20 de julio de 2026
La recaudación tributaria propia de las provincias continúa mostrando un deterioro en términos reales. Según un análisis acumulado a mayo de 2026, solo seis de las 24 jurisdicciones lograron superar los niveles de ingresos de 2023, mientras que la mayoría enfrenta una combinación de menores recursos propios, caída de la coparticipación y presión sobre las cuentas públicas.
La evolución de la recaudación provincial volvió a reflejar un escenario de fuerte heterogeneidad entre las distintas jurisdicciones de Argentina. Los datos acumulados a mayo de 2026 muestran que la mayoría de las provincias registró una caída real de sus ingresos tributarios respecto de 2023, en un contexto marcado por la desaceleración económica y la menor dinámica de la actividad.
El análisis evidencia además que solo un reducido grupo de distritos logró incrementar su recaudación propia, impulsado principalmente por actividades económicas específicas, mientras que gran parte de las provincias enfrenta un deterioro de sus recursos fiscales y mayores desafíos para sostener el equilibrio de sus cuentas públicas.
El principal tributo provincial, el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, registró una caída real acumulada del 6,7% en las 23 provincias, excluyendo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), en comparación con el mismo período de 2023.
Al incorporar a la Ciudad de Buenos Aires, el descenso consolidado se profundiza hasta el 11,2%, influido por la recaudación extraordinaria obtenida por CABA durante 2023 a partir de los intereses generados por las Leliq.
En total, 21 jurisdicciones registraron retrocesos en este impuesto. Las mayores caídas correspondieron a Misiones (-29,7%), CABA (-24%) y Chaco (-21,7%).
En el otro extremo, solo dos provincias lograron mejorar su desempeño: Río Negro, con un incremento del 15%, y Neuquén, con una suba del 19,2%, mientras que Catamarca mantuvo prácticamente estable su nivel de recaudación (+0,1%).
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Solo seis jurisdicciones lograron superar en términos reales los niveles de recaudación de 2023.
Al considerar el conjunto de los tributos provinciales, el consolidado de las 23 provincias mostró una caída real del 4,5% respecto de 2023. Si se suma a CABA, el retroceso asciende al 7,8%.
De las 24 jurisdicciones, 18 registraron bajas en su recaudación. Las mayores contracciones se observaron en Misiones (-29,8%), Formosa (-21,9%) y Chaco (-21%).
Por el contrario, seis distritos lograron mejorar sus ingresos propios. Entre ellos se destacaron Neuquén (+21,9%), Río Negro (+18,6%) y Córdoba (+6,6%).
También registraron variaciones positivas Santa Fe (+0,4%) y otras provincias que, tras sufrir caídas durante 2024, lograron una recuperación parcial en los años posteriores.
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El informe permite dividir a las jurisdicciones en cuatro grandes grupos según la evolución de su recaudación.
El primer grupo está conformado únicamente por Neuquén y Río Negro, las únicas provincias que exhiben incrementos superiores al 10% frente a 2023. Ambas jurisdicciones aparecen favorecidas por el dinamismo de actividades específicas vinculadas principalmente al sector energético y exportador.
Un segundo grupo reúne a las provincias con incrementos inferiores al 10%, entre las que sobresale Córdoba, con una mejora real del 6,6%.
En un tercer segmento se ubican nueve provincias que registraron caídas de hasta el 10%, mientras que el cuarto grupo concentra a los distritos con retrocesos superiores a ese nivel.
Dentro de este último grupo sobresalen las bajas de Mendoza (-11,9%), CABA (-17,3%) y Misiones (-29,8%), la jurisdicción con el peor desempeño relativo del país.
La disminución de la recaudación propia se produce además en un contexto de menores ingresos provenientes de la coparticipación federal y de una reducción de las transferencias nacionales no automáticas.
Este escenario genera una creciente preocupación entre las administraciones provinciales debido al impacto que puede tener sobre las cuentas fiscales y el financiamiento del gasto público.
Según el análisis, durante 2025 nueve provincias pasaron de una situación de superávit a déficit fiscal. Las perspectivas para 2026 tampoco aparecen favorables, ya que incluso en un escenario optimista la recaudación nacional podría mantenerse en niveles similares a los del año anterior.
La evolución de los ingresos provinciales será uno de los principales factores a seguir durante los próximos meses. La combinación de menor recaudación, caída de transferencias y mayores demandas de gasto podría incrementar las tensiones fiscales en distintos distritos.
En este contexto, todas las miradas estarán puestas sobre la evolución del gasto público provincial, especialmente de cara a un nuevo calendario electoral en Argentina, donde históricamente las provincias suelen enfrentar mayores presiones presupuestarias.
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