23 de julio de 2026

Opinión

Opinión. El esperado reconocimiento de una sociedad que lucha en un país disfuncional

Lao-Tse podría con su sabiduría dar una magistral lección como respuesta a los comentarios diseminados como campaña de desinformación sobre nuestra identidad de Argentinos. Sabemos que los gritos rebotan su sonido rompiendo espejos, y el rechazo no es al rechazado simplemente, sino que queda en el sujeto activo como parte del cuestionamiento.

por
María del Pilar Carabús

Como el ojo mira y no llega a vislumbrarlo

Se le llama lo evasivo

Como el oído escucha sin poder oírlo

Se le llama lo inaudible

Como la mano busca sin poder asirlo

Se le llama lo incorpóreo

Lao-Tse podría con su sabiduría dar una magistral lección como respuesta a los comentarios diseminados como campaña de desinformación sobre nuestra identidad de Argentinos.


Sabemos que los gritos rebotan su sonido rompiendo espejos, y el rechazo no es al rechazado simplemente, sino que queda en el sujeto activo como parte del cuestionamiento.

Lo más interesante de todos estos orquestados fenómenos es que nada tienen que ver con nosotros como ciudadanos, es bucear sobre la verdadera imagen que algunos pueden tener de un pueblo que lucha contra una estructura destructiva. Quizás el talentoso señor Pérez Reverte o el señor Samuel Jackson se olvidan que Argentina es un país subdesarrollado, plagado de carencias en todas las áreas. Y que si llegamos hasta acá manteniendo nuestra pasión es simplemente por ese ímpetu de pretender ser un valor agregado dentro de nuestro caos, valor que muchas veces es real, debido al constante estrés postraumático de soslayar la hostilidad del sistema.


La necesidad imperiosa de adaptarnos a tanta destrucción ha hecho de nosotros una especie de armagedón preparado para adoptar cualquier personaje ante las inesperadas contingencias. Ese rasgo arrogante que muchos pretenden endilgarnos eternamente por alguna mala experiencia no es más que un mecanismo de defensa que algunos pequeños grupos o generaciones en su fragilidad manifestaron para poder sobrevivir a los desmanejos de una clase que desde hace años se dedica a hacer de este país un territorio completamente disfuncional, casi inhabitable.

Si analizamos minuciosamente -esa imagen distorsionada sobre algunos de nosotros tienen que ver con la entidad de país emergente y de algunos seres expulsados del sistema por la misma dinámica de una estructura política delincuencial. Las llamadas generaciones perdidas carecen de herramientas, alimentación adecuada y sentido de pertenencia para poder desarrollarse como cualquier ciudadano de un país desarrollado.

¿Discriminar nosotros?

Argentina debe ser uno de los países más hospitalarios, abiertos y amigables del planeta por nuestra misma necesidad de reconocimiento, por las ansias de elevarnos en el planisferio, por nuestras raíces latinas, por el efecto de la masividad del psicoanálisis y otras corrientes psicológicas que hasta hace unas décadas tuvieron un preponderante lugar en nuestra sociedad, siendo Argentina en caso del psicoanálisis el segundo espacio de práctica del mundo luego de Francia. Esa búsqueda de un descubrimiento personal, nos ha convertido a lo largo del tiempo en estos seres sensibles, creativos, capaces de reinventarnos con profunda percepción de nuestro ser, pero sobre todo con una real conciencia sobre el otro. Debemos ser una de las mixturas más sensibles de las amalgamas inmigratorias, tal vez porque existió y existe una rara voluntad de adaptación y no de separación como en otros países.

A la hora de escuchar a ciertas voces, suena sorprendente la falta de lectura o análisis.


El excelente actor -señor Samuel Jackson- nació en el país del Ku Klux Klan, el destacado escritor -señor Pérez Reverte- parece haberse olvidado de nuestra hermandad con España, de la Inquisición y de Franco, pero por sobre todo de sus colaboraciones en medios Argentinos.


Sus y nuestros padres-abuelos han creado esta Nación que hizo crecer a este país, entre 1860 y 1930 ingresaron al país unos 6 millones de inmigrantes que fueron cobijados por esta tierra prometedora, dándole a sus descendientes educación y salud gratuita, y el mayor signo de pertenencia que por ese entonces fue construir prosperidad.

Recordemos que hasta 1810 vivían en Argentina entre 400.000 y 500.000 personas (sin contar a los pueblos originarios no sometidos).

Más allá de evidenciar lo obvio que parece hoy no ser tan obvio, fuimos el primer país de Latinoamérica en sancionar La Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, sancionada el 15 de julio de 2010 incluyendo la adopción conjunta, derechos hereditarios y cobertura social.


El señor Pérez Reverte siendo tan cercano quizá no haya analizado que lo que él describe no tiene que ver con nuestra verdadera compartida esencia, sino con la cáscara residual de nuestro subdesarrollo perpetuado en el tiempo y el territorio, que en su ropaje de forzada exclusión intenta tener protagonismo de cuando en cuando. Una fallida superación ha llevado a algunos habitantes a tomar algún que otro camino corto por no poder ser parte de la sociedad.




Es tan absurdo conectar carencias con la discriminación.

Vaya si Franco habrá hecho de las suyas, como acá nuestra dictadura, vaya si por ello habrá nacido como un renacer de libertad el cine de Almodóvar. Vaya sin en mi estadía España no habré escuchado las diferencias entre payos y andaluces, entre Catalanes y Madrileños.

Vaya si en mi estadía en Estados Unidos en 1998 en un intercambio estudiantil del Rotary Club no me habrá sorprendido el derecho de no admisión del que supo ser mi colegio en Hazleton Pensilvania a cualquier ser humano de la comunidad Afroamericana.

Acudamos nuevamente a la sabiduría para salir de la barbarie

Mire y mire, y esto llegue a ver :

Lo que creía que eras tu y tu

Era en verdad yo y yo.

Quisiera invitar a todo aquel que piensa que los Argentinos discriminamos a un recorrido por todo nuestro país para empaparse de la maravillosa armonía que hemos logrado un grupo de descendientes de inmigrantes junto a las comunidades indígenas, coexistiendo en esta preciosa mixtura que somos, venciendo todo tipo de prejuicios con un gran trabajo en los pocos años que tenemos como país independiente. Como así también me gustaría que puedan palpar la problemática de un país con demasiada pobreza, con algunos fenómenos muy dolorosos, que intenta salir de su propia condición de rehén forzado por la falta de recursos y educación.


También me gustaría extender la invitación para que anónimamente puedan sentir nuestra empatía y nuestra amabilidad, uno de los únicos rasgos que nos quedan según pasan los años.


Hemos desarrollado un bonito instinto gregario de autoconservación entre las mezclas de diferentes ADN. Como hijos de inmigrantes europeos hemos absorbido el iluminismo del viejo continente como el gran ejemplo superador. Y en ese carácter pasional, hicimos todo lo que pudimos hacer para honrar esa esencia.


Haber nacido en un territorio tan alejado de la supremacía y el poderío no nos ayudó, y quizá en esa sana imitación ya hecha carne nuestra intención pudo sobreactuarse por momentos.


Brillar fue siempre nuestro leitmotiv para elevarnos, como un anzuelo que intenta soslayar un sistema que no funciona más que para los caudillos del poder.

Ante tanta debacle, tantos líderes fallidos y tanto destrato de nuestra dirigencia, pensamos que esta vez la política o el poder no interferirían, dejándonos el beneficio de un poco de aire puro para que nuestra fantasía proyectada en el fútbol quedará inscrita como un lindo momento. Indudablemente otra vez usaron nuestra ilusión como un títere.


Cuando la mezquindad de unos pocos que casi nada saben verdaderamente de nuestra historia se hace tormenta, la respuesta debe ser la de un poeta.

Creciendo con el mar mi pobreza ha sido fastuosa, luego he perdido el mar y todos los lujos me han parecido grises, la miseria intolerable. Desde entonces, espero. Aguardo que vuelvan las naves, la casa de aguas, el día límpido. Me lo tomo con calma, pongo mi mayor empeño en ser educado. Se me ve pasar por las hermosas calles de los sabios, admiro los paisajes, aplaudo como hacen todos, doy la mano, no soy yo el que habla. Se me alaba, sueño un poco. Se me ofende, apenas me sorprendo, después olvido y sonrío a quien me ultraja; o saludo con exceso de cortesía a quien me gusta. ¿Qué voy a hacer si tan sólo tengo memoria para una imagen? Finalmente me conminan a que diga quién soy. "Todavía nada, todavía nada..."

Es en los entierros donde me supero. Soy en verdad excelente. Marcho a paso lento por suburbios ornados de chatarra, me adentro por amplias alamedas, plantadas de árboles de cemento que terminan en agujeros de tierra fría. Allí, bajo la venda apenas enrojecida del cielo, observo como unos gallardos camaradas inhuman a mis amigos a tres metros de profundidad. La flor que una mano arcillosa me tiende en ese momento, si la lanzo, no falla jamás la fosa. Mi piedad es la precisa, la emoción exacta, inclinando la nuca como es debido. Admiran el acierto de mis palabras. Pero no tengo mérito: yo espero.

CRONOLOGÍA

A fines del siglo XVI y durante el XVII llegaron los primeros africanos a Buenos Aires. Algunos provenientes de la zona sur del Ecuador, Angola, Congo y Mozambique, y otros del sudeste de África. Uruguay y Córdoba también fueron receptores de esclavos; de hecho, las estancias jesuíticas pudieron sostener su actividad y productividad gracias a esta mano de obra.


Para la investigadora Marisa Pineau Nos impregnaron de saberes, poseían conocimientos sobre cuestiones medicinales, agrícolas, manejo de la madera y el hierro. Esto nos hace pensar que no fueron solo fuerza de trabajo", explica la historiadora. El ejemplo de Ventura es curioso: un africano perteneciente a Martin de Álzaga (uno de los mayores propietarios de esclavos en la antigua Buenos Aires), distinguido por el Primer Triunvirato por denunciar la conspiración organizada por los españoles contra el gobierno. Tal gesto le valió la libertad. Luego de desarticular la conjura, Ventura fue declarado libre, se le pagó el sueldo de un soldado y desde entonces se le dejó usar el uniforme del Regimiento N° 2 con un sable para defensa propia. Además, se le otorgó una medalla de plata repujada, con una frase grabada: "Por fiel a la Patria". Esa condecoración se exhibe en el Museo del Cabildo.


Los africanos habitaron Buenos Aires desde el año 1585 y su legado cultural es parte de nuestra idiosincrasia. El dulce de leche, las achuras e inclusive las payadas, que son elementos claves en nuestra argentinidad, tienen raíz africana.

UN POCO DE HISTORIA

La población afrodescendiente en Argentina disminuyó drásticamente debido a su participación masiva en las guerras de Independencia, civiles y de la Triple Alianza, epidemias de cólera y fiebre amarilla en el siglo XIX, y un constante proceso de mestizaje y blanqueamiento poblacional impulsado por la llegada de millones de inmigrantes europeos.

Para entender el contexto de este proceso, que cambió la composición demográfica de ciudades como Buenos Aires, donde representaban cerca de un tercio de la población en 1810

-En Argentina, la "libertad de vientres" se decretó el 31 de enero de 1813 por la Asamblea del Año XIII. Esta ley estableció que los hijos de mujeres esclavas nacidos a partir de esa fecha serían libres, aunque debían cumplir con un período de tutela hasta alcanzar cierta edad.

la abolición total de la esclavitud en Argentina recién se concretó con el artículo 15 de la Constitución Nacional de 1853 (y su instrumentación completa hacia 1860)

-Declive poblacional: Aunque los mitos fundacionales hablaban de un "exterminio" total, estudios recientes demuestran que la población se integró y mestizó a lo largo de generaciones

Recién en el Censo Nacional del 2010 se incorporó sólo en algunas localidades la pregunta: "¿Tenés ascendentes africanos?". Los datos anunciaron lo siguiente: más de 15 mil argentinos tienen algún vínculo con África.

-El Ku Klux Klan (KKK), una de las organizaciones supremacistas más violentas de la historia de Estados Unidos y el mundo. Su ideología racista sigue teniendo eco hoy.


Fundada el 24 de diciembre de 1865 casi como un divertimento por seis jóvenes que habían combatido en las filas confederadas durante la guerra civil estadounidense 1861-1865, se convirtió enseguida en una violenta máquina racista de aterrorizar y matar, primero a afrodescendientes y después a personas judías, católicas, homosexuales, sindicalistas, comunistas, blancas que defendían los derechos de la población negra y cualquiera que no encajara en su ideología de supremacismo blanco protestante.


Hoy, 160 años después y tras una historia en tres fases en la que llegó a superar los cuatro millones de integrantes

-La inmigración árabe en Argentina representa la tercera corriente no americana más numerosa, con unos 3,5 millones de personas de ascendencia (principalmente de Siria y el Líbano) que llegaron en olas masivas entre 1880 y 1930. Esta historia, sus costumbres y su impacto social se pueden explorar a fondo en la

Sus principales características incluyen:

  • Orígenes: La mayoría proviene de los territorios de Siria y el Líbano, seguidos por comunidades de Egipto, Marruecos y Palestina.

  • Distribución: Históricamente se asentaron con fuerza en la región del noroeste argentino (Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca) y la Patagonia, además de Buenos Aires y Córdoba

-La comunidad judía en Argentina está compuesta por aproximadamente 180.000 a 200.000 personas, siendo la más grande de América Latina y la mayor de habla hispana en el mundo. Cerca del 60% de sus miembros reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y sus alrededores, destacándose también por su presencia en Rosario y Córdoba.

Históricamente, es la tercera comunidad más numerosa de América (tras Estados Unidos y Canadá) y se ubica entre las diez primeras a nivel mundial.


LA AUTORA


MARÍA DEL PILAR CARABÚS. ABOGADA, ESCRITORA, COMUNICADORA, MBA "ESPECIALISTA EN DERECHO CONSTITUCIONAL Y DERECHOS HUMANOS" (MINORÍAS Y GRUPOS VULNERABLES) UNIVERSIDAD DE BOLONIA, ITALIA.

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