15 de julio de 2026
La crisis del entramado productivo argentino sumó un nuevo capítulo en abril. Según datos del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT), se dieron de baja 1.814 empresas empleadoras, mientras que desde el inicio del Gobierno de Javier Milei ya desaparecieron 28.262 compañías y se perdieron más de 341.000 empleos formales.
La destrucción del tejido empresarial en Argentina continúa profundizándose. De acuerdo con los últimos datos publicados por el Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT), durante abril se perdieron 1.814 empresas con al menos un empleado registrado, lo que representó una caída del 0,37% respecto del mes anterior.
Con este nuevo retroceso, desde el inicio de la gestión de Javier Milei ya cerraron 28.262 empresas empleadoras, equivalente a una baja del 5,5%, mientras que en el mismo período se destruyeron 341.396 puestos de trabajo registrados.
Los datos oficiales muestran que gran parte de las compañías que dejaron de operar corresponden al segmento de las pequeñas y medianas empresas (pymes), uno de los sectores más afectados por la caída del consumo y las dificultades de financiamiento.
En los primeros cuatro meses del año se perdieron 5.654 empresas, aunque casi dos tercios de esa cifra se explican por las bajas registradas entre marzo y abril, cuando desaparecieron 3.825 firmas.
En los últimos meses, el Gobierno nacional relativizó el impacto del fenómeno al señalar que muchas de las empresas que salieron del registro eran pequeñas y tenían pocos trabajadores. Sin embargo, especialistas advierten que los datos deben analizarse con cautela.
Desde el centro de estudios Fundar explicaron que una empresa puede reducir su dotación de personal antes de cerrar definitivamente, por lo que la segmentación por cantidad de empleados no siempre refleja la verdadera dimensión del deterioro empresarial.
Según indicaron desde Fundar, una firma puede abandonar la categoría de empresas con más de 100 empleados debido a jubilaciones, retiros voluntarios o despidos previos al cierre definitivo.
"Con los datos del SRT no es posible saber qué ocurrió exactamente; solo se observa que la empresa desapareció de determinada categoría", señalaron desde la entidad.

Las pymes argentinas continúan siendo las más afectadas por la caída del consumo y las dificultades financieras.
El fenómeno evidencia que la destrucción del entramado productivo puede tener un impacto más profundo que el reflejado únicamente por la cantidad de trabajadores registrados al momento del cierre.
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La situación de las pymes argentinas encendió alarmas en el sector empresario. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reclamó al Gobierno nacional medidas orientadas a estimular el consumo, mejorar el acceso al crédito y reducir la presión tributaria.
En las últimas semanas, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) lanzó un plan de pagos de hasta 18 cuotas para regularizar deudas fiscales, aunque distintos analistas consideraron que la medida resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis.
Si bien durante 2024 la administración libertaria implementó una moratoria impositiva, empresarios sostienen que el escenario actual presenta nuevamente dificultades similares debido a que el consumo interno continúa sin mostrar una recuperación sostenida.
Otro de los indicadores que refleja el deterioro de las pequeñas empresas es el incremento de la morosidad financiera.
Días atrás, el CEO de Banco Galicia, Diego Rivas, advirtió que las compañías de menor tamaño muestran mayores niveles de incumplimiento crediticio.
Rivas sostuvo que las grandes empresas cuentan con mayor solidez financiera, mientras que las pymes enfrentan mayores dificultades para administrar escenarios económicos complejos.
"Aún hoy el nivel de mora en las pymes sigue subiendo, a diferencia de lo que ocurre con individuos, donde ya encontramos un techo", afirmó el ejecutivo.
En paralelo, el sector empresarial volvió a insistir en la necesidad de avanzar en una reducción de la carga impositiva.
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, cuestionó especialmente el peso de los tributos provinciales y municipales.
"Todos queremos que baje la presión tributaria. Solo le pedimos al Gobierno nacional y nos olvidamos de los gobernadores. Ingresos Brutos es el peor de los tributos", expresó el dirigente empresarial durante un reciente evento.
Las entidades empresarias sostienen que la superposición de impuestos nacionales, provinciales y municipales constituye uno de los principales obstáculos para la competitividad y la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas.
La persistente caída del número de empresas empleadoras se convirtió en uno de los principales indicadores del deterioro del entramado productivo argentino. Si bien distintos sectores valoran la desaceleración de la inflación y ciertos signos de estabilidad macroeconómica, empresarios y especialistas coinciden en que la recuperación todavía no se traduce en una mejora concreta para las pymes.
La evolución del consumo, el acceso al financiamiento y la presión tributaria aparecen como variables centrales para determinar si el sector privado logra frenar la pérdida de empresas y empleo formal en los próximos meses.
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