23 de julio de 2026
La reconocida cadena de cafeterías y boulangeries enfrenta un escenario financiero crítico. La firma vinculada a su operación acumula 175 cheques rechazados, deudas bancarias y reclamos judiciales de acreedores.
La cadena Le Blé, uno de los nombres más reconocidos del negocio de cafeterías, panadería artesanal y boulangerie en la Argentina, atraviesa una fuerte crisis financiera. La sociedad Be Larch S.A., vinculada a la operación de la marca, registra 175 cheques rechazados por más de $205 millones, una deuda bancaria cercana a $517,6 millones y dos pedidos de quiebra iniciados durante este año.
El caso golpea a una empresa que durante años fue presentada como modelo de crecimiento gastronómico. Fundada en 2008 por Pablo "Paul" Petrelli y su esposa, Donatienne Fievet, Le Blé construyó una identidad ligada al café de especialidad, la panadería de inspiración europea y un esquema de locales propios y franquiciados que llegó a expandirse por distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
La situación financiera de Be Larch S.A. muestra un deterioro acelerado. La firma registra 175 cheques rechazados por más de $205 millones, en su mayoría emitidos entre abril y junio de este año. A eso se suma una deuda financiera aproximada de $517,6 millones al cierre de mayo, de acuerdo con registros bancarios.
El perfil crediticio de la compañía también exhibe señales de tensión. Parte de las obligaciones se mantiene en situación regular, pero otras aparecen con atrasos relevantes. El caso más comprometido corresponde al Banco Galicia, donde la firma tenía una deuda de $192,6 millones con una mora de 121 días al cierre de mayo.
La empresa también registra compromisos con entidades como Banco Nación, Banco Macro, Banco Ciudad, American Express, Garantizar SGR y Móvil SGR. El cuadro financiero deja a la cadena en una posición delicada frente a bancos, proveedores y acreedores comerciales.

A la acumulación de deuda se suman dos pedidos de quiebra contra la sociedad. Uno fue promovido por Posta Express S.R.L., que reclama el cobro de un echeq rechazado por falta de fondos. La deuda exigida supera $1,19 millones, incluyendo intereses y gastos.
El segundo expediente fue iniciado por Molino Chacabuco, proveedor de harina e insumos para panificación. La firma reclama tres cheques electrónicos rechazados por falta de fondos, con un capital superior a $11,4 millones. Con intereses e IVA, el monto reclamado asciende a casi $11,8 millones.
Estos expedientes profundizan la presión sobre Le Blé y sus sociedades vinculadas. En el negocio gastronómico, los cheques rechazados y las deudas con proveedores suelen generar un efecto dominó: complican el abastecimiento, reducen el crédito comercial y deterioran la confianza de quienes sostienen la operación diaria.
La crisis actual contrasta con el crecimiento que tuvo Le Blé durante más de una década. La cadena abrió su primer local en Colegiales, en la esquina de Álvarez Thomas y Céspedes, con una inversión inicial cercana a USD 150.000. Su propuesta buscó diferenciarse de los polos gastronómicos tradicionales y crecer en barrios con menor concentración de cafeterías.
El modelo funcionó durante años. La marca desarrolló un centro de producción propio, expandió su red de sucursales y apostó por el sistema de franquicias. En 2018, la compañía contaba con 22 locales. Más adelante, llegó a informar una red de 39 sucursales y planes de expansión hacia Madrid.
Ese desembarco internacional no se concretó. En los últimos meses, la red de Le Blé se redujo de manera significativa y actualmente rondaría los 25 locales, entre propios y franquiciados. Además de cierres, varias franquicias abandonaron la marca, una señal de repliegue para una cadena que había construido buena parte de su crecimiento sobre ese esquema.

El caso Le Blé se inscribe en un escenario difícil para la gastronomía argentina. Bares, restaurantes, cafeterías y panaderías enfrentan una combinación compleja: caída del consumo, baja del ticket promedio, aumento de alquileres, tarifas más altas, salarios, insumos dolarizados y menor margen de rentabilidad.
Para negocios con estructura propia de producción, como ocurre con una cadena de panadería y café, el impacto puede ser todavía mayor. Mantener locales, fábrica, logística, personal y franquicias exige volumen de ventas, acceso al crédito y una administración financiera estable.
La crisis también muestra el cambio de clima para el consumo urbano. Las cafeterías habían sido uno de los rubros de mayor expansión en la última década, impulsadas por nuevos hábitos, trabajo remoto y demanda de experiencias gastronómicas. Pero la pérdida de poder adquisitivo modificó prioridades y golpeó especialmente a los consumos no esenciales.
Mientras las sociedades vinculadas a su actividad gastronómica enfrentan un escenario financiero complejo, Pablo "Paul" Petrelli inició una nueva etapa profesional ligada a la mentoría empresarial. En su perfil público se presenta como ex ejecutivo de LATAM Airlines, cofundador de Le Blé y asesor de emprendedores.
Allí resume su propuesta con una frase: "Ayudo a founders a escalar sin perder el control y a ejecutivos a dar el salto al emprendimiento con criterio".
La definición contrasta con el presente de la marca que fundó junto a Donatienne Fievet. Le Blé pasó de ser un caso de estudio del emprendedurismo gastronómico a enfrentar reclamos judiciales, cheques rechazados, deuda bancaria y una red de locales más chica que en sus años de expansión.
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El futuro de Le Blé dependerá de su capacidad para ordenar deudas, negociar con acreedores, sostener proveedores y recuperar volumen de ventas en un mercado gastronómico muy golpeado. Los pedidos de quiebra no implican por sí solos el cierre inmediato de la cadena, pero sí elevan el nivel de presión judicial y comercial sobre la empresa.
Si la compañía logra acuerdos de pago y estabiliza su operación, podría intentar una reestructuración más profunda de su red de locales. Si no consigue encauzar los reclamos, el conflicto puede escalar y afectar todavía más la continuidad de franquicias, proveedores y puestos de trabajo asociados a la marca.
La crisis de Le Blé deja una señal para el sector: incluso las cadenas con identidad reconocida, historia de expansión y presencia en barrios consolidados enfrentan dificultades cuando se combinan deuda, caída del consumo, costos altos y menor acceso a financiamiento.
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