23 de mayo de 2026
La Vicepresidenta quedó afuera de la ceremonia religiosa del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana. La decisión expone la ruptura política con la Casa Rosada y vuelve a poner a Karina Milei en el centro del armado oficial.
La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada por el Gobierno al Tedeum del 25 de Mayo, que se realizará en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. La decisión profundiza la tensión con Javier Milei y deja expuesta la fractura interna dentro de la conducción nacional.
Según fuentes oficiales citadas por Noticias Argentinas, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue la encargada de cursar las invitaciones a través del área de ceremonial. Presidencia también organiza el operativo de seguridad, aunque la ceremonia se realice en la Catedral.
El dato político es fuerte porque el Tedeum del 25 de Mayo es una ceremonia tradicional a la que históricamente asisten el Presidente y la Vicepresidenta. En general, el mandatario sale desde la Casa Rosada junto a su comitiva y cruza la Plaza de Mayo hasta la Catedral Metropolitana.
En esta oportunidad, el Gobierno decidió no convocar a Villarruel, pese a que la vicepresidenta sí había sido invitada en ediciones anteriores. La exclusión evita una foto incómoda entre Milei y su vice, en medio de una relación prácticamente rota desde hace meses.
La decisión también busca impedir especulaciones sobre si ambos se saludan, cómo interactúan durante la ceremonia o qué gestos políticos deja la Vicepresidenta durante el encuentro religioso.

La intervención de Karina Milei en el envío de invitaciones vuelve a mostrar el peso de la hermana del Presidente dentro del dispositivo político e institucional de la Casa Rosada. La secretaria general de la Presidencia administra buena parte del vínculo con funcionarios, legisladores y aliados, y su decisión de no invitar a Villarruel ratifica el aislamiento de la Vicepresidenta dentro del oficialismo.
Para el Gobierno, la exclusión de Villarruel puede funcionar como una forma de evitar tensiones públicas en una fecha de alto simbolismo nacional. Sin embargo, también expone con mayor crudeza la interna libertaria y transforma el Tedeum en otro capítulo del enfrentamiento dentro de La Libertad Avanza.
El malestar entre Milei y Villarruel se arrastra desde el inicio de la gestión y fue creciendo con distintas diferencias políticas, legislativas y comunicacionales. En los últimos meses, la distancia se hizo cada vez más evidente en actos oficiales, debates parlamentarios y cruces indirectos.
Uno de los últimos cortocircuitos entre la Casa Rosada y Villarruel ocurrió a principios de mayo, en medio de la polémica por las denuncias contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por supuesto enriquecimiento ilícito.
En ese contexto, la Vicepresidenta publicó en X un mensaje irónico que fue leído como una alusión a las refacciones realizadas por Adorni en su casa de un barrio cerrado. "Feliz cumpleaños atrasado!! Que tengas una cascada de éxitos este año!!", escribió Villarruel sin identificar al destinatario.
Ese episodio profundizó la desconfianza del entorno presidencial hacia la titular del Senado. La Casa Rosada interpretó el gesto como una señal política en medio de un tema sensible para el oficialismo, mientras que Villarruel volvió a mostrar autonomía frente al núcleo duro libertario.

La ausencia de Villarruel en el Tedeum no será un dato menor dentro del protocolo oficial. La ceremonia del 25 de Mayo tiene un alto contenido institucional y suele mostrar la unidad del Poder Ejecutivo en una fecha central para la Argentina.
En este caso, la imagen será la opuesta: un Presidente sin su Vicepresidenta en una de las ceremonias más tradicionales del calendario político. El gesto refuerza la idea de una relación quebrada y anticipa nuevas tensiones en el vínculo entre la Casa Rosada y el Senado.
El impacto también puede sentirse en el Congreso. Villarruel conserva un rol institucional clave como presidenta de la Cámara alta, donde el oficialismo necesita negociar con bloques aliados y opositores para avanzar con su agenda legislativa. Un mayor distanciamiento con la Vicepresidenta puede complicar aún más la coordinación política del Gobierno.
Para Milei, el desafío será evitar que la exclusión de Villarruel se convierta en otro foco de conflicto público dentro de un oficialismo atravesado por internas entre funcionarios, legisladores y sectores de poder.
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