21 de junio de 2026
Las importaciones por courier alcanzaron US$115 millones durante el último mes y quedaron cerca del récord de abril. El nuevo régimen de envíos al exterior aceleró el consumo online y reabrió el debate por la competencia con el comercio local.
Las compras por courier al exterior volvieron a crecer con fuerza en la Argentina: en mayo aumentaron 84,4% interanual y ya superan los US$500 millones en lo que va del año. Según un informe de la consultora Analytica basado en datos del INDEC, las importaciones de particulares mediante el sistema puerta a puerta alcanzaron US$115 millones durante el quinto mes de 2026.
El dato confirma la expansión del consumo online internacional tras la flexibilización del régimen de envíos. En los primeros cinco meses del año, las operaciones acumularon US$518 millones, una suba del 113,2% frente al mismo período de 2025 y más de la mitad de todo lo importado por esta vía durante el año pasado, cuando el total llegó a US$894 millones.
El reporte de Analytica señala que el monto de mayo fue el más alto para ese mes en dólares constantes y quedó apenas US$3 millones por debajo del récord de abril, cuando las compras por courier habían alcanzado US$118 millones.
Aunque el peso de estas operaciones todavía es reducido dentro del total de importaciones argentinas, el informe advierte que, al analizar la nomenclatura del Mercosur a ocho dígitos, el rubro se consolida como una de las tres categorías más relevantes. Incluso alcanzó en mayo niveles similares a las importaciones de vehículos de baja cilindrada.
El crecimiento refleja un cambio en los hábitos de consumo. Con más plataformas internacionales disponibles, precios competitivos y un esquema aduanero más flexible, muchos consumidores optan por traer productos del exterior en lugar de comprarlos en el mercado local.
Actualmente, el sistema de courier permite envíos de hasta 50 kilos por paquete y un valor máximo de US$3.000 por envío. En el caso del régimen general de courier no hay límite anual de operaciones, mientras que los llamados "pequeños envíos" tienen un tope de cinco envíos por año y hasta tres unidades de la misma especie por persona.
La franquicia también modificó el costo final para los consumidores. Los envíos de hasta US$400 están exentos del derecho de importación y de la tasa de estadística, aunque sí pagan IVA e impuestos internos cuando corresponda. Si el valor del envío supera ese monto, los tributos se aplican sobre el excedente.
Este esquema fue presentado por el Gobierno como una forma de ampliar la competencia y mejorar el acceso a bienes importados. En la práctica, permitió que más consumidores compren indumentaria, tecnología, accesorios, repuestos y artículos para el hogar en plataformas extranjeras.
El avance de las compras al exterior tiene una doble lectura. Para los consumidores, puede significar acceso a productos más baratos o a bienes que no siempre se consiguen en el país. Para el comercio local, en cambio, abre una competencia más fuerte en rubros sensibles, especialmente cuando los precios internos quedan por encima de los valores internacionales.
El fenómeno también se vincula con la política económica del Gobierno. La apertura del régimen de courier se inscribe en una estrategia de mayor competencia importadora, baja de trabas y búsqueda de presión sobre los precios domésticos. Sin embargo, ese efecto puede ser desigual según el sector.
En rubros con fuerte carga impositiva, costos financieros, alquileres, logística y empleo formal, los comercios argentinos advierten que competir contra compras individuales del exterior puede ser difícil. La discusión vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio entre beneficiar al consumidor y sostener actividad local.
El crecimiento del courier funciona como un termómetro de la nueva etapa económica. La suba de 84,4% en mayo y el acumulado de US$518 millones muestran que los hogares reaccionaron rápido a los cambios normativos y a las oportunidades de compra en el exterior.
Para el Gobierno, el dato puede leerse como una señal de normalización del comercio y de mayor libertad de elección para los consumidores. Pero para sectores productivos y comerciales, también puede anticipar una presión adicional en un contexto de consumo interno todavía irregular.
El punto clave será si el boom del puerta a puerta se mantiene como un nicho de consumo o si se transforma en un canal cada vez más relevante dentro del mercado argentino. Si la tendencia continúa, el debate no será solo aduanero: también tocará empleo, recaudación, competitividad y precios.
La evolución del tipo de cambio, los costos de envío, la carga tributaria y los precios internos serán determinantes para saber si las compras por courier siguen creciendo al mismo ritmo. También pesará la capacidad de fiscalización de ARCA y el control sobre operaciones que puedan exceder el uso personal.
En paralelo, el comercio local buscará respuestas para competir con plataformas extranjeras. La diferencia de precios, los tiempos de entrega y las garantías serán factores clave para definir si los consumidores mantienen el hábito de comprar afuera o vuelven a priorizar la oferta interna.
Por ahora, el dato de mayo dejó una conclusión clara: el régimen de courier ganó escala, el consumo online internacional se aceleró y las importaciones puerta a puerta ya ocupan un lugar más visible dentro de la economía argentina.
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