23 de julio de 2026

Economía

Economía. Pampa Energía cerró la única planta de caucho del país

La empresa de Marcelo Mindlin frenó la producción en Puerto General San Martín, en Santa Fe, tras semanas de parálisis por falta de insumos. El gremio advierte que el conflicto puede dejar a 200 trabajadores en la calle.

Pampa Energía cerró la única planta de caucho sintético de la Argentina, ubicada en Puerto General San Martín, provincia de Santa Fe, y abrió un fuerte conflicto laboral e industrial. La decisión amenaza el futuro de unos 200 trabajadores y golpea a un sector estratégico para cadenas como la automotriz, neumáticos y otros rubros manufactureros.

La fábrica llevaba semanas paralizada por la falta de insumos, especialmente butadieno, una materia prima importada desde Brasil que se utiliza para fabricar caucho. En paralelo, la compañía avanzó con despidos y acuerdos individuales de indemnización, mientras el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos reclama intervención del Ministerio de Trabajo provincial.

Pampa Energía cerró la planta de caucho sintético en Santa Fe

El cierre de la planta de Pampa Energía representa un golpe directo para el entramado industrial santafesino. No se trata de una fábrica más: era la única unidad productiva del país dedicada al caucho sintético, un insumo clave para distintas ramas de la industria nacional.

El conflicto afecta a 130 trabajadores convencionados y a cerca de 70 empleados fuera de convenio. Según denunció el gremio, la empresa comenzó a convocar al personal de manera individual para negociar salidas, en un esquema que generó malestar dentro de la organización sindical.

El secretario general del SOEPU, Mauricio Brizuela, describió el escenario con una frase contundente: "Esto ya lo vivimos en los '90. Es lo mismo, pero más rápido". El dirigente comparó la situación actual con procesos de desindustrialización anteriores y advirtió por la pérdida de capacidades productivas difíciles de recuperar.

Falta de insumos, caída de pedidos y presión sobre los costos

Las señales de crisis venían acumulándose desde hacía meses. Uno de los principales compradores del caucho producido en la planta era FATE, que redujo de manera drástica sus pedidos. Según el gremio, la empresa pasó de llevar 3.000 o 4.000 toneladas mensuales a apenas 250 toneladas.

Esa caída en la demanda interna empujó a Pampa Energía a orientar mayor parte de la producción hacia el exterior. Sin embargo, la compañía venía señalando que los márgenes eran cada vez más bajos por el peso de los costos fijos y el atraso cambiario.

Brizuela lo resumió así: "Con este dólar planchado, los costos fijos eran muy altos y casi producían a ganancia mínima o cero". El último factor que terminó de paralizar la operación fue la falta de butadieno, cuyos envíos desde Brasil empezaron a demorarse.

El gremio alerta por 200 puestos de trabajo en Puerto General San Martín

El impacto social del cierre se concentra en Puerto General San Martín, una localidad de fuerte perfil industrial y portuario. Allí, los trabajadores quedaron en una situación de incertidumbre por las desvinculaciones y las negociaciones individuales impulsadas por la empresa.

Desde el sindicato remarcan que se trata de operarios especializados, con años de experiencia en una actividad altamente técnica. Brizuela advirtió: "Estamos hablando de técnicos como mínimo para entrar a esta planta".

La preocupación aumenta entre empleados con larga trayectoria, algunos cerca de la edad jubilatoria. Para el gremio, el cierre no solo implica pérdida de empleo, sino también la ruptura de un conocimiento productivo acumulado durante décadas.

El antecedente de Dow y la pérdida de capacidades industriales

El caso de Pampa Energía reavivó el recuerdo del cierre de Dow, también en Puerto General San Martín, donde funcionaba la única planta del país dedicada a la producción de poliuretanos. Para el gremio, ambos episodios muestran una tendencia preocupante: la salida de industrias estratégicas que luego resultan muy difíciles de reconstruir.

"Para nosotros, que vivimos lo de Dow, es un déjà vu", sostuvo Brizuela. La comparación apunta a un problema estructural para Santa Fe y para la Argentina: cuando una planta de estas características se cierra, no se pierde solo una línea de producción, sino también proveedores, empleo calificado, tecnología y encadenamientos industriales.

El sindicato también cuestionó al Gobierno de Santa Fe. Según el dirigente, la empresa había pedido suspender el pago de Ingresos Brutos durante un año para intentar sostener la actividad, pero no habría recibido una respuesta favorable. "No hay una línea para defender la industria", planteó.

Pampa Energía invierte en otros proyectos mientras cierra en Santa Fe

La decisión de cerrar la planta santafesina contrasta con los planes de expansión de Pampa Energía en otros sectores. La empresa vinculada a Marcelo Mindlin anunció inversiones millonarias en energía, fertilizantes y proyectos asociados a Vaca Muerta.

Entre esos desarrollos aparece una planta de urea en Bahía Blanca, con una inversión prevista de USD 2.700 millones, además de un proyecto en Neuquén incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, por más de USD 4.500 millones.

Ese contraste alimenta la discusión sobre el modelo productivo. Mientras crecen las apuestas en energía, hidrocarburos y exportaciones, sectores industriales tradicionales enfrentan cierres, caída de demanda, menor consumo interno y pérdida de empleo.

Otro golpe para la industria santafesina

El cierre de la planta de caucho sintético se suma a una serie de señales negativas para la industria de Santa Fe. La provincia viene registrando pérdida de empleadores, dificultades en pymes, baja actividad manufacturera y problemas en cadenas vinculadas al consumo interno.

El impacto puede extenderse más allá de los trabajadores directos. El gremio advirtió que al menos cinco o seis pymes proveedoras dependen de la producción de la planta, por lo que el cierre podría generar un efecto dominó sobre otros empleos y empresas de la zona.

El caso deja una señal de alerta para la política económica y productiva. La pérdida de la única planta de caucho sintético de la Argentina no solo expone una crisis empresaria puntual, sino también una discusión de fondo sobre qué sectores industriales puede sostener el país en un contexto de apertura, baja demanda y cambios en la matriz de inversiones.

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