Castillo, impulsó propuestas vinculadas a una reforma constitucional, mayor participación estatal y representación de comunidades rurales e indígenas. Su crecimiento en el escrutinio generó preocupación en algunos sectores económicos y movimientos en los mercados financieros peruanos.
La confirmación oficial de la segunda vuelta también se dio en medio de protestas y cuestionamientos públicos contra las autoridades electorales. López Aliaga y otros dirigentes opositores denunciaron supuestas irregularidades en la votación y promovieron manifestaciones frente al JNE. Sin embargo, la autoridad electoral ratificó que los resultados eran "finales e inapelables" y descartó la posibilidad de anular los comicios.
La segunda vuelta presidencial peruana se realizará el próximo 7 de junio y definirá quién sucederá al actual gobierno en uno de los contextos políticos más complejos de los últimos años para el país andino. La campaña electoral quedará atravesada por debates vinculados a seguridad, economía, estabilidad institucional y gobernabilidad, en medio de un escenario de fuerte polarización social y política.
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