5 de julio de 2026

Economía

Economía. Flybondi al borde de la quiebra: deudas, embargos y solo dos aviones

La low cost atraviesa una crisis operativa y judicial con reclamos de proveedores, cuentas embargadas y una flota mínima. El control de Leonardo Scatturice queda bajo presión mientras crecen las dudas sobre la continuidad de la aerolínea.

La crisis de Flybondi se profundizó con nuevos frentes judiciales, deudas millonarias con proveedores y una operación reducida a apenas dos aviones. La aerolínea controlada por Leonardo Scatturice enfrenta un pedido de quiebra del Hotel Presidente, embargos solicitados por Manuel Tienda León y demoras en pagos clave que ponen bajo presión su continuidad operativa.

La situación golpea de lleno al modelo low cost que la compañía buscó consolidar en la Argentina desde 2018. Según reconstrucciones periodísticas, Flybondi pasó de proyectar una expansión de flota a operar con una estructura mínima, con cancelaciones masivas, pérdida de participación de mercado, salida de ejecutivos y crecientes problemas de confianza entre pasajeros y proveedores.

Flybondi enfrenta un pedido de quiebra y embargos

El frente más delicado está en la Justicia Comercial. El histórico Hotel Presidente, ubicado en Cerrito 850, promovió un pedido de quiebra contra Flybondi ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 24, a cargo del juez Guillermo Pesaresi. El reclamo supera los $660 millones por 49 facturas impagas entre diciembre de 2025 y junio de 2026, vinculadas a alojamiento y uso de salones para tripulaciones de la aerolínea.

A ese expediente se suma una causa iniciada por Manuel Tienda León, que reclamó más de $122 millones por servicios de traslado terrestre no abonados. En ese caso, el juez concedió un pedido de embargo preventivo sobre cuentas bancarias de la compañía. Según la publicación original replicada por Examed IA, al ejecutar la medida los abogados se encontraron con cuentas prácticamente vacías o con saldos mínimos.

El dato es relevante porque muestra que la crisis no se limita a cancelaciones o demoras. La aerolínea enfrenta reclamos concretos de proveedores estratégicos, con impacto directo sobre la cadena operativa que sostiene vuelos, tripulaciones, logística y servicios complementarios.

La gestión de Leonardo Scatturice bajo presión

Leonardo Scatturice quedó en el centro de la escena después de que COC Global Enterprise, el holding que lidera, tomara el control de Flybondi tras la salida de Cartesian Capital Group como principal accionista. La nueva gestión había anunciado en diciembre un plan de expansión que contemplaba incorporar 35 aeronaves Airbus y Boeing en cuatro años, una meta que hoy aparece condicionada por la crisis de flota, pagos y operación.

Perfil, en una nota replicada por otros medios, señaló que la empresa también atravesó una fuerte salida de ejecutivos. Entre las bajas recientes figuran Lucía Ginzo, gerenta de Asuntos Corporativos y Comunicación Externa; Federico Pastore, Chief Commercial Officer; y Paz Lovisolo, quien había asumido como CEO en febrero y dejó la gestión de la aerolínea pocos meses después, aunque continuó con roles dentro de COC Global Enterprise.

La falta de vocería formal agrava el cuadro reputacional. En empresas de transporte masivo, el silencio corporativo frente a cancelaciones, deudas y reclamos judiciales suele impactar directamente en la confianza de pasajeros, agencias, proveedores e inversores.

Solo dos aviones operativos y caída del mercado

La crisis operativa es otro factor central. Según registros y reconstrucciones periodísticas citadas por El País, Flybondi llegó a tener 13 aviones en su flota, pero actualmente mantiene operativos solo dos. Esa reducción impactó de manera directa en la cantidad de vuelos, la puntualidad y la capacidad de sostener rutas.

Entre junio de 2025 y mayo de 2026, la empresa canceló más de 2.500 vuelos, lo que afectó a más de 350.000 pasajeros, según datos de la consultora Adventus citados por El País. En el mismo período, los registros de la ANAC mostraron una caída del 64% en vuelos operados y del 66% en pasajeros transportados.

La participación de Flybondi en el mercado doméstico también se desplomó. En febrero había alcanzado el 25% del cabotaje, pero en mayo cayó al 6%; en vuelos internacionales bajó del 5% al 1,3%. Esa pérdida de escala reduce ingresos, dificulta la recomposición financiera y debilita la posición de la empresa frente a competidores como Aerolíneas Argentinas y JetSmart.

Deudas con leasing, combustible y proveedores

El cuadro financiero también incluye deudas con proveedores de leasing y mantenimiento. Especialistas del sector aeronáutico explicaron que la acumulación de mantenimientos mayores, la falta de pago de reparaciones y los incumplimientos en alquileres de aeronaves dejaron a varios aviones sin poder volar.

Además, una fuente interna citada por la publicación original aseguró que YPF habría informado el corte del crédito para la carga de combustible de Flybondi por retrasos en los pagos. Ese punto, de confirmarse en términos operativos, podría afectar aún más la capacidad de sostener los servicios que quedan activos.

El problema de fondo es que una low cost necesita escala, rotación de aviones y alta utilización de flota para sostener precios competitivos. Cuando la operación se reduce a pocas aeronaves, cualquier falla técnica, deuda o embargo puede generar una cadena de cancelaciones difícil de contener.

Pasajeros, trabajadores y proveedores, los más expuestos

La crisis de Flybondi tiene impacto directo sobre tres sectores: pasajeros, trabajadores y proveedores. Los usuarios enfrentan cancelaciones, reprogramaciones y dificultades para obtener respuestas o devoluciones. Los empleados quedaron atravesados por suspensiones rotativas, retiros voluntarios y denuncias por incumplimientos. Los proveedores, por su parte, empiezan a judicializar deudas para intentar cobrar.

La compañía alcanzó recientemente un principio de acuerdo con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi para implementar suspensiones rotativas mientras intenta recomponer su flota. Ese esquema muestra que la crisis ya no se discute solo en términos comerciales, sino también laborales.

Para el mercado aerocomercial argentino, el deterioro de Flybondi es un caso sensible. La empresa fue emblema del segmento low cost y de la apertura aérea impulsada durante el macrismo. Su eventual caída o reestructuración profunda modificaría la competencia, la oferta de vuelos baratos y la conectividad en rutas donde la aerolínea había ganado presencia.

Qué puede pasar con Flybondi

El futuro inmediato dependerá de tres variables: si la empresa consigue una inyección de capital, si logra destrabar deudas con proveedores críticos y si puede recuperar aviones para normalizar la operación. Sin esos tres elementos, el margen para evitar una crisis terminal se reduce.

La situación judicial también será clave. Un pedido de quiebra no implica automáticamente el cierre de una empresa, pero sí aumenta la presión sobre la conducción para responder, negociar o presentar garantías. Los embargos, en paralelo, pueden limitar todavía más la disponibilidad de fondos para sostener la actividad cotidiana.

En términos económicos y políticos, el caso pone bajo la lupa a Leonardo Scatturice, un empresario con creciente exposición pública y vínculos con el entorno del Gobierno. Flybondi necesita recuperar confianza rápido, pero las señales actuales muestran una aerolínea acorralada por deudas, reclamos judiciales y una operación mínima.

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