5 de junio de 2026
Las terminales fabricaron 167.629 unidades entre enero y mayo, con una caída de 40.000 vehículos en relación al mismo período del año pasado. Las ventas a concesionarios retrocedieron 23,1% y las exportaciones también cerraron el período en baja.
La industria automotriz argentina fabricó alrededor de 40.000 vehículos menos durante los primeros cinco meses de 2026 frente al mismo período del año pasado. Entre enero y mayo, las terminales radicadas en el país produjeron 167.629 unidades, lo que representa una caída interanual del 19,3%, según el último informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).
El dato confirma un escenario complejo para uno de los sectores industriales más importantes de la Argentina. La baja no se limita a la producción: también cayeron las exportaciones de vehículos y las ventas mayoristas a la red de concesionarios, en un contexto marcado por el debilitamiento del mercado interno, la renovación de modelos y una creciente competencia internacional.
Durante mayo, las automotrices fabricaron 37.762 vehículos entre automóviles y comerciales livianos. La cifra quedó apenas 0,6% por encima de abril, pero representó una caída del 21,5% frente a mayo de 2025, cuando se habían producido 48.109 unidades.
El resultado mensual expone que la estabilización todavía es frágil. Aunque la actividad dejó de caer frente al mes anterior, el volumen continúa muy por debajo del registrado un año atrás.
El presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano, sostuvo que el sector atraviesa un período de transición. "Los volúmenes de producción de los últimos meses encontraron una base de estabilidad. Como habíamos anticipado, este año la industria atravesará un proceso de adecuación por la renovación de la oferta local impulsada por nuevas inversiones", afirmó.

Las terminales enviaron al exterior 25.237 vehículos durante mayo. El volumen exportado cayó 6,1% frente a abril y 4,2% en la comparación interanual.
En el acumulado entre enero y mayo, las exportaciones automotrices alcanzaron las 104.520 unidades, un 2,2% menos que en el mismo período de 2025, cuando se habían exportado 106.894 vehículos.
La baja resulta especialmente sensible porque el sector depende en gran medida de los mercados externos para sostener el nivel de actividad. En un contexto de menor demanda interna, las exportaciones funcionan como un amortiguador para las plantas industriales, los proveedores autopartistas y la cadena logística.
El frente comercial mostró un deterioro todavía mayor. Durante mayo, las terminales entregaron 35.979 vehículos a concesionarios, prácticamente el mismo volumen que en abril, pero un 39% menos que en mayo de 2025, cuando se habían comercializado 58.952 unidades.
En los primeros cinco meses de 2026, las ventas mayoristas acumularon 184.033 unidades, con una caída interanual del 23,1%.
El dato se suma al retroceso de los patentamientos de vehículos 0 km y refleja una demanda interna más cautelosa. El mercado enfrenta tasas de financiación elevadas, menor poder adquisitivo y consumidores más selectivos frente a compras de alto valor.

La caída de producción coincide con una reconfiguración del mapa industrial. Citroën dejará de fabricar vehículos en la Argentina tras la discontinuación de la Berlingo en la planta de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires. El utilitario será reemplazado por una nueva generación importada.
La decisión no implica el cierre de la fábrica de Stellantis en El Palomar, donde continuarán produciéndose modelos de Peugeot. Sin embargo, marca el final -al menos por ahora- de la fabricación local de vehículos de la marca francesa.
El caso muestra una tendencia que preocupa al sector: mientras algunas terminales anuncian nuevas inversiones y renovación de plataformas, otros modelos históricos dejan de producirse localmente y pasan a ser abastecidos mediante importaciones.
Frente al retroceso de la actividad, ADEFA volvió a reclamar una reducción de la presión tributaria. Pérez Graziano destacó la baja gradual de los derechos de exportación anunciada por el Gobierno nacional, pero pidió medidas adicionales de provincias y municipios.
"Ingresos Brutos y las tasas municipales representan el 10% del valor de un auto exportado; reducir esa carga es urgente para ganar competitividad y consolidar nuestro modelo de negocio", sostuvo el titular de ADEFA.
La discusión por los impuestos tiene impacto directo sobre la competitividad industrial. Las automotrices argentinas compiten con plantas de Brasil, México y otros países de la región, donde los costos logísticos, laborales y tributarios pueden resultar más bajos.

La caída de la producción automotriz no afecta únicamente a las grandes terminales. La cadena incluye autopartistas, transportistas, proveedores metalúrgicos, concesionarios, talleres y servicios asociados distribuidos en distintas provincias.
Una contracción prolongada puede derivar en suspensiones, reducción de turnos, menor demanda de insumos y postergación de inversiones. El riesgo es especialmente alto para las empresas más pequeñas, que tienen menos margen financiero para atravesar meses de baja actividad.
Para el Gobierno de Javier Milei, el sector automotor representa un test relevante. La Casa Rosada apuesta a una economía más abierta, con menor carga tributaria y mayor competencia. Sin embargo, el desafío será evitar que esa transición derive en una pérdida sostenida de producción nacional y empleo industrial.
La evolución durante el segundo semestre será clave. Las terminales esperan que la renovación de modelos, las nuevas inversiones y una mejora del crédito permitan recuperar volumen. Por ahora, los datos muestran una industria que todavía no encontró un piso firme.
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