30 de julio de 2026

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Deportes. UEFA le declara la guerra a FIFA y amenaza con boicotear torneos

Las 55 federaciones europeas rechazaron el proyecto de Gianni Infantino para abrir el Mundial a inversores privados. La decisión puede afectar competiciones juveniles, femeninas y futuros torneos organizados por la entidad madre del fútbol.

La UEFA abrió una crisis inédita con la FIFA y anunció que las selecciones europeas no participarán en torneos organizados por el ente mundial mientras siga vigente el plan de Gianni Infantino para vender participaciones accionarias del Mundial a inversores privados. La medida fue respaldada por las 55 federaciones nacionales europeas y marca uno de los choques institucionales más fuertes en la historia reciente del fútbol.

El conflicto tiene un eje económico y político: la FIFA impulsa la creación de una sociedad para concentrar sus principales competiciones masculinas y femeninas, incluida la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes, con la posibilidad de que inversores externos adquieran entre el 20% y el 30% de las participaciones. La valuación estimada del paquete podría llegar a USD 20.000 millones.

UEFA rechaza el plan de Infantino para vender el Mundial

La postura de la UEFA fue terminante. El organismo que preside Aleksander Ceferin considera que la Copa del Mundo no puede transformarse en un activo financiero ni quedar condicionada por accionistas privados con intereses comerciales.

Desde Europa sostienen que la propuesta altera la naturaleza del fútbol internacional. El argumento central es que, si inversores externos ingresan al control económico de los torneos de FIFA, las decisiones sobre calendarios, formatos, sedes y expansión de competiciones podrían responder más a la rentabilidad que al equilibrio deportivo.

La frase que sintetiza la posición europea fue contundente: "La Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión". También calificaron el método de conducción de la FIFA como un "gobierno basado en la intimidación", una definición que elevó el tono del conflicto.

Qué propone FIFA y por qué estalló la crisis

El proyecto impulsado por Gianni Infantino busca conseguir nuevos fondos para la FIFA y sus 211 asociaciones miembro. Según la iniciativa, la apertura al capital privado permitiría elevar el financiamiento global por encima de los USD 10.000 millones durante los próximos cuatro años.

La propuesta contempla crear una empresa que gestione los derechos comerciales y la explotación de las principales competiciones de la FIFA. Allí entrarían el Mundial masculino, el Mundial femenino, el Mundial de Clubes y otros torneos internacionales.

Para Infantino, el plan se presenta como una vía de democratización financiera del fútbol mundial, con más recursos para federaciones de menor poder económico. Para la UEFA, en cambio, implica cruzar una línea roja: permitir que el torneo más importante del planeta quede atado a lógicas de inversión privada.

Qué torneos FIFA quedan en riesgo por el boicot europeo

La amenaza de la UEFA puede tener impacto inmediato en el calendario internacional. Entre los torneos afectados aparecen competiciones juveniles, femeninas y de selecciones absolutas organizadas por la FIFA.

Uno de los primeros casos bajo observación es la Copa Mundial Femenina Sub 20, prevista en Polonia entre el 5 y el 27 de septiembre, con presencia de varias selecciones europeas. También aparecen en el radar los torneos femeninos Sub 17, el Mundial Femenino 2027 en Brasil, el Mundial Sub 17 masculino en Qatar y el Mundial Sub 20 masculino previsto para 2027.

Si Europa cumple su advertencia, el golpe deportivo sería enorme. Las selecciones europeas aportan figuras, audiencia, sponsors, competitividad y peso comercial a los torneos FIFA. Una ausencia masiva reduciría el valor deportivo y televisivo de varias competencias.

Una pelea por el control del fútbol mundial

El enfrentamiento entre UEFA y FIFA excede una discusión administrativa. Lo que está en juego es quién controla el negocio global del fútbol y bajo qué reglas se toman las decisiones sobre sus principales torneos.

La UEFA interpreta que la FIFA intenta concentrar poder económico y abrir una puerta irreversible al capital privado. El temor europeo es que, una vez vendidas participaciones, la presión por generar rentabilidad empuje a ampliar torneos, sumar partidos, alterar calendarios y aumentar la carga sobre jugadores y clubes.

Ese punto también afecta a las ligas nacionales. En Europa, los clubes ya vienen cuestionando la saturación del calendario, el aumento de competiciones y el desgaste físico de los futbolistas. Un modelo con inversores privados dentro de los torneos FIFA podría profundizar esa tensión.

Ceferin, Infantino y una fractura sin precedentes

La relación entre Aleksander Ceferin y Gianni Infantino atraviesa su momento más delicado. Ambos dirigentes representan modelos distintos de gobernanza deportiva: la UEFA defiende el control de las federaciones y el equilibrio con clubes y ligas europeas, mientras que la FIFA busca ampliar su capacidad financiera y política a escala global.

El comunicado europeo no dejó margen para una solución intermedia. La UEFA exige que la FIFA abandone completamente la propuesta y dé garantías vinculantes de que no volverá a abrir sus competiciones a propiedad privada.

Ese ultimátum coloca a Infantino ante una decisión crítica. Si avanza con el plan, puede enfrentar un boicot que dejaría a torneos FIFA sin selecciones europeas. Si retrocede, sufrirá una derrota política frente al bloque más poderoso del fútbol mundial.

Qué puede pasar ahora con FIFA y UEFA

El conflicto entra en una etapa de máxima tensión. La FIFA deberá definir si sostiene la iniciativa, si abre una negociación con Europa o si modifica el proyecto para intentar desactivar el boicot.

Para el fútbol mundial, el riesgo es una fractura institucional de alto impacto. Una pelea prolongada entre FIFA y UEFA puede afectar calendarios, contratos comerciales, derechos televisivos, planificación de selecciones y organización de torneos internacionales.

La crisis también deja una pregunta de fondo: hasta dónde puede avanzar la financiarización del fútbol sin alterar su esencia deportiva. La UEFA decidió trazar un límite. Ahora la pelota quedó en manos de Infantino y de una FIFA que enfrenta el desafío político más serio de los últimos años.

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