26 de julio de 2026
El deterioro en el pago de créditos golpea con fuerza y expone el avance del endeudamiento cotidiano. La mora en billeteras virtuales ya superó el pico registrado durante la pandemia.
La morosidad récord en la Argentina encendió una nueva alarma sobre el endeudamiento de los hogares: 5,8 millones de personas ya registran atrasos en el pago de sus créditos, sobre un total de 20,9 millones de deudores dentro del sistema financiero. El dato surge de un informe del Centro de Economía Política Argentina, elaborado con información de la Central de Deudores del Banco Central.
El deterioro se concentra especialmente en las familias, donde la mora bancaria pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026. La situación es todavía más grave en las fintech y billeteras virtuales, donde el incumplimiento saltó del 7,3% al 29,6% en el mismo período, por encima del récord registrado durante la pandemia de Covid-19.
Morosidad récord en familias: préstamos y tarjetas bajo presión
El informe de CEPA marca que el nivel general de morosidad del sector privado llegó al 7,6% en mayo, después de 19 meses consecutivos de aumento. Se trata del valor más alto de las últimas dos décadas y muestra una tensión creciente entre ingresos, deuda y capacidad de pago.
En el caso de los hogares, los principales focos de incumplimiento aparecen en los préstamos personales, con una mora del 14,9%, y en las tarjetas de crédito, con 12,5%. Entre ambos segmentos explican el 73% del saldo irregular total, lo que refleja que la deuda vinculada al consumo cotidiano es la que más rápido se está deteriorando.
El dato social es central: muchas familias no se endeudan para invertir o ampliar patrimonio, sino para sostener gastos corrientes. En ese escenario, el atraso en pagos puede convertirse en una cadena difícil de cortar, con refinanciaciones, intereses más altos y pérdida de acceso al crédito formal.
Billeteras virtuales: la deuda que más creció
El salto de la mora en billeteras virtuales es uno de los puntos más sensibles del informe. El incumplimiento llegó al 29,6%, un nivel superior al registrado durante la pandemia, cuando la economía estuvo prácticamente paralizada y el ingreso de millones de hogares sufrió una caída abrupta.
El crecimiento del crédito digital permitió ampliar el acceso a financiamiento rápido, pero también expuso mayores riesgos. Las fintech y aplicaciones de pago suelen ofrecer préstamos de bajo monto, acreditación inmediata y requisitos más flexibles que los bancos tradicionales. Esa facilidad puede resolver urgencias de corto plazo, pero también empujar a hogares vulnerables a un endeudamiento más caro y difícil de administrar.
La expansión de las billeteras como fuente de crédito modificó el mapa financiero. Para muchos usuarios, el celular se transformó en la puerta de entrada al endeudamiento. El problema aparece cuando esos préstamos se acumulan con saldos de tarjeta, cuotas atrasadas y gastos básicos que siguen subiendo.
Jóvenes y provincias del norte, entre los más afectados
La morosidad también muestra una fuerte marca generacional. Casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años están en situación irregular. En la franja de hasta 24 años, la tasa de incumplimiento llega al 40,9%, una señal de alerta sobre el vínculo entre empleo joven, bajos ingresos y acceso a crédito de emergencia.
Por género, la cantidad de morosos se reparte casi en partes iguales: 50,2% varones y 49,8% mujeres. Sin embargo, el informe marca diferencias en el tipo de endeudamiento: los varones tienden a registrar más deuda bancaria, mientras que las mujeres aparecen con mayor exposición a billeteras virtuales.
En términos territoriales, los niveles más altos de incumplimiento se registran en Cuyo y el NOA. La Rioja encabeza el ranking, con 22,8% de morosidad, seguida por San Luis, con 20,1%, y Catamarca, con 20%. En el otro extremo aparecen La Pampa, con 9,1%, y la Ciudad de Buenos Aires, con 10,1%.
Empresas también muestran más mora, aunque en menor escala
Aunque el mayor deterioro se concentra en los hogares, la mora corporativa también muestra una tendencia ascendente. En las empresas, el incumplimiento llegó al 3%, un nivel menor al de las familias, pero suficiente para encender alertas sobre la actividad productiva.
Los sectores más golpeados son la construcción, con 7% de irregularidad, alojamiento y servicios de comida, con 6,9%, y actividades administrativas, con 5,5%. Se trata de rubros sensibles al consumo interno, la obra privada, el turismo, el empleo y el financiamiento de corto plazo.
El dato empresario completa un cuadro de fragilidad económica. Si las familias consumen menos o pagan con atraso, los comercios y empresas también enfrentan mayores dificultades para sostener ventas, cubrir costos y cumplir obligaciones financieras.
Salarios, tasas y el debate con el Gobierno
El informe de CEPA confronta con el diagnóstico oficial, que atribuye parte del problema al desconocimiento financiero, a gastos irresponsables o a decisiones especulativas frente a una posible devaluación. Para el centro de estudios, la causa central es otra: la caída del salario real.
El documento sostiene que el endeudamiento refleja "una insuficiencia de ingresos estructural y no consumos irresponsables". Según esa lectura, los hogares toman crédito porque los ingresos no alcanzan para cubrir gastos básicos, y luego enfrentan tasas elevadas que dificultan la cancelación de las deudas.
La discusión también se cruza con la visión del Banco Central. El vicepresidente del organismo, Alejandro Werning, planteó que comenzará un nuevo ciclo crediticio más "saludable y selectivo". Sin embargo, CEPA advierte que ese escenario puede dejar afuera a quienes hoy refinancian deudas o arrastran atrasos, lo que limitaría el rol del crédito como motor de recuperación económica.
Qué significa la morosidad récord para la economía argentina
La morosidad récord es una señal de tensión social y económica. No solo muestra cuántas personas deben dinero, sino cuántas ya no logran cumplir con sus pagos en tiempo y forma. Eso afecta el consumo, la relación de los hogares con el sistema financiero y la posibilidad de proyectar gastos a futuro.
Para el Gobierno de Javier Milei, el dato aparece en un momento clave. La administración busca mostrar estabilización, baja de inflación y recuperación del crédito, pero el aumento de la mora sugiere que una parte relevante de los hogares todavía no logró recomponer ingresos.
El problema puede tener efectos encadenados. Si más familias quedan fuera del sistema de crédito, se reduce la capacidad de consumo financiado. Si las billeteras virtuales endurecen sus criterios, muchos usuarios perderán acceso a una vía rápida de liquidez. Y si los bancos elevan el riesgo percibido, el crédito puede volverse más caro o más restrictivo.
La evolución de la morosidad será, por eso, una variable central para medir la salud real del bolsillo. Mientras los ingresos no recuperen poder de compra de manera sostenida, el endeudamiento seguirá funcionando menos como herramienta de crecimiento y más como mecanismo de supervivencia financiera.
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