3 de julio de 2026
El capitán argentino fue elegido figura del partido después del 3-2 ante Cabo Verde y reconoció que la Selección sufrió más de lo esperado. También valoró la pelota parada y pidió enfocarse en la recuperación antes del duelo con Egipto.
Lionel Messi habló después del sufrido triunfo de la Selección argentina ante Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026 y dejó una lectura autocrítica sobre el rendimiento del equipo. Tras el 3-2 en tiempo extra en Miami, el capitán remarcó que el partido fue mucho más complejo de lo que algunos esperaban y lanzó una frase que resume el clima del mata-mata: "esto es mata-mata y nadie te regala nada".
El delantero argentino, elegido como figura del partido, reconoció el mérito del rival africano y advirtió que en esta etapa del torneo no hay cruces sencillos. Argentina avanzó a octavos de final, donde enfrentará a Egipto el próximo martes 7 de julio, desde las 13:00, hora argentina.
Messi fue claro al analizar el desarrollo del partido. Destacó que Cabo Verde no llegó a los 16avos por casualidad y recordó que el equipo africano había superado la fase de grupos invicto en la zona H. "No por nada este equipo no perdió con España ni Uruguay", señaló el capitán argentino.
El rosarino también cuestionó que el rival haya sido subestimado por su menor historia futbolística. Según explicó, Argentina sabía que el cruce no iba a ser fácil, pero aun así el desarrollo terminó siendo más exigente de lo previsto. Para Messi, Cabo Verde "golpeó con sus armas y no regalaron nada".
La lectura del capitán coincide con lo que se vio en la cancha: Argentina logró abrir el marcador, pero no consiguió sostener el control del partido. El equipo se replegó, perdió presión y terminó corriendo demasiado ante un rival físicamente fuerte.

Messi marcó el primer gol argentino y llegó a su 20° tanto en Copas del Mundo, una cifra histórica que estira su liderazgo como máximo goleador del torneo. Sin embargo, el propio capitán reconoció que abrir el partido no le dio a la Selección el alivio esperado.
El problema, según su análisis, estuvo en la distancia entre las líneas. Messi explicó que a Argentina le quedaban lejos los sectores del equipo, con defensores demasiado separados de mediocampistas y atacantes. Eso provocó descoordinación, desgaste físico y dificultades para presionar de manera efectiva.
Esa autocrítica resulta clave para lo que viene. En una instancia eliminatoria, la Selección no solo necesita jerarquía individual: también debe recuperar compactación, cerrar espacios y administrar mejor los momentos en los que está en ventaja.
En el cierre de su análisis, Messi destacó la capacidad competitiva del equipo, aunque evitó maquillar los errores. El capitán sostuvo que Argentina volvió a demostrar que "siempre compite", valoró la eficacia en la pelota parada y remarcó el esfuerzo de sus compañeros en una noche de enorme desgaste.
También fue directo sobre el balance futbolístico: "hicimos cosas buenas, pero también fueron muchas malas". La frase refleja una mirada realista después de una clasificación que dejó alivio, pero también señales de alerta para Lionel Scaloni.
Argentina avanzó, pero debió jugar 120 minutos y terminó con varios futbolistas extenuados. Para el cuerpo técnico, la recuperación física será determinante antes del partido contra Egipto, especialmente después de un cruce que exigió concentración, piernas y respuestas emocionales hasta el final.

Uno de los puntos positivos que marcó Messi fue el trabajo de la pelota parada. Argentina volvió a encontrar respuestas por esa vía y el capitán subrayó que el equipo viene entrenando especialmente ese recurso, con buenos cabeceadores para aprovechar córners y tiros libres.
En un Mundial cada vez más parejo, esa herramienta puede ser decisiva. Los partidos de eliminación directa suelen cerrarse, los rivales reducen espacios y las jugadas preparadas pasan a tener un valor estratégico. Ante Cabo Verde, la pelota parada fue una vía de solución cuando el juego se había vuelto incómodo.
Para Scaloni, el desafío será sostener esa fortaleza sin depender exclusivamente de acciones aisladas. El equipo necesita recuperar fluidez, presión coordinada y control emocional para evitar que los próximos rivales lo lleven otra vez al límite.
El próximo rival será Egipto, que eliminó a Australia por penales y espera a Argentina en octavos de final. El partido se jugará el martes 7 de julio a las 13:00, hora argentina, con un equipo de Scaloni que llegará con menos descanso del ideal después del alargue ante Cabo Verde.
La frase de Messi funciona como advertencia para el plantel y para los hinchas. Argentina sigue en carrera, tiene al capitán en un nivel decisivo y volvió a mostrar carácter competitivo, pero el triunfo dejó claro que el camino hacia una nueva final será mucho más exigente.
La Selección deberá usar el sufrimiento como aprendizaje. Si logra corregir los espacios entre líneas, administrar mejor las ventajas y sostener la intensidad, el desgaste ante Cabo Verde puede transformarse en una señal de fortaleza. Si repite errores, el margen ante Egipto será mucho más estrecho.
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