23 de mayo de 2026
Medios estadounidenses informaron que se escucharon entre 20 y 30 detonaciones en las inmediaciones del complejo presidencial. El Servicio Secreto resguardó a periodistas y desplegó un cordón de seguridad mientras investiga el origen del incidente.
Varios medios de Estados Unidos reportaron este sábado que se escucharon disparos cerca de la Casa Blanca, en Washington, y que el Servicio Secreto activó un operativo de seguridad en la zona destinada a la prensa. Según los primeros informes, periodistas que se encontraban en las inmediaciones escucharon entre 20 y 30 detonaciones y fueron trasladados a un área segura dentro del complejo presidencial.
El hecho ocurrió mientras el presidente Donald Trump se encontraba dentro de la Casa Blanca junto a altos funcionarios, de acuerdo con los reportes iniciales. Hasta el momento, las autoridades no informaron heridos ni confirmaron el origen de los disparos.
Tras los reportes de disparos, agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos aseguraron el sector de prensa y restringieron la circulación en el área. La agencia reconoció informes sobre detonaciones cerca de 17th Street y Pennsylvania Avenue NW, a una cuadra del complejo presidencial, y señaló que trabajaba para verificar los detalles en el lugar.
La situación generó momentos de tensión entre los periodistas que cubrían la actividad presidencial. Una reportera de ABC News se encontraba grabando cuando se escucharon las detonaciones, mientras que comunicadores de distintas cadenas fueron instruidos a refugiarse en la sala de prensa de la Casa Blanca.
El operativo incluyó la presencia de fuerzas federales y policiales, con el objetivo de determinar si los disparos se produjeron dentro o fuera del perímetro de seguridad y si existía una amenaza activa para quienes se encontraban en la zona.
Hasta la publicación de los primeros reportes, no se habían dado a conocer detalles sobre posibles heridos, detenidos o el motivo del episodio. La Policía Metropolitana de Washington todavía no había aportado información adicional sobre el origen de los disparos.
El director del FBI, Kash Patel, confirmó que las autoridades estaban interviniendo en el caso, mientras el Servicio Secreto coordinaba la respuesta junto con otras fuerzas de seguridad.
La cautela oficial apunta a evitar conclusiones apresuradas en un episodio todavía en desarrollo. En este tipo de incidentes, las primeras versiones suelen modificarse a medida que se reconstruyen los hechos, se revisan cámaras de seguridad y se toman testimonios de testigos en la zona.
El episodio vuelve a poner bajo atención la seguridad en torno a la Casa Blanca, uno de los perímetros más vigilados de Estados Unidos. En las últimas semanas ya se habían registrado incidentes armados cerca de áreas vinculadas al presidente y a eventos oficiales, lo que elevó la sensibilidad de las fuerzas federales frente a cualquier reporte de disparos en Washington.
El impacto político e institucional es inmediato. Aunque no se confirmó una amenaza directa contra Trump, la presencia del mandatario dentro del complejo presidencial durante el operativo convierte el hecho en una señal de máxima alerta para la seguridad nacional estadounidense.
La investigación deberá establecer si se trató de un tiroteo aislado, una amenaza dirigida o un incidente externo sin vínculo con la Casa Blanca. Mientras tanto, el despliegue del Servicio Secreto buscó garantizar la protección del Presidente, los funcionarios y los periodistas que estaban en el lugar.
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