21 de mayo de 2026
El presidente de Diputados volvió a negar que sea Periodista Rufus y relativizó la teoría de una "operación prefabricada". La explicación dejó expuestas nuevas contradicciones dentro del oficialismo libertario.
El Rufusgate volvió a escalar dentro de La Libertad Avanza y dejó a Martín Menem en el centro de la interna entre el sector de Karina Milei y el universo de Santiago Caputo. El presidente de la Cámara de Diputados negó otra vez estar detrás de la cuenta anónima Periodista Rufus, pero su explicación chocó con la versión pública que había dado Javier Milei para defenderlo.
La controversia se profundizó después de que dirigentes e influencers cercanos a Caputo difundieran un video basado en la Wayback Machine, la herramienta de archivo web que habría permitido rastrear el enlace original atribuido a la cuenta anónima. Ese material reactivó la ofensiva contra Menem y debilitó la hipótesis presidencial de que se trató de algo "plantado" o "prefabricado".
En una entrevista radial, Menem insistió con una explicación más cercana a su primera versión: un error vinculado a un link de Instagram enviado por alguien de su equipo.
"El mismo sábado le dije que 'para mí pasó esto: se trata de un link de Instagram, que lo envió alguna de las personas que colabora conmigo'. Es un link de una noticia y algún pícaro de por ahí tomó ese link, lo subió y cualquiera que lo abra le va a parecer que es de Martín Menem, pero absolutamente nada que ver con esa cuenta", sostuvo en radio Mitre.
La frase es clave porque no coincide plenamente con la defensa que había ensayado Milei. El Presidente había dicho en Neura que lo ocurrido con la cuenta era algo que le habían "plantado" a Menem y que estaba "prefabricado" para generar un problema político. Esa explicación fue reproducida por medios que cubrieron la interna libertaria.
Menem también negó haber engañado al Presidente. "Miren, les pido por favor que no subestimen al Presidente, esto es subestimar al Presidente. Si alguien pensara que yo le miento al Presidente, no me hubiera dado la enorme responsabilidad de conducir la Cámara de Diputados", afirmó.

El problema para el oficialismo es que la defensa de Milei quedó atada a una explicación que ahora aparece discutida incluso por el propio Menem. El Presidente había mencionado un video de Oría que, según dijo, explicaba la maniobra contra el titular de Diputados, pero ese material no apareció públicamente en los términos en que lo describió.
Esa ausencia fue señalada por el sector de Santiago Caputo, que ya venía cuestionando las contradicciones del riojano. El Gordo Dan, uno de los referentes digitales de Las Fuerzas del Cielo, había advertido que había un "nuevo cambio de versión" respecto de lo que Menem había dicho inicialmente sobre una equivocación de su community manager.
El influencer caputista volvió a cargar contra el entorno karinista al difundir el video de la Wayback Machine y plantear que no se trató de algo plantado. La controversia terminó de instalar una consigna dentro de ese sector: no mentirle al Presidente.
El Rufusgate no es solo una discusión sobre una cuenta anónima. La disputa expuso una pelea más profunda entre el sector que responde a Karina Milei, donde se ubica Martín Menem, y el ecosistema político y digital vinculado a Santiago Caputo.
La cuenta Periodista Rufus quedó bajo la lupa porque desde allí se habrían publicado ataques contra Caputo y su entorno. La reacción del asesor presidencial y de sus aliados digitales convirtió el caso en una guerra interna a cielo abierto, con derivaciones directas sobre la autoridad de Milei para arbitrar entre sus propios espacios de poder.
El impacto político es sensible para el Gobierno. Si la discusión se instala como una pelea por quién informa o desinforma al Presidente, el conflicto deja de ser un episodio de redes y pasa a tocar el funcionamiento interno de la Casa Rosada. En ese terreno, cada contradicción pública erosiona la idea de conducción ordenada que el oficialismo intenta proyectar.
La tensión también sumó voces del mundo libertario que hasta ahora habían evitado involucrarse de lleno. Agustín Laje, uno de los intelectuales cercanos al relato oficial, se pronunció en redes con un mensaje que fue leído como un cuestionamiento al entorno presidencial.
"No tenía ninguna intención de meterme en este quilombo, pero cómo molesta constatar que le están mintiendo al Presidente. No solo es inaceptable desde el punto de vista moral, sino también peligroso desde el político. Lejos de proteger al poder, la mentira lo corroe desde adentro", escribió.
La frase refuerza una idea cada vez más instalada entre los caputistas: que sectores cercanos a Karina Milei estarían exponiendo al Presidente para proteger a figuras como Martín Menem o Manuel Adorni. Esa lectura también se alimenta de otros episodios recientes, como las idas y vueltas por la declaración jurada patrimonial del jefe de Gabinete.
El caso deja a Javier Milei en una posición incómoda. Al defender públicamente a Menem con la teoría de una operación prefabricada, el Presidente quedó comprometido con una versión que ahora enfrenta objeciones dentro del propio oficialismo.
Para el Gobierno, el riesgo no pasa únicamente por el escándalo digital, sino por la pérdida de control del relato interno. La pelea entre Karina Milei y Santiago Caputo ya no se desarrolla solo en despachos o conversaciones reservadas: ahora se expresa en redes, videos, entrevistas y mensajes públicos de dirigentes libertarios.
En términos políticos, el Rufusgate puede agravar la fractura entre las distintas tribus del oficialismo y complicar la tarea legislativa de Menem al frente de Diputados. También puede aumentar la presión sobre Milei para ordenar un esquema de poder donde conviven funcionarios, asesores, familiares, influencers y operadores con agendas propias.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario