6 de agosto de 2026
El director ejecutivo y su segundo presentaron sus renuncias en medio de la crisis por las prestaciones. El Ministerio de Salud no aceptó las dimisiones y la Casa Rosada decidió postergar los cambios. Dentro del Gobierno ya se habla que la continuidad de ambos tiene fecha de vencimiento y forma parte de una reconfiguración más amplia del organismo.
El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, y su segundo, el subdirector ejecutivo Carlos Zamparolo, pusieron a disposición sus cargos este miércoles 5 de agosto, en medio de la crisis que atraviesa la obra social de los jubilados por el deterioro de las prestaciones.
La noticia circulará con fuerza en el oficialismo y varios medios dieron por consumada su salida, pero pocas horas después llegó la desmentida oficial.
Fuentes con conocimiento de las negociaciones confirmaron que ambos efectivamente intentaron dar un paso al costado. Sin embargo, el Ministerio de Salud no aceptó las dimisiones.
Karina Milei ordenó "poner paños fríos"
La decisión no respondió a un respaldo pleno a la conducción actual, sino a una intervención política de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien ordenó "poner paños fríos" y postergar cualquier cambio hasta contar con un esquema de reemplazos definido.
La Casa Rosada concentraba ese día sus esfuerzos en asegurar votos para la sesión del Senado, y evitó abrir un nuevo frente de conflicto. Aun así, dentro del Gobierno se mantiene el diagnóstico que la continuidad de Leguízamo y Zamparolo tiene fecha de vencimiento y forma parte de una reconfiguración más amplia del organismo que viene gestándose desde hace meses.
Crisis de prestaciones y judicialización
La
situación de las autoridades del PAMI se deterioró desde abril, cuando se
agravaron las dificultades para acceder a medicamentos, las demoras en
servicios y el empeoramiento general de las prestaciones.
Trabajadores del organismo describen que el sistema "funciona a base de amparos": geriátricos y otras prestaciones no se autorizan o pagan con normalidad, y las familias deben recurrir a la Justicia para obtener lo que antes se resolvía por vía administrativa. Esa lógica se extendió a otras prestaciones médicas.
Zamparolo, cercano a Santiago Caputo y con fuerte control operativo y presupuestario del PAMI (es señalado internamente como "el que corta la torta"), concentra el manejo de contrataciones, convenios y ejecución de recursos.
Su eventual salida excede un simple recambio de nombres: el organismo maneja un presupuesto elevado y un despliegue territorial estratégico, con peso político de cara a la campaña de 2027.
A principios de julio renunció Guido Giana, uno de los principales colaboradores del ministro de Salud.
Movimientos en Salud y disputa de poder
La crisis del PAMI se enmarca en otros cambios en el área sanitaria. A principios de julio renunció Guido Giana, uno de los principales colaboradores del ministro de Salud, Mario Lugones, y responsable de la coordinación administrativa. Además, se registró el desembarco de funcionarios provenientes del Ministerio de Justicia, como Luciana Campos en Recursos Humanos y el mayor protagonismo de la síndica general María Florencia Zicavo. Varias fuentes interpretan estos movimientos como un avance del armado político de Karina Milei sobre una estructura históricamente estratégica, con dudas sobre el futuro de los sectores vinculados a Caputo.
En resumen, las renuncias quedaron en suspenso por decisión de la Casa Rosada. La discusión ya no es si habrá cambios en el PAMI, sino cuándo se producirán y quién terminará al frente de uno de los organismos con mayor presupuesto y presencia territorial del Estado.
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