21 de mayo de 2026
El ex presidente cuestionó el estilo de conducción del mandatario y habló de un liderazgo "emocional". También advirtió sobre la intolerancia a la crítica y volvió a marcar diferencias con el Gobierno libertario.
Mauricio Macri criticó a Javier Milei durante una charla en la Universidad Austral y volvió a tomar distancia del Gobierno libertario, en medio de una etapa de tensión creciente entre el PRO y La Libertad Avanza. El expresidente dijo que el mandatario se ve a sí mismo como "un profeta", cuestionó su estilo de liderazgo y le pidió más equilibrio político.
Las declaraciones llegan después del comunicado del PRO que expuso diferencias con la Casa Rosada y en un contexto en el que Macri mantiene abierto el juego hacia 2027. Aunque respaldó buena parte del rumbo económico del oficialismo, el fundador del PRO volvió a marcar límites sobre el funcionamiento político del Gobierno y la forma en que Milei ejerce el poder.
Durante su exposición, Macri fue directo al describir la conducción presidencial. "Es un liderazgo emocional, absolutamente emocional", afirmó sobre Milei.
Luego agregó: "Con un profundo estudio de las ideas que hay detrás de cada postura. Y con poco entusiasmo por la implementación, claramente, es una parte que no la siente". La frase apuntó a uno de los puntos más sensibles de la gestión libertaria: la distancia entre el discurso ideológico del Presidente y la capacidad de ejecutar políticas públicas en el día a día.
El expresidente también lanzó una definición de fuerte impacto político: "Él se ve como un profeta, se siente de esa manera". Y completó con una recomendación: "Yo creo que todo siempre al final del día tiene que tener un equilibrio entre los dos universos, el emocional y el de la realización".
La crítica vuelve a instalar el debate sobre el vínculo entre Mauricio Macri y Javier Milei, una relación atravesada por apoyos, desconfianzas y disputas por el liderazgo del espacio opositor al peronismo.
Las palabras de Macri no aparecen aisladas. El PRO había difundido días atrás un comunicado crítico hacia el oficialismo, en el que marcó diferencias con la estrategia política del Gobierno y reclamó mayor institucionalidad.
Desde hace meses, el expresidente alterna gestos de respaldo al rumbo económico con cuestionamientos al armado político libertario. Esa tensión se profundizó a medida que La Libertad Avanza avanzó sobre territorios electorales que históricamente ocupó el macrismo, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y en sectores del electorado antikirchnerista.
El trasfondo es claro: Milei busca consolidar a los libertarios como la fuerza dominante del polo no peronista, mientras Macri intenta preservar al PRO como actor nacional con autonomía, volumen legislativo y capacidad de negociación.
En ese marco, cada definición pública del expresidente funciona como una señal hacia la Casa Rosada, pero también hacia su propia tropa política.
En otro tramo de la charla, Macri habló de "los líderes narcisistas" que "viven en su mundo, creen que son perfectos y no les entra una crítica". Aunque evitó mencionar directamente a Milei en esa frase, el comentario fue leído en clave de advertencia sobre el estilo presidencial.
También se refirió a la grieta y a la falta de diálogo en la Argentina. "Si el que ejerce el poder, lo ejerce en forma totalitaria, absoluta y exige el sometimiento del otro, es imposible que suceda. El que tiene que dar el ejemplo es el que está en el poder", sostuvo.
Consultado sobre si esa descripción aplicaba al actual Gobierno, Macri respondió: "Hay mucha intolerancia a la crítica".
La frase golpea sobre uno de los flancos más discutidos de la administración Milei: su relación con aliados, opositores, periodistas, gobernadores y dirigentes que cuestionan aspectos de la gestión. El Presidente construyó buena parte de su identidad política sobre un discurso confrontativo, una dinámica que sus defensores consideran parte de su fortaleza y sus críticos ven como un límite para ampliar acuerdos.

El nuevo mensaje de Macri puede reordenar tensiones dentro del PRO y acelerar definiciones de cara al calendario electoral. El expresidente sigue coqueteando con la posibilidad de volver a competir en 2027, una hipótesis que incomoda tanto al oficialismo libertario como a sectores del propio macrismo que buscan cerrar acuerdos con Milei.
Para el Gobierno, las críticas llegan en un momento delicado. La Casa Rosada enfrenta internas propias, disputas con aliados y dificultades para sostener una agenda política ordenada en el Congreso. En ese contexto, un Macri más activo puede transformarse en un factor de presión sobre el oficialismo.
El punto central es que la discusión ya no pasa solo por la economía. Macri apuntó al modo de liderazgo, a la gestión, al diálogo político y a la tolerancia frente a las críticas. Es decir, a la arquitectura de poder del mileísmo.
Si el vínculo entre el PRO y La Libertad Avanza se sigue deteriorando, la disputa puede trasladarse a la estrategia electoral de 2027. Allí se definirá si ambos espacios sostienen algún tipo de entendimiento o si compiten por el mismo electorado con proyectos separados.
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