31 de mayo de 2026
La adolescente de 14 años fue encontrada sin vida en un descampado de más de 200 hectáreas en Córdoba. La Justicia reconstruyó los últimos movimientos del único detenido y analiza una hipótesis de abuso sexual seguido de una agresión.
La investigación por la desaparición de Agostina Vega dio un giro trágico en Córdoba: el cuerpo de la adolescente de 14 años fue hallado en un predio del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la capital provincial. La causa está en manos del fiscal Raúl Garzón y tiene como principal sospechoso a Claudio Barrelier, de 32 años, quien permanece detenido.
El operativo final se concentró en un descampado de más de 200 hectáreas, rodeado por viviendas precarias y ubicado a unos 12 kilómetros del centro de Córdoba. Los investigadores llegaron hasta esa zona después de reconstruir los movimientos del acusado mediante testimonios, cámaras de seguridad y datos de antenas telefónicas.
La hipótesis judicial toma como punto de partida la casa de Barrelier, ubicada en la calle Juan del Campillo al 800, en el barrio de Cofico. De acuerdo con la reconstrucción del expediente, el sábado 23 de mayo el sospechoso habría pagado un remís para que Agostina llegara hasta su domicilio.
La adolescente conocía al hombre porque había sido pareja de su madre. Los investigadores creen que la menor habría sido engañada con el argumento de que iba a buscar un regalo para ella. Una cámara de seguridad registró el ingreso de Agostina a la vivienda junto con Barrelier durante la noche del sábado. Esa es la última imagen conocida de la joven con vida.
Las cámaras no registraron a la adolescente saliendo del domicilio. En cambio, sí captaron distintos movimientos del sospechoso durante los días posteriores. Para la Justicia, ese punto es central en la reconstrucción de las horas que siguieron a la desaparición.

El expediente volvió a quedar bajo secreto de sumario, pero fuentes con conocimiento del caso señalaron que la hipótesis más fuerte es un posible abuso sexual seguido de una presunta agresión contra la víctima. Hasta el momento, la Justicia continúa trabajando para establecer con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda.
Desde el inicio de la búsqueda, el fiscal Garzón había advertido: "La buscamos con y sin vida". El hallazgo del cuerpo confirmó el peor escenario y abrió una nueva etapa de la investigación, ahora enfocada en reconstruir el crimen, determinar responsabilidades y establecer si hubo otras personas involucradas.
El caso genera una fuerte conmoción social por la edad de la víctima, el vínculo previo con el sospechoso y el modo en que habría sido atraída hasta el domicilio. La investigación deberá avanzar con especial cuidado para preservar pruebas y evitar conclusiones apresuradas mientras se esperan peritajes y resultados forenses.
Según la reconstrucción judicial, Barrelier habría intentado conseguir dinero o un vehículo prestado entre el sábado y el lunes posteriores a la desaparición. Finalmente, obtuvo un Ford Ka negro que le habría facilitado una mujer con la que mantenía una relación.
Una cámara de seguridad lo registró estacionando frente a su domicilio. La imagen no es completamente nítida, pero mostraría al acusado entrando y saliendo de la vivienda mientras cargaba unos "tachos o baldes" en el auto. Su defensa sostuvo que eran elementos para una changa de albañilería, aunque la investigación no habría encontrado pruebas que respaldaran esa explicación.
Poco después, las antenas de su teléfono ubicaron el aparato en la zona de Ampliación Ferreyra. El barrio no cuenta con cámaras en su interior, pero un dispositivo cercano al ingreso captó al vehículo cuando entraba y volvió a registrarlo aproximadamente una hora más tarde al salir.
Ese recorrido llevó a la Justicia a concentrar el rastrillaje en el descampado donde finalmente fueron encontrados los restos de Agostina.

Barrelier es hasta ahora el único detenido. La Justicia considera que sus movimientos durante los días posteriores a la desaparición son relevantes para la hipótesis central y analiza si actuó solo o si hubo otras personas dentro del domicilio.
Los investigadores sostienen que el acusado no habría seguido un plan previamente elaborado, sino que habría actuado de forma improvisada. Esa interpretación surge de la búsqueda apurada de un vehículo, de los movimientos registrados por cámaras y del ingreso a una zona sin vigilancia fílmica directa.
La causa seguirá enfocada en peritajes, reconstrucciones, testimonios y análisis forenses. También será clave determinar la secuencia exacta de los hechos dentro de la vivienda y el momento en que el cuerpo fue trasladado al descampado.
El hallazgo del cuerpo transforma el expediente y obliga a la Justicia a precisar la calificación legal de los hechos. Los resultados de la autopsia, las pericias sobre el vehículo, los registros telefónicos y el análisis de cámaras serán determinantes para confirmar o descartar la hipótesis principal.
El caso también vuelve a poner bajo atención la importancia de una reacción rápida ante desapariciones de menores y del cruce inmediato entre cámaras de seguridad, telefonía, testimonios y recorridos vehiculares. En este expediente, esa combinación de pruebas permitió acotar la zona de búsqueda y llegar al predio donde fue encontrada la adolescente.
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