11 de junio de 2026
El IPC volvió a desacelerarse por segundo mes consecutivo y quedó por debajo de las previsiones privadas. La inflación núcleo perforó el 2%, aunque los alimentos y los servicios todavía presionan sobre el bolsillo.
La inflación de mayo fue del 2,1% y marcó su nivel más bajo desde septiembre de 2025, de acuerdo con los datos publicados por el INDEC. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) desaceleró por segundo mes consecutivo después del 2,6% registrado en abril y quedó por debajo de las previsiones privadas, que esperaban una variación cercana al 2,3%.
Con el nuevo dato, la inflación acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 llegó al 14,7%. La medición interanual, en cambio, subió al 33,2%, frente al 32,4% registrado el mes anterior. La diferencia muestra que el proceso de desaceleración mensual continúa, aunque todavía convive con una base de comparación exigente y con aumentos persistentes en rubros sensibles para los hogares.
El dato representa una nueva señal favorable para el equipo económico. La inflación mensual había alcanzado el 3,4% en marzo y luego descendió al 2,6% en abril. En mayo volvió a bajar y se ubicó en 2,1%, una reducción de 0,5 puntos porcentuales frente a la medición anterior.
La mejora también alcanzó a la inflación núcleo, que excluye los precios regulados y estacionales. Ese indicador perforó el 2% y cerró en 1,9%, un dato especialmente observado por el Gobierno de Javier Milei porque permite evaluar la dinámica más persistente de los precios.
Los precios estacionales registraron la mayor suba entre las categorías, con un avance del 3,5%, impulsado principalmente por las verduras. Los precios regulados aumentaron 2,4%, con incidencia de los combustibles, la electricidad y el agua.
La división con mayor incremento durante mayo fue Comunicación, con una variación del 3,4%, traccionada por los servicios de telefonía. En segundo lugar se ubicó Educación, con un aumento del 2,9%.
En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado avanzó apenas 0,3%, mientras que Bebidas alcohólicas y tabaco registró una suba del 0,8%.
El comportamiento de los alimentos sigue siendo determinante para la percepción cotidiana de la inflación. Aunque el índice general desaceleró, el encarecimiento de verduras y productos farmacéuticos mantuvo presión sobre consumos habituales.
Las consultoras privadas habían proyectado una inflación de mayo cercana al 2,3%. El resultado oficial fue levemente inferior y reforzó la expectativa de que el IPC pueda continuar desacelerándose durante los próximos meses si no aparecen nuevos shocks sobre tarifas, tipo de cambio o precios internacionales.
La baja mensual es una señal relevante, pero no resuelve por sí sola la pérdida de poder adquisitivo acumulada. Los hogares todavía enfrentan aumentos en servicios, transporte, alquileres y alimentos, mientras distintos indicadores muestran una recuperación débil del consumo masivo y de las ventas minoristas.
La evolución de junio será especialmente sensible porque coincidirá con nuevos ajustes tarifarios y con un escenario económico atravesado por la actividad industrial, el empleo y la capacidad de compra de los salarios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, apuesta a consolidar una tendencia descendente durante el segundo semestre. El objetivo político es mostrar que la desaceleración de los precios puede sostenerse más allá de movimientos puntuales y convertirse en una mejora visible para los hogares.
El dato de mayo le permite al oficialismo recuperar iniciativa en uno de los ejes centrales de su gestión. La lucha contra la inflación continúa siendo el principal activo económico de la administración libertaria, especialmente en un contexto donde la actividad productiva y el consumo todavía muestran señales de debilidad.
El punto clave será si la baja mensual logra trasladarse a la economía real. Una inflación más contenida puede mejorar la previsibilidad, pero el impacto social dependerá también de la evolución de los salarios, el empleo y las ventas.

Uno de los datos que requiere atención es la variación interanual. Aunque el IPC mensual bajó, la inflación de los últimos doce meses pasó de 32,4% en abril a 33,2% en mayo.
La aparente contradicción responde al efecto estadístico de la base de comparación. La medición mensual refleja cuánto subieron los precios durante mayo de 2026, mientras que la variación interanual compara el nivel actual con el registrado doce meses atrás.
Para el Gobierno, el desafío será sostener varios meses consecutivos de desaceleración para que la baja también comience a reflejarse de manera más clara en la medición anual.
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