12 de julio de 2026

Energía

Energía. Vaca Muerta impulsa un superávit energético récord

La balanza comercial energética cerró el primer semestre con el mayor saldo positivo registrado para ese período. Las exportaciones crecieron 52% y el sector ya explica más del 15% de las ventas externas argentinas.

La balanza energética argentina alcanzó un superávit récord de US$6.987 millones entre enero y junio de 2026, el mayor saldo positivo para un primer semestre desde que existen registros. El resultado, informado por la Bolsa de Comercio de Rosario, representa un crecimiento interanual del 87% y consolida a Vaca Muerta como uno de los motores centrales del salto exportador del país.

El informe destaca que más del 70% del incremento de las exportaciones se explica por mayor producción, impulsada principalmente por el desarrollo no convencional. En lo que va del año, la producción no convencional ya representa más del 68% del petróleo y el 67% del gas extraído en la Argentina.

Vaca Muerta empuja el superávit energético

El salto de la balanza energética marca un cambio de fondo para la economía argentina. Durante años, la importación de combustibles fue una fuente de presión sobre las reservas y el comercio exterior. Ahora, el crecimiento de la producción de petróleo y gas no convencional empieza a modificar esa ecuación.

La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó que la producción petrolera crecerá 16% en 2026, lo que permitiría alcanzar el mayor nivel de extracción de la historia argentina y superar el récord vigente desde 1998.

El dato es clave porque muestra que el resultado no depende solo de mejores precios internacionales. Según el informe, el 79% del aumento de las exportaciones energéticas respondió a mayores volúmenes enviados al exterior, mientras que el 21% restante estuvo vinculado a mejores precios internacionales.

Exportaciones energéticas en alza e importaciones en baja

Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron los US$8.118 millones durante el primer semestre, con una suba interanual del 52%. Con ese desempeño, el complejo energético explica ya más del 15% de las exportaciones argentinas, una participación que no se registraba desde hace dos décadas.

El otro lado del resultado fue la caída de las importaciones. Las compras externas de combustibles y lubricantes bajaron 29% frente al mismo período del año pasado y se ubicaron en el nivel más bajo desde 2007. Además, la energía representó apenas el 3% del total de importaciones, el menor porcentaje desde 1999.

Esa combinación explica el récord: más exportaciones, menos importaciones y una matriz productiva que empieza a generar dólares netos. Para el Gobierno, el dato tiene impacto directo sobre reservas, cuentas externas, recaudación y expectativas de inversión.

El rol de la infraestructura y el proyecto VMOS

El desafío hacia adelante será sostener el crecimiento con infraestructura. La BCR destacó la importancia de las obras necesarias para evacuar producción, ampliar capacidad de transporte y evitar cuellos de botella que limiten el potencial exportador de Vaca Muerta.

Entre los proyectos más relevantes aparece el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, conocido como VMOS, que unirá Allen con Punta Colorada. Su puesta en marcha está prevista para noviembre y permitirá transportar inicialmente 190.000 barriles adicionales por día.

Esa obra es estratégica para transformar producción en exportaciones. Sin mayor capacidad logística, el crecimiento de Vaca Muerta puede quedar limitado por la infraestructura disponible. Con nuevos oleoductos, plantas y terminales portuarias, el sector energético podría consolidarse como una de las principales fuentes de divisas de la Argentina.

Proyecciones para 2026 y 2027

La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que las exportaciones de combustibles y energía podrían superar los US$14.400 millones al cierre de 2026. En ese escenario, la balanza comercial energética alcanzaría un superávit superior a los US$12.000 millones, otro récord histórico.

La proyección para 2027 es aún más ambiciosa. Si entran plenamente en funcionamiento los proyectos de infraestructura aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, las exportaciones energéticas podrían superar los US$18.500 millones.

El potencial es económico y político. Para la Casa Rosada, Vaca Muerta puede convertirse en un pilar del programa de estabilización, porque aporta dólares genuinos, reduce dependencia de importaciones energéticas y mejora la posición comercial del país.

Qué significa para la economía argentina

El superávit energético récord llega en un momento clave para el plan económico. La Argentina necesita fortalecer reservas, sostener el frente externo y generar divisas sin depender exclusivamente del agro. En ese escenario, el petróleo y el gas no convencional empiezan a ocupar un lugar cada vez más relevante.

El cambio también puede modificar la discusión fiscal y productiva. Más exportaciones energéticas implican mayor actividad en Neuquén, Río Negro y otras provincias vinculadas a la cadena hidrocarburífera, además de impacto sobre empleo, transporte, infraestructura, proveedores industriales y recaudación.

El dato del primer semestre muestra una tendencia fuerte: Vaca Muerta dejó de ser solo una promesa y ya incide de manera concreta en la balanza comercial. El próximo desafío será convertir ese salto en un flujo estable de dólares, inversiones y obras que sostengan el crecimiento más allá de 2026.

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