5 de julio de 2026
Un informe de IARAF calculó una fuerte caída real de los ingresos tributarios durante el primer semestre. La baja de retenciones y la menor actividad económica golpearon más al Estado nacional que a las provincias.
La recaudación tributaria volvió a encender luces de alerta para la Nación y las provincias: en el primer semestre de 2026, los ingresos fiscales cayeron en términos reales y la pérdida conjunta llegó a unos $6,5 billones, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal. La baja obedece a una combinación de menor actividad económica y reducción de impuestos, con un impacto más fuerte sobre el Gobierno nacional.
De acuerdo con el estudio, la recaudación tributaria nacional total que queda en manos de la Nación habría caído 6,4% real interanual durante el primer semestre, mientras que la que va a provincias bajó 3%. En términos monetarios, medidos a valores de junio de 2026, la Nación habría perdido $5.323.548 millones y las provincias más la Ciudad de Buenos Aires, $1.208.784 millones.
El deterioro de la recaudación confirma una tensión central para la política económica: el ajuste fiscal no solo depende del gasto, sino también de la capacidad del Estado para sostener ingresos en un contexto de actividad debilitada. Según el informe citado por Ámbito, la recaudación tributaria total habría registrado una baja real de 5,3% en lo que va de 2026.
El dato tiene impacto directo sobre las cuentas públicas. Para el Gobierno nacional, perder más de $5,3 billones en seis meses implica menos margen para financiar partidas, sostener transferencias y administrar compromisos sin tensionar el objetivo fiscal. Para las provincias, la caída de ingresos automáticos se traduce en mayor presión sobre presupuestos locales, salarios públicos, servicios esenciales y obras.
La explicación combina dos factores. Por un lado, la menor actividad reduce la base imponible de impuestos clave como IVA, aportes y contribuciones. Por otro, la baja de determinados tributos, en especial los vinculados al comercio exterior, recorta recursos que pesan especialmente sobre la caja nacional.

Uno de los puntos centrales del informe es el efecto de la caída de los derechos de exportación. Según IARAF, la recaudación tributaria nacional total descendió 5,3% real interanual en el semestre, pero si se excluyen los tributos del comercio exterior, la baja habría sido menor: 3,6%.
Ese dato muestra por qué el golpe fue mayor para el Gobierno federal. Los impuestos vinculados al comercio exterior, como retenciones y derechos de importación, no se coparticipan con las provincias. Por eso, cuando caen, el impacto se concentra sobre la Nación.
En el primer semestre, las mayores bajas se registraron en derechos de exportación, con una caída del 40%; Internos coparticipados, con una baja de 18,1%; y derechos de importación, con un retroceso de 16,7%. En sentido contrario, subieron el impuesto a los combustibles, con 19,6%; Bienes Personales, con 7%; y Ganancias, con 2,1%.
La caída no se limita a retenciones. El principal impuesto coparticipable, el IVA neto de devoluciones y reintegros, habría tenido una baja real de 7,7% frente al primer semestre de 2025. Ese dato refleja el enfriamiento del consumo y golpea tanto a la Nación como a las provincias, porque se trata de una fuente clave de recursos compartidos.
También retrocedieron los aportes y contribuciones de la seguridad social, con una baja real interanual de 4%. Esa merma puede vincularse con la dinámica del empleo formal, los salarios reales y la actividad económica, aunque el informe no atribuye una causa única para ese comportamiento.
Para el esquema fiscal, estos datos son sensibles porque muestran que la pérdida de recursos no depende solo de decisiones tributarias, sino también del pulso de la economía real. Si el consumo, el empleo formal y la actividad no se recuperan, la recaudación puede seguir bajo presión incluso con disciplina del gasto.

La baja también se sintió en las transferencias automáticas a provincias y CABA. Según datos de Politikon Chaco citados por Ámbito, el acumulado del primer semestre cerró con envíos por $36,92 billones, lo que representó una caída real de 2,8% frente al mismo período de 2025.
Los envíos quedaron por debajo de los registros comparables de 2023, 2022 y 2021, con caídas de 11,6%, 13,1% y 6,5%, respectivamente. Solo superaron levemente a 2024, con una mejora de 0,7%.
Dentro de ese esquema, la Coparticipación Federal pura bajó 4,3% interanual acumulado, mientras que las Leyes Especiales subieron 11,3% y la Compensación del Consenso Fiscal creció 12,4%.
La pérdida de $6,5 billones en seis meses abre un frente económico y político. Para el Gobierno nacional, el desafío será sostener el equilibrio fiscal en un escenario donde la baja de impuestos puede mejorar incentivos sectoriales, pero al mismo tiempo reduce recursos de corto plazo. Para las provincias, la caída de transferencias complica la administración cotidiana y puede aumentar la presión por fondos, obras o compensaciones.
El dato también puede influir en la negociación entre la Casa Rosada y los gobernadores. En momentos en que el oficialismo necesita apoyo legislativo para reformas y presupuesto, la discusión por recursos vuelve a ocupar un lugar central. Menos recaudación implica menos margen para acuerdos fiscales, asistencia discrecional y políticas de infraestructura.
En términos económicos, el informe muestra una tensión de fondo: la baja de impuestos puede ser una herramienta para aliviar sectores productivos, pero si la actividad no responde con rapidez, el Estado enfrenta una pérdida real de ingresos. La recuperación de la recaudación dependerá, en buena medida, de que el consumo, las importaciones, el empleo y la producción vuelvan a mostrar dinamismo durante el segundo semestre.
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