7 de junio de 2026
Más de 27 millones de ciudadanos votan este domingo en unos comicios sin favorito claro. El próximo presidente deberá gobernar un país atravesado por la inseguridad, la fragmentación política y una sucesión inédita de crisis institucionales.
Perú vota este domingo 7 de junio en un balotaje presidencial que enfrenta a Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, referente de Juntos por el Perú y exministro del gobierno de Pedro Castillo. Más de 27 millones de ciudadanos están habilitados para elegir al próximo mandatario, que asumirá el 28 de julio y gobernará hasta 2031.
La elección se desarrolla en un escenario de extrema paridad. Las encuestas previas ubicaron a ambos candidatos dentro de un empate estadístico y anticiparon una definición ajustada, con especial atención sobre el voto rural y los principales centros urbanos.
El resultado también tendrá una carga institucional excepcional: quien gane se convertirá en el noveno presidente de Perú en diez años, después de una etapa marcada por destituciones, renuncias y mandatos interrumpidos.

Keiko Fujimori, de 51 años, afronta su cuarta segunda vuelta presidencial consecutiva. Ya había perdido los balotajes de 2011, 2016 y 2021 frente a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente.
La candidata de Fuerza Popular obtuvo el 17,19% de los votos en la primera vuelta. Su propuesta de gobierno, denominada "Perú con Orden", coloca a la seguridad como uno de sus principales ejes: promete incorporar 1.000 patrulleros inteligentes, instalar 10.000 cámaras y construir cuatro megaprisiones.
En materia económica, Fujimori propone reducir el déficit fiscal al 1% del PBI, atraer inversiones privadas por entre USD 5.000 millones y USD 7.000 millones anuales y bajar la pobreza al 15% durante su eventual mandato.
La dirigente busca presentarse como una alternativa de estabilidad frente a la crisis política peruana. Sin embargo, su candidatura sigue atravesada por el peso de la figura de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000 y protagonizó el autogolpe de 1992.

Del otro lado aparece Roberto Sánchez, psicólogo de 57 años y ex ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Pedro Castillo. Fue el único integrante del gabinete que logró mantenerse durante toda la gestión del expresidente, destituido y detenido tras intentar disolver el Congreso en diciembre de 2022.
Sánchez compite con una agenda vinculada con el voto rural, los sectores populares y el electorado antifujimorista. Durante la campaña utilizó el sombrero característico de Castillo y defendió la posibilidad de convocar a un referéndum para reemplazar la Constitución de 1993.
En el tramo final, moderó parte de su discurso económico y prometió respetar la inversión privada y la independencia del Banco Central. Al mismo tiempo, mantuvo su propuesta de aplicar un impuesto sobre las ganancias extraordinarias del sector minero y aumentar la inversión en zonas rurales.
La candidatura de Sánchez enfrenta además un frente judicial: la Fiscalía solicitó una pena de cinco años y cuatro meses de prisión por un presunto falseamiento de aportes partidarios.

La elección ocurre después de una década de inestabilidad política sin antecedentes recientes en la región. Desde 2016, Perú tuvo ocho presidentes: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar. Ninguno completó su mandato de manera regular.
Ese historial convierte al balotaje en algo más que una disputa ideológica entre derecha e izquierda. El próximo presidente deberá convivir con un Congreso fragmentado, recomponer la legitimidad institucional y evitar que una nueva pulseada entre el Ejecutivo y el Parlamento termine en otra crisis anticipada.
Reuters remarcó que el ganador recibirá un país con un Legislativo profundamente dividido, en un sistema donde el Congreso destituyó a tres presidentes durante los últimos cinco años.
La campaña también quedó marcada por el crecimiento del crimen organizado, las extorsiones contra comerciantes y los asesinatos de choferes del transporte público. La inseguridad desplazó a la corrupción y a la economía como principal preocupación de los votantes, según los relevamientos previos a la elección.
Ese escenario favoreció los discursos de mano dura y convirtió a la política de seguridad en un eje central del balotaje. Fujimori busca capitalizar esa demanda con una agenda de orden público, mientras Sánchez intenta sostener su base rural y ampliar su llegada a votantes urbanos que rechazan al fujimorismo.

Las mesas abrieron a las 7 de la mañana y cerrarán a las 17, hora local. Los primeros resultados preliminares podrían conocerse durante las horas posteriores, aunque una diferencia mínima puede prolongar el escrutinio durante varios días o incluso semanas.
El antecedente de 2021 mantiene la cautela: la proclamación del ganador demoró más de un mes después de una votación extremadamente ajustada. Para esta segunda vuelta, las autoridades electorales reasignaron 44 locales y reubicaron 549 mesas para corregir problemas logísticos registrados durante la primera ronda.
La definición será seguida con atención en toda América Latina. Un triunfo de Keiko Fujimori reforzaría el avance regional de gobiernos de derecha. Una victoria de Roberto Sánchez devolvería impulso a los espacios de izquierda y reabriría la discusión sobre una reforma constitucional en Perú.
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