27 de julio de 2026

Economía

Economía. 3 Arroyos despide empleados por la caída del consumo

La marca de cereales, granolas y snacks saludables redujo personal en su planta del Parque Industrial de Pilar. El sindicato denunció que los recortes pueden alcanzar a 20 trabajadores en medio del derrumbe de las ventas.

La crisis del consumo volvió a golpear al sector alimenticio: 3 Arroyos, una de las marcas más reconocidas en cereales para el desayuno, copos de maíz, granolas y snacks saludables, despidió 16 empleados en su planta del Parque Industrial de Pilar y el número podría subir a 20 en los próximos días.

La empresa atraviesa una fuerte caída de la actividad por el retroceso de las ventas. Según fuentes sindicales, la producción de la planta cayó alrededor de 45%, un desplome que dejó sobredimensionada la estructura laboral y encendió un nuevo conflicto en la industria alimenticia.

3 Arroyos recorta personal por la baja del consumo

La planta de 3 Arroyos en Pilar empleaba a 70 trabajadores. Con la primera tanda de desvinculaciones, 16 operarios quedaron fuera de la compañía, aunque desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia advirtieron que el recorte podría llegar a 20 empleados.

El conflicto se inscribe en un escenario cada vez más delicado para las empresas de alimentos. La caída del poder adquisitivo, el encarecimiento de los costos y la menor demanda de productos no esenciales golpean especialmente a marcas vinculadas al desayuno, colaciones y consumo familiar.

Desde el gremio explicaron que el deterioro no es aislado. Cristian Bono, vocal de STIA, señaló: "La situación viene complicada, como todas las plantas del parque industrial por la baja de la producción".

La producción cayó 45% y la empresa ajusta turnos

De acuerdo con los datos difundidos en el sector, 3 Arroyos venía alertando sobre una situación crítica por la caída del 45% en la producción. Ese retroceso fue atribuido directamente al derrumbe del consumo, en un contexto donde los hogares ajustan compras y reducen gastos en alimentos de mayor valor agregado.

La compañía quedó bajo la administración de Better Food desde hace seis meses, luego de que la firma anterior atravesara un proceso de quiebra. En ese momento, el nuevo operador decidió sostener la plantilla de 70 empleados, aunque bajo contratos semestrales.

El problema apareció con el vencimiento de esos vínculos laborales. Según el sindicato, los contratos terminaban el 15 de julio y la empresa adelantó que no renovaría una parte importante de ellos.

El sindicato propuso suspensiones para evitar despidos

Antes de que se concretaran las desvinculaciones, el STIA planteó alternativas para sostener los puestos de trabajo. La propuesta incluía suspensiones temporarias, incluso con reducción salarial o sin goce de sueldo, hasta que la actividad lograra recomponerse.

Bono lo explicó así: "El 15 de este mes se terminaban los contratos. Nosotros le presentamos un abanico de posibilidades, que haya suspensiones temporarias con baja de los salarios o directamente sin goce de sueldo, pero que se conserve el puesto hasta que repunte la producción".

La empresa descartó esa opción. Según la posición transmitida al gremio, la única forma de pagar los salarios en tiempo y forma era reducir la cantidad de trabajadores y adecuar la operación al nuevo nivel de demanda.

Better Food defendió su decisión: "No es una ola de despidos"

El CEO de Better Food, Marcelo D'Abramo, defendió la postura empresaria y remarcó que la situación no responde a una decisión intempestiva, sino al vencimiento de contratos eventuales.

"Arranco por lo más importante, que es la gente. Sabemos que esta no es la mejor situación y que detrás de cada contrato hay una familia; no es algo que tomemos a la ligera", afirmó.

Luego explicó el rol que asumió la compañía al hacerse cargo de la operación: "Cuando la empresa que operaba antes esta planta cayó, Better Food salió a sostener los puestos: tomamos a la totalidad del personal: 70 personas, reconociendo categorías y todo lo que se acordó con el sindicato. Fue una apuesta nuestra en un contexto que nadie más quiso tomar".

D'Abramo también buscó diferenciar la medida de un despido masivo tradicional: "Lo que pasa el 15 de julio no es una ola de despidos: son contratos eventuales que vencen. El consumo viene en baja hace más de cuatro meses y la estructura de hoy quedó sobredimensionada para la demanda actual".

Menos compras, menos turnos y costos de luz y gas

La empresa asegura que antes de llegar al recorte de personal ya había aplicado otras medidas de ajuste interno. Según D'Abramo, se redujeron compras, áreas administrativas y sectores comerciales. Además, las vacantes que se generaron no fueron reemplazadas.

El ejecutivo adelantó que la compañía también reducirá turnos para achicar gastos operativos. "Ahora, además, vamos a reducir turnos para bajar el consumo de luz y gas, que son los servicios más caros, y llegar a un punto de equilibrio que le permita a la planta pararse firme", sostuvo.

La mención a luz y gas muestra otro problema estructural para la industria alimenticia: aun cuando las ventas caen, los costos fijos siguen presionando sobre los balances. En plantas fabriles, el peso de energía, logística, insumos y salarios puede volver inviable una operación si el volumen producido no alcanza para cubrir la estructura.

La crisis de 3 Arroyos expone el derrumbe del consumo

El caso de 3 Arroyos se suma a una lista creciente de empresas alimenticias con dificultades. En los últimos meses, firmas lácteas, frigoríficas y productores de alimentos elaborados enfrentaron suspensiones, pagos fragmentados, achicamiento de turnos y conflictos por empleo.

El dato relevante es que la crisis ya no afecta solo a compañías con problemas históricos, sino también a marcas reconocidas en góndola. La baja del consumo masivo golpea sobre volúmenes de venta y obliga a las empresas a revisar dotaciones, contratos y niveles de producción.

Para los trabajadores, el impacto es directo: menos consumo significa menos producción y, en muchos casos, menos empleo. Para el Gobierno, el escenario marca una señal sensible sobre la economía real, porque la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos todavía no logra revertir el deterioro en ramas industriales vinculadas al mercado interno.

Qué puede pasar con la planta de 3 Arroyos

El futuro inmediato de la planta de 3 Arroyos en Pilar dependerá de la evolución del consumo y de la capacidad de Better Food para sostener la producción con una estructura más chica. Por ahora, el ajuste incluye desvinculaciones, reducción de turnos y búsqueda de equilibrio operativo.

El sindicato seguirá de cerca la situación de los trabajadores afectados y el cumplimiento de los acuerdos indemnizatorios. Según la información disponible, 13 de los 16 empleados desvinculados percibirían un plus indemnizatorio, mientras continúan reclamos vinculados a años trabajados bajo la administración anterior.

La crisis deja una señal clara para el sector alimenticio: si el consumo no repunta, otras empresas podrían enfrentar decisiones similares. En un rubro históricamente sensible por su vínculo con precios, empleo y poder adquisitivo, la caída de la demanda ya empieza a traducirse en recortes concretos dentro de las plantas.

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