21 de julio de 2026
Pese a la desaceleración del IPC, los salarios registrados aumentaron 1,8% en mayo y quedaron por debajo de la inflación del 2,1%, según el INDEC. Además, el empleo formal volvió a caer en abril y acumuló once meses consecutivos de retroceso.
Los salarios registrados en Argentina volvieron a perder poder adquisitivo en mayo. De acuerdo con datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los haberes de los trabajadores formales aumentaron 1,8% durante el quinto mes del año, por debajo de la inflación del 2,1%, lo que implicó una nueva caída real de los ingresos.
Con este resultado, los trabajadores registrados acumulan una pérdida de 4,2% de su poder de compra desde septiembre de 2025, cuando comenzó la actual tendencia descendente, según cálculos realizados por Ámbito sobre la base de datos oficiales.
El incremento promedio de 1,8% estuvo explicado por una suba del 2% en los salarios del sector privado registrado y del 1,5% entre los empleados del sector público.
Dentro del Estado, los trabajadores nacionales tuvieron aumentos del 1,9%, mientras que los empleados provinciales registraron una mejora del 1,4%.
En los primeros cinco meses de 2026, los salarios privados acumularon un alza nominal del 12,3%, frente a una inflación acumulada del 14,7%, lo que implicó una caída real del 2,1%. Por su parte, los salarios públicos crecieron 13,7%, reduciendo parcialmente la pérdida de poder adquisitivo.
Entre los empleados estatales, los salarios provinciales fueron los que mostraron la mejor evolución, con un incremento acumulado del 14,1%, mientras que los nacionales avanzaron un 12,4%.
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El deterioro de los ingresos resulta aún más marcado al analizar períodos más extensos. Según datos del Instituto Argentina Grande (IAG), los trabajadores del sector público nacional registraron una pérdida interanual del 7,3% en términos reales.
En tanto, los empleados públicos provinciales sufrieron una caída del 3,2%, mientras que los trabajadores privados registrados tuvieron un retroceso del 2,9%. En promedio, el conjunto de los trabajadores formales perdió un 3,4% de poder adquisitivo en el último año.
Si la comparación se realiza respecto de noviembre de 2023, previo al inicio de la gestión de Javier Milei, los salarios privados muestran una caída real del 3,6%, mientras que los ingresos de los trabajadores estatales acumulan una pérdida del 17,8%.
En promedio, los trabajadores registrados se encuentran actualmente un 8,7% por debajo del nivel salarial que tenían al comienzo del actual Gobierno.
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El poder adquisitivo de los trabajadores formales acumula una caída de 4,2% desde septiembre.
A la pérdida del poder adquisitivo se suma un deterioro del mercado laboral formal. Según datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo registrado cayó nuevamente en abril y acumuló su undécima baja mensual consecutiva.
Durante ese mes se perdieron 28.736 puestos de trabajo formales, llevando al empleo registrado al nivel más bajo de los últimos cuatro años.
Entre los asalariados, se destruyeron 8.403 puestos de trabajo, equivalente a una baja del 0,1%. La caída estuvo explicada exclusivamente por el retroceso del empleo privado, donde se perdieron 11.673 empleos.
En contraste, el empleo estatal mostró una recuperación de 2.816 puestos (+0,1%), mientras que el trabajo en casas particulares sumó 409 empleos (+0,1%).
El deterioro del mercado laboral también alcanzó a los trabajadores independientes. En abril se registró una caída de 4.107 trabajadores autónomos (-1%) y de 11.091 inscriptos en el Monotributo (-0,5%).
Por su parte, el Monotributo Social registró una disminución de 5.135 contribuyentes (-2,1%), profundizando la tendencia negativa observada desde fines de 2023.
Desde noviembre de ese año, el empleo asalariado acumuló una pérdida de 329.667 puestos de trabajo (-3,2%), mientras que entre monotributistas, autónomos y monotributistas sociales se perdieron 576.033 inscriptos (-4,3%).
La mayor parte de esta caída se explica por la reducción del segmento del monotributo social, luego del reempadronamiento obligatorio y la eliminación del subsidio estatal que cubría el aporte de obra social.
Los nuevos datos oficiales muestran que la desaceleración de la inflación todavía no logró traducirse en una recuperación sostenida de los ingresos reales ni del mercado laboral formal.
La combinación de salarios por debajo de la inflación, pérdida de poder adquisitivo y destrucción de empleo formal representa uno de los principales desafíos económicos para Argentina, especialmente en sectores vinculados al consumo interno.
La evolución de los ingresos y del empleo será una de las variables más observadas durante el segundo semestre, ya que su comportamiento tendrá impacto directo sobre el nivel de consumo, la actividad económica y la percepción social sobre la marcha de la economía.
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