23 de mayo de 2026

Economía

Economía. Consumo masivo cayó más de 5% y no logra repuntar

Los datos del INDEC mostraron bajas en supermercados, mayoristas y shoppings durante marzo. La caída confirma que el bolsillo sigue ajustado pese a la desaceleración de la inflación.

El consumo masivo en Argentina volvió a mostrar señales de debilidad y registró caídas en los principales canales de venta durante marzo, según los últimos informes del INDEC. Las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compra siguieron en terreno negativo, lo que confirma que la recuperación del bolsillo todavía no logra trasladarse al consumo cotidiano.

El dato preocupa al Gobierno de Javier Milei, que exhibe como uno de sus principales logros la desaceleración de la inflación, pero enfrenta un escenario donde los ingresos siguen condicionados y las familias ajustan sus gastos. En lo que va del año, ninguno de los tres rubros relevados logró cerrar con saldo positivo.

Supermercados: las ventas cayeron 5,1% interanual

En los supermercados, las ventas retrocedieron 5,1% interanual durante marzo y el acumulado del año quedó con una baja de 3,1%. Se trató de la caída más fuerte desde marzo de 2025, cuando el indicador había perdido 8,9%.

A precios corrientes, las ventas totales sumaron $2,464 billones, con un aumento nominal del 20,5% interanual. El ticket promedio fue de $35.817, un 25,8% más que en marzo del año pasado.

El rubro carnes volvió a registrar el mayor incremento, con una suba de 41,9%, seguido por panadería, alimentos preparados y rotisería, y almacén. La tarjeta de crédito fue el medio de pago más utilizado, con el 44,9% de las ventas, un dato que muestra el peso del financiamiento en los consumos básicos.

Autoservicios mayoristas también profundizaron la baja

Los autoservicios mayoristas tampoco lograron revertir la tendencia. En marzo, las ventas cayeron 7,2% interanual, la mayor baja desde noviembre de 2025. En el acumulado anual, el sector registró un retroceso de 2,6%, mientras que frente a febrero la caída fue de 1,4%.

Las ventas totales alcanzaron los $374.252 millones, con un ticket promedio de $43.954 por consumidor. Al igual que en supermercados, las carnes encabezaron los aumentos de precios, con una suba de 50,5%, seguidas por otros rubros, almacén y lácteos.

La caída en mayoristas es una señal especialmente sensible porque este canal suele ser elegido por familias que buscan precios más bajos, compras grandes o estrategias de ahorro frente al encarecimiento de los productos de consumo cotidiano.

Shoppings: diez meses consecutivos de caída

El golpe más fuerte se registró en los shoppings, donde las ventas bajaron 13,3% interanual y acumularon diez meses consecutivos de caída. Con ese resultado, el primer trimestre cerró con una variación negativa de 5,7%.

Aunque en la comparación mensual hubo un avance de 1,5%, el dato interanual confirma que los centros de compra siguen lejos de una recuperación sostenida. Los rubros con mayor participación fueron indumentaria, calzado, marroquinería, ropa y accesorios deportivos, seguidos por resto, patio de comidas y electrónicos.

La baja en shoppings refleja una retracción más fuerte en consumos no esenciales. En un contexto de ingresos ajustados, las familias priorizan alimentos, servicios y gastos indispensables, mientras postergan compras vinculadas a indumentaria, tecnología o salidas recreativas.

El bolsillo sigue como principal límite para el Gobierno

La caída del consumo masivo expone uno de los desafíos centrales del programa económico: transformar la estabilidad macroeconómica en recuperación concreta del poder adquisitivo. La baja de la inflación puede mejorar expectativas, pero todavía no alcanza para recomponer plenamente la capacidad de compra de los hogares.

El dato también tiene impacto político. Sin un repunte del consumo, la recuperación económica puede sentirse lenta o desigual para amplios sectores sociales. Para el oficialismo, la clave será mostrar que la desaceleración de precios empieza a traducirse en salarios reales más firmes, mayor actividad comercial y menor dependencia del crédito para gastos corrientes.

En términos económicos, supermercados, mayoristas y shoppings funcionan como termómetro del humor social. Si los tres canales siguen en baja, el mensaje es claro: la recuperación todavía no llegó de manera sostenida al mostrador.

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