5 de agosto de 2026

Sucesos

Sucesos. La Cámara Federal porteña sobreseyó a los cuatro peritos de la tragedia de Once

Se los investigaba por supuesto falso testimonio: se sospechaba que habían mentido para señalar solo al maquinista como responsable. La Justicia determinó que no hay pruebas de que hayan actuado con intención de mentir. La tragedia de Once dejó 52 muertos y más de 700 heridos. Una causa que se cierra más de una década después.

La Cámara Federal porteña confirmó este martes el sobreseimiento de los cuatro ingenieros que actuaron como peritos en la investigación de la tragedia ferroviaria de Once, ocurrida el 22 de febrero de 2012.

La Justicia no halló pruebas suficientes para sostener que hubieran incurrido en el delito de falso testimonio a partir de sus declaraciones e informes técnicos elaborados para el juicio oral celebrado hace más de una década.

Los profesionales sobreseídos son Raúl Díaz (perito de la Corte Suprema de Justicia), Horacio Faggiani (por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte), Alejandro Leonetti (por la Secretaría de Transporte) y Julio Pastine (por Trenes de Buenos Aires).

La causa se desprendió del debate oral del Tribunal Oral Federal N°2, que al dictar sentencia en diciembre de 2015 ordenó investigar si los especialistas habían mentido deliberadamente o desviado la responsabilidad del choque únicamente hacia el maquinista Marcos Córdoba, al concluir que los frenos de la formación funcionaban correctamente.

La sospecha se basó en diferencias entre sus conclusiones técnicas y otras pruebas del expediente. Se investigó una posible coordinación para señalar al conductor como único responsable. El siniestro dejó 52 muertos y más de 700 heridos.

A lo largo de un largo proceso de instrucción, con varias apelaciones, se analizaron ejes técnicos como la velocidad de impacto, el estado de la carrocería y el funcionamiento de los paragolpes del andén.

En un primer momento los peritos fueron procesados, pero en 2018 la Sala II de la Cámara Federal revocó esa medida al considerar que no existían pruebas de dolo, requisito indispensable del falso testimonio (que exige voluntad consciente de alterar la verdad).

El Juzgado Federal N°11 (subrogado por Ariel Lijo) profundizó la investigación. Se incorporaron informes sobre márgenes de error de los dispositivos GPS, reportes de inspección del material rodante, declaraciones de otros especialistas y correos electrónicos intercambiados tras el siniestro. Con esos elementos, los camaristas Eduardo Farah y Roberto Boico concluyeron que el dictamen de los ingenieros se encuadró dentro de los márgenes de interpretación que permitía la complejidad técnica del caso.

Las variaciones en las conclusiones se debieron al avance de la investigación y al debate interno del cuerpo pericial a medida que se incorporaban nuevos datos.

"Las discrepancias, reticencias o inconsistencias, si bien fueron suficientes para el inicio de esta investigación, no alcanzan para sostener por sí solas que fueron producto de la motivación ilícita a la que se refiere el artículo 275 del Código Penal", señaló la Sala II.

El tribunal también aclaró que el hecho de que el TOF N°2 se hubiera apartado de esos peritajes al dictar sentencia no implica automáticamente que los profesionales hubieran declarado con intención deliberada de mentir.

La decisión cierra un capítulo lateral de la causa principal por la tragedia de Once, en la que fueron condenados empresarios de TBA, el maquinista y exfuncionarios como Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime, entre otros.

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