31 de julio de 2026

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Deportes. Crisis profunda en la FIFA: Un hombre de confianza de Infantino renuncia por el plan de privatizar el Mundial

Carlos Cordeiro, el ex presidente de la Federación de Estados Unidos y figura clave en el Mundial 2026 se opuso de forma total al plan de vender una participación del Mundial a inversores privados. "Es un mal acuerdo para el fútbol y para el futuro de este deporte", escribió en una carta demoledora.

La FIFA atraviesa una de sus crisis institucionales más graves en años.

Este viernes 31 de julio, Carlos Cordeiro, asesor principal de Gianni Infantino en estrategia y gobernanza global, presentó su renuncia con efecto inmediato y publicó una carta contundente en la que se opone de forma inequívoca al plan del presidente de vender participaciones en la Copa del Mundo a inversores privados.

Cordeiro, exbanquero de Goldman Sachs, expresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos (2018-2020) y figura clave en la candidatura del Mundial 2026 (junto a Canadá y México), fue designado por Infantino en 2021. También representó a la FIFA en el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el torneo. Su salida representa un duro golpe al círculo más cercano del mandatario suizo.

En su declaración, difundida principalmente a través de LinkedIn y replicada por medios internacionales, Cordeiro fue claro: "Como asesor principal del presidente de la FIFA, exbanquero y aficionado al fútbol de toda la vida, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA considera vender una participación en la Copa Mundial. Quiero dejarlo claro: no tuve ninguna participación en esta propuesta y me opongo a ella de forma inequívoca. Es un mal acuerdo para las federaciones miembro de la FIFA, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro a largo plazo de este deporte".

El directivo cuestionó la lógica financiera del proyecto. Señaló que la FIFA generó unos 15.000 millones de dólares entre 2022 y 2026, cuenta con miles de millones en reservas y no tiene deudas. En ese contexto, vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar alrededor de 4.200 millones de dólares "no tiene mucho sentido" y equivale a "hipotecar el futuro del fútbol sin ninguna justificación convincente".

También criticó la falta de transparencia: "¿Por qué este acuerdo? ¿Por qué ahora? ¿Qué supervisión existe? ¿Quién se beneficia? ¿Hubo un proceso competitivo? ¿Qué gobernanza se establecerá?". Y cerró llamando a otros dirigentes a alzar la voz: las decisiones de esta magnitud deben tomarse en interés del fútbol, no de quienes pretenden lucrarse con él.


El plan polémico y la reacción de las confederaciones

La controversia estalló a principios de esta semana, cuando se conoció la intención de la FIFA de crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares que gestionarían los derechos de los Mundiales (masculinos y femeninos) y el Mundial de Clubes. El organismo planea vender una participación minoritaria (alrededor del 20%) a inversores privados.

La UEFA fue la primera en reaccionar con dureza. Sus 55 asociaciones miembro votaron por unanimidad amenazar con un boicot a todas las competiciones de selecciones organizadas por la FIFA si el plan no se abandona por completo. "La Copa del Mundo no está en venta", sentenció el organismo europeo. Posteriormente se sumaron CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que también rechazaron la iniciativa y criticaron la falta de consulta.

La renuncia de Cordeiro se produce en el momento de máxima tensión y suma presión sobre Infantino, quien hasta ahora ha defendido el proyecto y ha acusado a los medios de distorsionar el proceso de consulta.

Además, en las últimas horas también se conoció una dura declaración del director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, quien afirmó que el personal había sido "engañado" por la falta de apertura en la planificación del esquema y que el proyecto "no debe seguir adelante".

La crisis deja a Infantino aislado en un momento clave, con el Mundial 2026 recién finalizado y las elecciones presidenciales de la FIFA en el horizonte.

El fútbol mundial observa con inquietud si el máximo organismo logrará superar esta fractura interna o si el plan de privatización terminará por transformar -o debilitar- la estructura del deporte rey.

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