20 de junio de 2026
El presidente de Estados Unidos dijo que espera una definición de Teherán dentro del plazo previsto en el memorándum de entendimiento. La negociación quedó atravesada por la tensión en Líbano, el estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que espera que Irán acepte un acuerdo final dentro de los próximos 60 días, el plazo fijado en el memorándum de entendimiento firmado entre ambas partes. El mandatario aseguró que confía en alcanzar una salida diplomática, aunque dejó una advertencia si las negociaciones fracasan.
"Haremos cosas que no los harán felices", dijo Trump desde la Base Conjunta Andrews, en Maryland, al referirse al escenario de una falta de acuerdo. De todos modos, buscó bajar la tensión y agregó: "Pero no creo que lleguemos a eso".
El texto del memorándum establece que Estados Unidos e Irán se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, con posibilidad de extenderlo si existe consentimiento mutuo. Según informó Reuters, el período comenzó el jueves, después de la firma del entendimiento provisorio.
El documento fue presentado como una instancia transitoria para ordenar el cese de hostilidades y abrir negociaciones sobre los puntos más delicados del conflicto. Entre ellos aparecen el futuro del programa nuclear iraní, el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, el levantamiento de sanciones y las garantías de seguridad en la región.
La Casa Blanca también envió el texto del acuerdo interino al Congreso estadounidense, bajo el nombre de Memorándum de Entendimiento de Islamabad entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos. El documento fue firmado con Pakistán como testigo y mediador.

Uno de los ejes más sensibles es el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio global de petróleo y gas. El memorándum prevé que Irán permita el paso comercial sin cargos durante 60 días, mientras se negocia una solución definitiva sobre la administración futura de esa vía marítima.
El acuerdo también contempla que Estados Unidos levante de manera progresiva su bloqueo naval sobre puertos iraníes dentro de un plazo de 30 días. En paralelo, Washington y Teherán deberán discutir un esquema sobre sanciones, activos congelados y mecanismos de supervisión internacional.
El capítulo nuclear será el más difícil. El texto señala que Irán reafirma que no desarrollará armas nucleares y que las partes deberán acordar el destino del material enriquecido acumulado. Sin embargo, el memorándum deja varias definiciones para el pacto final, por lo que el plazo de 60 días será decisivo.
La negociación sufrió un primer tropiezo. Las conversaciones entre representantes de Estados Unidos e Irán previstas para este viernes en Suiza fueron pospuestas sin una explicación oficial de las partes. Distintos reportes periodísticos indicaron que Teherán se retiró de la instancia como respuesta a los recientes ataques de Israel contra Líbano.
Ese punto muestra la fragilidad del proceso. Aunque el memorándum busca ordenar una salida bilateral entre Washington y Teherán, el conflicto regional sigue atravesado por actores aliados, frentes abiertos y tensiones entre Israel, Hezbolá, Líbano e Irán.
Trump dijo que habló con líderes israelíes y les pidió aceptar un cese al fuego con Hezbolá. El Departamento de Estado también informó que la próxima semana habrá una nueva ronda de conversaciones en Washington D. C. entre Israel y Líbano.

La frase de Trump funcionó como presión pública sobre Irán. El mandatario busca mostrar que la vía diplomática está abierta, pero al mismo tiempo mantiene la amenaza de una respuesta más dura si Teherán no acepta un acuerdo final dentro del plazo establecido.
La estrategia tiene riesgos. Una advertencia de ese tono puede acelerar concesiones, pero también endurecer a los sectores iraníes que rechazan un pacto bajo presión estadounidense. Además, el calendario de 60 días puede ser insuficiente para resolver cuestiones técnicas como inspecciones nucleares, sanciones, activos congelados y garantías marítimas.
Para Estados Unidos, el objetivo es cerrar un acuerdo que estabilice el Golfo, garantice la circulación por Ormuz y limite el programa nuclear iraní. Para Irán, la prioridad será obtener alivio de sanciones, recuperar capacidad económica y evitar que el pacto sea presentado internamente como una rendición.
El entendimiento provisorio abre una ventana diplomática, pero no garantiza una paz definitiva. La clave estará en si las partes logran transformar el memorándum en un acuerdo verificable, con mecanismos de cumplimiento y respaldo internacional.
Si el pacto prospera, puede reducir la tensión energética global, normalizar parcialmente el tránsito por Ormuz y descomprimir el frente regional. Si fracasa, el conflicto podría volver a escalar con impacto directo sobre los precios del petróleo, la seguridad marítima y la estabilidad de Medio Oriente.
Por ahora, Trump intenta instalar una cuenta regresiva: 60 días para que Irán acepte un acuerdo final. El desenlace dependerá de la negociación técnica, del rol de los mediadores y de la capacidad de contener las tensiones en Líbano y el Golfo.
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