4 de junio de 2026
Un informe del sector energético reveló que más del 15% de la energía eléctrica consumida en Argentina no se factura. Las pérdidas se explican por conexiones clandestinas, fraude, fallas técnicas y deficiencias en la medición, en un contexto de fuerte debate por las tarifas y el financiamiento del sistema eléctrico.
Más del 15% de la energía eléctrica que se consume en Argentina no llega a ser facturada a los usuarios. Así lo advirtió el informe "Recuperando Energía: Innovación y Estrategias para la Gestión de Pérdidas No Técnicas en América Latina y el Caribe", elaborado por la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de Latinoamérica (Adelat), la Universidad de Chile, la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)., que pone el foco en el peso creciente de las pérdidas no registradas dentro del sistema energético nacional y en el impacto económico que generan para distribuidoras, cooperativas y consumidores.
El fenómeno incluye tanto pérdidas técnicas propias de la distribución como pérdidas no técnicas asociadas a conexiones ilegales, manipulación de medidores, errores de facturación y otros mecanismos que impiden que parte de la electricidad consumida sea efectivamente cobrada. La situación genera preocupación en momentos en que el Gobierno avanza con la recomposición tarifaria y la reducción de subsidios energéticos.
Según el relevamiento, las pérdidas totales del sistema eléctrico argentino superan el 15% de la energía distribuida. Esto significa que una porción significativa de la electricidad generada y transportada nunca se transforma en ingresos para las empresas responsables del servicio.
Dentro de ese universo aparecen las denominadas pérdidas técnicas, que son las que se producen naturalmente durante el transporte y distribución de la energía a través de redes, transformadores e infraestructura eléctrica. También se contabilizan las pérdidas no técnicas, vinculadas a conexiones clandestinas, fraude eléctrico y problemas de medición.
El problema no es homogéneo en todo el país. Algunas distribuidoras presentan niveles de pérdidas considerablemente superiores al promedio nacional, especialmente en áreas con alta informalidad o dificultades para fiscalizar el consumo eléctrico.
Uno de los principales factores detrás de las pérdidas no técnicas son las conexiones irregulares, popularmente conocidas como "colgados de la luz". Estas prácticas permiten acceder al suministro sin registrarlo formalmente y sin afrontar el costo correspondiente.
Además de afectar los ingresos de las distribuidoras, las conexiones clandestinas suelen representar riesgos para la seguridad eléctrica, ya que muchas veces se realizan sin controles técnicos adecuados ni instalaciones certificadas.
Las empresas del sector sostienen que estas situaciones terminan impactando sobre la sustentabilidad económica del sistema y complican la planificación de inversiones destinadas a mejorar la infraestructura eléctrica.
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Las conexiones clandestinas aparecen entre las principales causas de las pérdidas no técnicas del sistema.
La energía que se consume pero no se factura genera un costo que finalmente debe ser absorbido por distintos actores del sistema. En algunos casos, las pérdidas afectan directamente los balances de las distribuidoras; en otros, terminan siendo consideradas dentro de la estructura tarifaria.
El debate adquiere relevancia en un contexto en el que el Gobierno nacional impulsa una normalización de precios energéticos y una reducción gradual de subsidios. En paralelo, el sector eléctrico reclama inversiones para ampliar redes, modernizar equipos de medición y reducir los niveles de pérdidas.
La magnitud del problema también influye sobre la eficiencia general del sistema energético, ya que obliga a generar y transportar mayores volúmenes de electricidad para abastecer una demanda que no siempre queda reflejada en la facturación final.
La reducción de pérdidas aparece como uno de los principales desafíos para el sector energético argentino. Entre las medidas que suelen impulsar las distribuidoras figuran la instalación de medidores inteligentes, controles sobre conexiones irregulares y programas de regularización de usuarios.
Al mismo tiempo, especialistas señalan que la mejora de la infraestructura de distribución y la modernización tecnológica son herramientas centrales para disminuir tanto las pérdidas técnicas como las no técnicas.
En un escenario de discusión sobre tarifas, subsidios y financiamiento de servicios públicos, el dato de que más del 15% de la energía eléctrica consumida en Argentina no se factura vuelve a poner en agenda uno de los problemas estructurales del sistema energético nacional.
La existencia de un volumen tan elevado de consumo no facturado refleja una problemática que trasciende a las distribuidoras y alcanza a todo el sistema energético. Las pérdidas eléctricas afectan la sustentabilidad económica del servicio, condicionan las inversiones futuras y reabren el debate sobre la eficiencia de la red en un contexto de recomposición tarifaria.
La evolución de este indicador será observada de cerca por empresas, reguladores y usuarios, especialmente en momentos en que el sector energético busca consolidar un esquema con menor dependencia de subsidios estatales.
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