24 de mayo de 2026

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País. Justicia porteña investiga a un acusado de matar 16 gatos

Rescatistas acusan a Adriel C.O., un cocinero de 27 años, de haber recibido animales en adopción o tránsito que murieron pocas horas después. La UFEMA investiga la causa por maltrato animal, lesiones, amenazas y coacción contra un menor.

La Justicia porteña investiga a Adriel C.O., un cocinero santacruceño de 27 años radicado en Recoleta, acusado por rescatistas de ser el "asesino de gatitos" y de estar vinculado con al menos 16 muertes de animales. La causa quedó en manos de la UFEMA, la unidad especializada del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad que interviene en casos de maltrato animal, seguridad pública y delitos ambientales.

El expediente también incluye acusaciones por lesiones leves, amenazas y coacción contra un menor, a partir de un episodio ocurrido el 16 de enero en un departamento donde habría muerto un gato de 9 meses llamado Charly. Según la denuncia, el niño de 10 años que estaba en el lugar intentó intervenir para proteger al animal y también fue agredido.

El caso de Charly y el inicio de la investigación

El primer hecho denunciado ocurrió en el entorno de la iglesia Nuestra Señora de las Victorias, ubicada en Paraguay al 1200. Allí, Adriel C.O. habría construido un vínculo de confianza con una mujer que luego le pidió que cuidara a su hijo de 10 años durante una salida nocturna.

Según el abogado Alexis Marrocco, que encabeza la acusación, esa noche terminó con la muerte de Charly, el gato que vivía en el departamento. "Adriel torturó al gato: lo metió en bolsas cerradas, lo golpeó y lo aplastó con la puerta del balcón. Cuando el menor intentó intervenir en auxilio del gato, Adriel lo pellizcó fuertemente y lo amenazó diciéndole que si intervenía de nuevo, lo iba a volver a pellizcar. Charly falleció horas después con un cuadro de grave hipoxia compatible con asfixia", relató el letrado.

Ese episodio abrió una investigación que luego se amplió con otros casos denunciados por rescatistas y proteccionistas que aseguraron haber entregado gatos en tránsito o adopción al joven, con desenlaces similares pocas horas después.


Rubio, Salvadora y otros gatos bajo la lupa judicial

El segundo caso registrado ocurrió el 24 de enero, cuando la rescatista Elisabeth Soriano entregó un gato llamado Rubio. Según su relato, Adriel C.O. se presentó como amante de los animales, dijo tener experiencia con gatos y había preparado una transportadora y juguetes para recibirlo.

Horas después, la rescatista empezó a sospechar por una foto que no la convenció. Al día siguiente, el acusado le informó que Rubio había muerto en una veterinaria por un supuesto cuadro médico. Soriano llamó al centro veterinario mencionado y, según contó, allí le dijeron que el joven nunca se había presentado. "Sos un mentiroso, Adriel, vos mataste a Rubio, vos lo mataste, pero esto no se va a quedar así", le reprochó en un audio.

El 25 de febrero apareció otro caso: la muerte de Salvadora, una gata entregada junto a cinco bebés lactantes. De acuerdo con la denuncia, Adriel envió una foto de la gata rígida en el suelo. Uno de los bebés murió en el domicilio y los otros cuatro fueron rescatados, aunque fallecieron más tarde. Marrocco indicó que se realizaron necropsias de la madre y de uno de los cachorros, con signos pulmonares.

Cómo habría actuado el acusado, según los rescatistas

De acuerdo con las denuncias, Adriel C.O. se contactaba con ONGs y rescatistas para ofrecerse como adoptante o hogar de tránsito. El perfil que mostraba era el de una persona con experiencia, voluntad de ayudar y cercanía con los animales.

Los proteccionistas sostienen que pedía especialmente gatos de corta edad, gatas preñadas o madres con bebés lactantes. Luego, según la acusación, los animales morían en pocas horas y el joven ofrecía explicaciones que las rescatistas consideraban inverosímiles, además de negarse en algunos casos a entregar los cuerpos.

Marrocco aseguró que los rescatistas vinculan al acusado con otros episodios: una gata preñada que habría sufrido un presunto traumatismo y cuyos cuatro bebés prematuros murieron, dos gatos atigrados de dos meses que desaparecieron y un bebé lactante muerto en circunstancias extrañas durante la primera quincena de febrero.

UFEMA investiga maltrato animal y otros delitos

La intervención de la UFEMA le da al caso un marco judicial especializado. La unidad deberá analizar testimonios, necropsias, mensajes, entregas de animales, publicaciones en redes y cualquier otro elemento que permita determinar si existió una conducta sistemática de maltrato animal.

El caso tiene un fuerte impacto social porque combina la vulnerabilidad de animales entregados en adopción o tránsito con la confianza que suelen construir rescatistas y hogares temporales. También expone un problema sensible para las redes de protección animal: la dificultad de verificar antecedentes y controlar el destino de cada animal una vez que sale de un refugio o de una casa de tránsito.

En términos judiciales, el punto central será establecer responsabilidades concretas sobre cada muerte. Hasta que haya una resolución, las acusaciones siguen bajo investigación y deberán ser probadas en el expediente.

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