7 de junio de 2026
Las transacciones minoristas retrocedieron 1,2% interanual en mayo y acumularon una baja del 3,1% durante los primeros cinco meses de 2026. Farmacias y alimentos mostraron mayor resistencia, mientras muebles e indumentaria siguieron golpeados.
Las ventas minoristas pyme volvieron a caer en mayo y confirmaron que el consumo interno todavía no logra una recuperación sostenida. El relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró una baja del 1,2% interanual a precios constantes y un retroceso acumulado del 3,1% durante los primeros cinco meses de 2026.
El dato muestra una continuidad preocupante para los comercios pyme: todos los meses del año terminaron con caídas frente al mismo período anterior. Las ventas habían bajado 4,8% en enero, 5,6% en febrero, 0,6% en marzo y 3,2% en abril. La última medición interanual positiva había sido registrada en abril de 2024.
La comparación mensual dejó una señal moderadamente favorable. Las ventas minoristas crecieron 1,2% en mayo frente a abril, de acuerdo con el índice desestacionalizado de CAME.
La mejora no alcanza para revertir la caída interanual, pero puede indicar que algunos sectores encontraron un piso después de varios meses de contracción. El problema es que la recuperación aparece concentrada en rubros esenciales y depende en buena medida de promociones, descuentos, liquidaciones y herramientas de financiación.
Desde CAME señalaron que mayo mostró una "reconfiguración estructural en el patrón de consumo minorista". Según el informe, la pérdida sostenida del poder adquisitivo llevó a los hogares a priorizar bienes de primera necesidad y a postergar compras no esenciales.
La entidad también advirtió que los comercios están utilizando liquidaciones, eventos masivos de comercio electrónico y distintas herramientas financieras para sostener el volumen de ventas. Esa estrategia permite mover inventarios, pero genera una fuerte presión sobre los márgenes de rentabilidad.

El relevamiento mostró un comportamiento desigual entre los distintos rubros. Solo tres sectores lograron terminar mayo con variaciones interanuales positivas.
Las ventas de farmacia crecieron 8,2%, mientras que perfumería avanzó 2,3% y alimentos y bebidas mejoró apenas 0,2%.
En el extremo opuesto, bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles registró una caída del 8,9% interanual y acumuló un retroceso del 12,3% en lo que va del año.
La baja también alcanzó a textil e indumentaria, con una contracción del 5,2% interanual y un descenso acumulado del 5,5% durante los primeros cinco meses de 2026.
Por su parte, calzado y marroquinería retrocedió 0,2% frente a mayo del año pasado, mientras que ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción no registró variación interanual.
El canal digital mostró un desempeño diferente. Las ventas online realizadas por comercios con locales físicos crecieron 15,2% interanual y avanzaron 3,7% frente a abril en la comparación desestacionalizada.
Sin embargo, esa mejora no logró compensar el retroceso del índice general. El dato confirma que el comercio electrónico gana peso dentro de la actividad minorista, pero todavía no alcanza para revertir el deterioro de las ventas presenciales y la menor capacidad de compra de los hogares.
La dinámica obliga a los comercios tradicionales a adaptar sus estrategias. Las promociones digitales, los descuentos agresivos y las cuotas pueden aumentar el volumen transaccional, pero también reducen la rentabilidad en un contexto de mayores costos fijos y aumentos tarifarios.

El informe también relevó la percepción empresarial. El 48,2% de los comercios describió un escenario de estabilidad frente al año pasado, mientras que el 59,4% consideró que el contexto no resulta favorable para realizar inversiones. Apenas el 12,5% evaluó que existen condiciones oportunas para inyectar capital.
Las expectativas para los próximos meses son algo más equilibradas: el 48,4% proyectó estabilidad, el 38,8% anticipó una mejora y el 12,8% previó un nuevo retroceso.
La diferencia entre expectativas e inversión muestra un escenario frágil. Muchos comerciantes esperan una estabilización, pero todavía no están dispuestos a ampliar stock, abrir locales o comprometer recursos ante la falta de una recuperación firme.
La caída de las ventas minoristas pyme se suma a otras señales de debilidad del mercado interno: retroceso de la industria, pérdida de puestos de trabajo, crisis de sectores como el textil y dificultades financieras entre pequeñas y medianas empresas.
Para el Gobierno de Javier Milei, el principal desafío será transformar la estabilización macroeconómica en una mejora visible del consumo, los salarios y el nivel de actividad. La baja de la inflación puede generar condiciones más previsibles, pero todavía no alcanza para recomponer de manera sostenida la demanda de los hogares.
Los datos de mayo muestran una economía con dos velocidades. Los rubros esenciales logran sostenerse y algunos comercios encuentran alivio mediante descuentos y ventas digitales. Los bienes no prioritarios, en cambio, continúan absorbiendo el mayor impacto de la caída del ingreso disponible.
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