19 de junio de 2026

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País. PAMI en crisis: prestadores suspenden nuevos turnos

Clínicas, sanatorios y centros de salud comenzaron a limitar la atención programada por atrasos en pagos y valores desactualizados. Las entidades advierten que podrían suspender cirugías no urgentes si no hay una recomposición.

La crisis del PAMI volvió a escalar y ya impacta sobre la atención de jubilados y pensionados. Prestadores de salud comenzaron a suspender la asignación de nuevos turnos en consultorios externos por el atraso en los pagos, la falta de actualización arancelaria y la pérdida de sustentabilidad del sistema. La medida afecta a clínicas, sanatorios y centros médicos que atienden afiliados en distintas provincias.

La Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) confirmó la reducción de atenciones mediante la suspensión de nuevos turnos en consultorios externos para todas las especialidades. Las entidades del sector advirtieron que, si no hay una recomposición urgente, las próximas medidas podrían incluir la suspensión de atención programada y de cirugías no urgentes, manteniendo solo el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas.

Los prestadores del PAMI reclaman pagos y actualización de valores

El reclamo central apunta al atraso en los aranceles que reciben las instituciones por atender a afiliados del PAMI. Las cámaras de salud denunciaron un desfasaje del 102% en los valores, mientras que la propuesta oficial habría sido una actualización del 1,9% para junio y otro 1,9% para julio.

Para los prestadores, esos porcentajes no alcanzan para cubrir insumos, salarios, honorarios profesionales, servicios, medicamentos y costos operativos. El sector sostiene que la falta de actualización, sumada a débitos y demoras, compromete la capacidad de sostener prestaciones normales para millones de afiliados.

En un comunicado, las entidades señalaron que sin una recomposición de valores y una regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con sus obligaciones salariales. También responsabilizaron al Estado nacional por el impacto sanitario que pueda generar la situación.

Qué servicios podrían verse afectados

La primera medida se concentra en la suspensión de nuevos turnos en consultorios externos. Esto puede traducirse en más demoras para acceder a especialistas, controles médicos, estudios y prácticas programadas.

El conflicto podría profundizarse si no hay acuerdo. CAPRESS adelantó que las siguientes medidas podrían orientarse a suspender atención programada en consultorios externos, limitar la atención a pacientes crónicos críticos y frenar por tiempo indeterminado cirugías y procedimientos programados que no sean de urgencia.

El impacto sobre los afiliados puede ser directo. El PAMI atiende a jubilados y pensionados que, en muchos casos, dependen exclusivamente de esa cobertura para consultas médicas, internaciones, estudios, medicamentos y tratamientos de seguimiento.

La respuesta del PAMI

Desde el organismo rechazaron que exista una deuda acumulada con clínicas y sanatorios a nivel nacional. Ante una consulta periodística, el PAMI sostuvo que el cronograma de pagos "se viene cumpliendo" y que lo pendiente corresponde a gastos corrientes del mes.

También indicaron que se acordaron aumentos del 1,9% para junio y julio y que los prestadores volverán a ser convocados para analizar alternativas en un contexto de estrés presupuestario.

La diferencia entre ambas posiciones muestra el centro del conflicto. Mientras el organismo plantea que no hay una deuda estructural con clínicas y sanatorios, las entidades prestadoras advierten que los valores actuales no cubren los costos reales y que las demoras afectan el funcionamiento cotidiano del sistema.

Un conflicto que ya venía creciendo

La tensión entre el PAMI y sus prestadores no comenzó ahora. En los últimos meses, distintos sectores del sistema sanitario denunciaron problemas de pago, actualización de honorarios y dificultades para sostener prestaciones.

Entidades de clínicas y sanatorios ya habían advertido que la continuidad de la atención médica estaba en riesgo por la falta de una actualización adecuada de valores, el atraso acumulado y los débitos aplicados sobre la facturación. También remarcaron que más de la mitad de las camas de internación del país pertenece a establecimientos privados, por lo que cualquier crisis en ese sector repercute sobre la capacidad sanitaria nacional.

Además, en abril se habían registrado reclamos de farmacias, ópticas, odontólogos, proveedores de audífonos y prestadores especializados por demoras en pagos y dificultades para sostener la atención. Algunos sectores denunciaron deudas de varios meses y restricciones en el acceso de los afiliados a determinadas prestaciones.

El riesgo para jubilados y pensionados

El conflicto tiene un costado económico, pero también sanitario y social. Para los prestadores, el problema es la imposibilidad de sostener servicios con valores desactualizados. Para los afiliados, el riesgo es que la discusión derive en menos turnos, más demoras y mayor dificultad para acceder a prácticas médicas.

La situación golpea especialmente a los adultos mayores con enfermedades crónicas, tratamientos prolongados o necesidad de controles periódicos. En esos casos, la interrupción o demora de la atención puede agravar cuadros de salud y derivar en una mayor presión sobre guardias, hospitales públicos y sistemas provinciales.

La crisis del PAMI también representa un problema político para el Gobierno de Javier Milei, porque involucra a uno de los sectores sociales más sensibles: jubilados y pensionados. Si las medidas se profundizan, la discusión por pagos y aranceles puede transformarse en un conflicto sanitario de alcance nacional.

Qué puede pasar en los próximos días

El escenario inmediato dependerá de la negociación entre el PAMI, el Ministerio de Salud y las cámaras prestadoras. Las entidades reclaman una recomposición urgente, un esquema de actualización más previsible, revisión de débitos y un modelo prestacional que permita sostener la atención.

Si no hay avances, los prestadores podrían ampliar las restricciones. Eso implicaría limitar aún más la atención programada y priorizar únicamente urgencias o pacientes críticos.

Por ahora, la suspensión de nuevos turnos funciona como una señal de advertencia. Pero el mensaje del sector fue claro: sin una respuesta económica, la prestación normal para afiliados del PAMI puede quedar cada vez más comprometida.

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