5 de junio de 2026
La actividad retrocedió 31,3% frente a 2023 y las fábricas trabajan cerca del 40% de su capacidad. El sector advirtió por el desplome del consumo interno, el ingreso récord de indumentaria importada y la pérdida de empresas.
La industria textil argentina atraviesa una crisis profunda: la producción cayó 23,3% interanual durante marzo y quedó 31,3% por debajo de los niveles de 2023. El deterioro también golpeó al empleo formal: desde diciembre de 2023 se perdieron 22.156 puestos de trabajo en los sectores de textiles, confecciones, cuero y calzado.
El escenario combina una fuerte caída del consumo interno, mayor ingreso de indumentaria importada, retroceso de la inversión y costos productivos que las empresas no logran trasladar a los precios. Según datos difundidos por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), las fábricas operan cerca del 40% de su capacidad instalada.
La crisis de la industria textil ya tiene un impacto directo sobre el mercado laboral. Durante febrero, la industria manufacturera perdió 2.978 puestos de trabajo registrados. De ese total, 928 empleos correspondieron a los sectores de textiles, confecciones, cuero y calzado.
Eso significa que casi uno de cada tres empleos industriales perdidos durante ese mes pertenecía a la cadena textil. Desde diciembre de 2023, la caída acumulada alcanza los 22.156 puestos de trabajo, equivalentes a una contracción cercana al 18% del empleo formal del sector.
La estructura empresarial también quedó bajo presión. Durante el mismo período desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados, una baja del 13%, con mayor incidencia en los segmentos de indumentaria, cuero y calzado.
El dato resulta especialmente sensible porque la industria textil tiene una fuerte presencia de PyMEs, genera empleo intensivo y está distribuida en distintas provincias. Cuando una planta cierra, el impacto alcanza también a talleres, proveedores, transportistas y comercios locales.

La baja de la actividad se refleja en el nivel de utilización de las fábricas. Durante marzo, la industria textil trabajó apenas al 40,2% de su capacidad instalada, más de 12 puntos por debajo de 2023. El promedio general de la industria se ubicó cerca del 59%.
En términos concretos, durante el primer trimestre de 2026 alrededor de siete de cada diez máquinas permanecieron detenidas en las plantas textiles.
La gerenta general de FITA, Celina Pena, advirtió: "Los datos reflejan que la recuperación del sector textil todavía no se consolida y que el contexto se vuelve cada vez más complejo".
También señaló: "La producción continúa en retroceso, el empleo sigue cayendo mes a mes y las empresas operan a niveles de utilización de la capacidad instalada históricamente bajos".
Dentro de la cadena, el segmento de tejidos y acabados de productos textiles fue uno de los más golpeados, con una contracción acumulada del 38,6% durante el primer trimestre.
El avance de las importaciones de indumentaria es uno de los puntos centrales del debate. Entre enero y abril ingresaron al país 23.482 toneladas de ropa por un valor de USD 333 millones.
El volumen importado creció 79% frente al mismo período del año pasado, mientras que el monto en dólares aumentó 48%. Se trata de un récord para la serie histórica.
Las confecciones importadas también marcaron máximos, con incrementos del 55% en cantidades y del 25% en valores. La preocupación empresarial se concentra en un cambio de composición: bajan las compras de insumos y materias primas destinadas a fabricar localmente, pero aumenta el ingreso de productos terminados.
La Fundación Pro Tejer atribuyó parte del fenómeno a la apertura comercial, la desregulación, la apreciación cambiaria y un contexto global con sobreoferta de textiles. La entidad advirtió que la Argentina se transformó en un mercado atractivo para colocar excedentes de producción fabricados en el exterior.
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El deterioro no se explica únicamente por la competencia importada. La caída del consumo interno continúa limitando la actividad. Durante el Hot Sale de mayo, las ventas del sector retrocedieron cerca del 10% interanual en términos reales.
Las empresas encuentran dificultades para trasladar sus costos a los precios finales. En abril de 2026, las prendas de vestir y calzado aumentaron 12,7% interanual, muy por debajo de la inflación general del 32,4%.
Desde diciembre de 2023, los precios del rubro acumularon una suba del 125,4%, mientras que el nivel general avanzó 221,6%.
La brecha muestra una paradoja: la ropa aumenta menos que otros bienes y servicios, pero las ventas tampoco se recuperan. El deterioro de los ingresos y el mayor peso de tarifas, transporte y alimentos dentro del presupuesto familiar reducen el margen disponible para comprar indumentaria.
El retroceso alcanza además a la modernización productiva. Durante el primer cuatrimestre, las importaciones de bienes de capital destinados a la cadena textil sumaron apenas USD 26 millones.
La cifra representa una caída del 43% interanual y una baja del 65% frente a 2023. Para el sector, si esta tendencia continúa, 2026 puede convertirse en uno de los peores años de las últimas décadas en materia de renovación tecnológica y ampliación de capacidad productiva.
La situación abre un frente económico para el Gobierno de Javier Milei. La Casa Rosada defiende una mayor apertura comercial y una reducción de barreras para fomentar competencia y contener precios. Sin embargo, la industria textil reclama medidas para evitar una destrucción permanente de capacidades productivas y empleos.
La Fundación Pro Tejer pidió avanzar con herramientas de contención para sostener empresas y puestos de trabajo, junto con reformas estructurales en materia de competitividad, alivio fiscal, financiamiento, infraestructura y reducción de costos sistémicos.
El punto central será determinar si el sector logra estabilizarse durante el segundo semestre o si la caída del consumo y el crecimiento de las importaciones profundizan el cierre de empresas. Cuando desaparecen fábricas, maquinaria y personal calificado, la recuperación puede demandar años.
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