10 de julio de 2026

Política

Política. Milei impulsa listas colectoras para las elecciones 2027

La Casa Rosada busca suspender o derogar las PASO y reinstalar un sistema de adhesiones electorales. La propuesta apunta a sumar apoyos territoriales sin obligar a gobernadores y aliados a integrarse plenamente a La Libertad Avanza.

El Gobierno de Javier Milei reactivó la discusión por la reforma política de cara a las elecciones 2027 y puso sobre la mesa una herramienta polémica: las listas colectoras. La idea de la Casa Rosada es suspender o derogar las PASO y, a cambio, habilitar un esquema de adhesiones que permita a distintas fuerzas acompañar una misma candidatura presidencial sin compartir una única lista legislativa.

El mecanismo, utilizado durante años por el peronismo, la UCR y otras fuerzas políticas antes de la consolidación de las primarias obligatorias, busca ampliar alianzas electorales y sumar respaldos territoriales sin exigir una integración total dentro de una misma estructura partidaria. En el oficialismo prefieren evitar la palabra "colectoras" y hablan de "adhesiones", un rebranding destinado a reducir las resistencias que genera el sistema.

Qué son las listas colectoras y cómo funcionan

Las listas colectoras permiten que distintas listas de legisladores o cargos locales adhieran a una misma candidatura ejecutiva. En términos prácticos, varios candidatos a diputados, senadores, intendentes o concejales podrían acompañar en la boleta a un mismo candidato presidencial, como Javier Milei, sin integrar una lista legislativa única.

El objetivo político es doble. Por un lado, genera un efecto arrastre, porque una candidatura fuerte en la parte superior de la boleta puede sumar votos desde distintas listas menores. Por otro, funciona como herramienta de coordinación entre sectores que quieren apoyar a un mismo candidato sin quedar subordinados por completo a una alianza formal.

Un antecedente conocido fue el de 2011, cuando Cristina Kirchner fue reelecta presidenta y, en la provincia de Buenos Aires, dos candidatos a gobernador adhirieron a su candidatura presidencial con sellos distintos: Daniel Scioli, por el Frente para la Victoria, y Martín Sabbatella, por Nuevo Encuentro.

La jugada de Milei para ordenar aliados y gobernadores

La propuesta que analiza la Casa Rosada está pensada para adaptarse al nuevo sistema de Boleta Única de Papel, que comenzó a regir en 2025. Según el esquema en estudio, Milei encabezaría la boleta presidencial, acompañado por una lista oficial de La Libertad Avanza y aliados centrales, mientras que podrían incorporarse hasta dos listas adicionales de adhesión, eventualmente conformadas por sectores del PRO, la UCR u otras fuerzas provinciales.

La limitación a dos listas adicionales respondería a una cuestión práctica: el espacio disponible en la Boleta Única de Papel. A diferencia de la vieja boleta partidaria, el nuevo formato obliga a ordenar toda la oferta electoral en una misma papeleta, lo que complica la incorporación de múltiples adhesiones.

Para el oficialismo, el atractivo es político. Las colectoras permitirían que gobernadores o partidos provinciales respalden la eventual reelección de Milei sin entregar sus listas locales o legislativas a la conducción nacional libertaria. A cambio, el Ejecutivo podría aceptar no competir con candidatos propios a gobernador en distritos donde existan acuerdos con fuerzas aliadas.

Por qué las colectoras generan críticas

La discusión abre un frente sensible porque las listas colectoras suelen ser cuestionadas por sectores de la oposición y especialistas electorales. Las críticas apuntan a que pueden deteriorar la transparencia, generar confusión en el votante y alterar la equidad de la competencia entre partidos.

El problema técnico es que las colectoras fueron diseñadas para un sistema distinto: elecciones simultáneas con boletas partidarias tradicionales, conocidas como boletas sábana. En ese esquema, la adhesión funcionaba mediante distintas boletas que compartían una misma candidatura superior. Con la Boleta Única de Papel, el traslado del mecanismo no está resuelto y requeriría un rediseño normativo y operativo.

Además, sus detractores sostienen que el sistema favorece a los aparatos partidarios con mayor capacidad territorial, porque les permite multiplicar caminos de acceso al mismo candidato fuerte. También puede hacer más difícil para el elector identificar qué fuerza está votando en cada tramo y qué alianza política real se forma detrás de una candidatura presidencial.

Las PASO, en el centro de la negociación electoral

La restitución de colectoras aparece vinculada a otro objetivo del Gobierno: avanzar con la suspensión o derogación de las PASO. Las primarias abiertas fueron creadas con la reforma política de 2011 y, desde entonces, modificaron la forma de selección de candidaturas nacionales.

Con las PASO vigentes, las colectoras perdieron peso porque las internas partidarias quedaron canalizadas por una instancia obligatoria, simultánea y regulada. Si el oficialismo logra eliminarlas o suspenderlas, necesitará un mecanismo alternativo para ordenar acuerdos entre fuerzas, gobernadores y partidos locales. Ahí aparece la idea de las adhesiones.

El cálculo de la Casa Rosada es claro: Milei podría construir una oferta electoral amplia sin diluir la identidad libertaria. Los aliados, en tanto, conservarían margen para competir con sus propias listas y aprovechar el arrastre presidencial.

El antecedente de Macri y la necesidad de una nueva ley

El uso de colectoras quedó fuertemente limitado después de 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri prohibió su implementación mediante un decreto. Desde entonces, cualquier intento de reinstalar el sistema requiere un nuevo marco legal, más aún después de la adopción de la Boleta Única de Papel en 2025.

Hasta el momento, no existe un proyecto concreto presentado por el Ejecutivo. Según la información disponible, ni siquiera los principales interlocutores parlamentarios de la Casa Rosada reconocen haber visto un modelo formal de cómo quedaría la Boleta Única con colectoras o adhesiones.

Ese vacío puede convertirse en un problema político. Para avanzar, el Gobierno necesitará construir mayoría en el Congreso, convencer a gobernadores y explicar cómo se evitaría que el nuevo sistema genere confusión o desigualdad electoral.

Qué significa para las elecciones 2027

La discusión por las listas colectoras anticipa una pelea de fondo por las reglas de juego de 2027. No se trata solo de una cuestión técnica: define cómo Milei intentará construir su coalición electoral, cómo se integrarán sus aliados y qué margen tendrán los gobernadores para negociar con la Casa Rosada.

Para La Libertad Avanza, el sistema puede ser una herramienta para ampliar su base sin absorber completamente a otras fuerzas. Para sectores del PRO, la UCR y partidos provinciales, podría ser una forma de acompañar al Presidente sin perder identidad propia. Para la oposición, en cambio, puede funcionar como una ingeniería electoral diseñada para potenciar el arrastre presidencial y ordenar acuerdos a medida del oficialismo.

El debate recién empieza, pero ya muestra una tensión central: el Gobierno quiere cambiar las reglas antes de la próxima elección presidencial. La viabilidad dependerá del texto final, del impacto sobre la Boleta Única y de la capacidad de Milei para conseguir apoyo legislativo en un Congreso fragmentado.

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