6 de agosto de 2026
La entidad que conduce Claudio "Chiqui" Tapia apoyó la gestión del presidente de FIFA tras la caída del proyecto Forward Enterprise. El comunicado llega mientras UEFA mantiene el boicot y crece la pelea por el control del fútbol mundial.
La AFA respaldó a Gianni Infantino en medio de la crisis institucional más fuerte de la FIFA en los últimos años. La entidad presidida por Claudio "Chiqui" Tapia difundió un comunicado en el que apoyó la gestión del dirigente suizo-italiano, luego de que el organismo retirara el proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que había generado rechazo por abrir la puerta a una privatización parcial de torneos y derechos comerciales.
El pronunciamiento argentino no es menor. Mientras la UEFA sostiene su boicot a competiciones organizadas por FIFA y cuestiona la conducción de Infantino, la AFA eligió alinearse con el presidente del organismo y destacar su gestión durante la última década. La postura también acompaña el tono más prudente de Conmebol, que evitó romper con FIFA pese a las dudas que generó el proyecto fallido.
En su comunicado, la Asociación del Fútbol Argentino expresó su apoyo institucional a Infantino y a la conducción de la FIFA. "En nombre de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y de su Comité Ejecutivo, nos dirigimos a Usted querido Presidente, y por su digno intermedio a la directiva de la FIFA, a manifestar nuestro respaldo con la gestión realizada durante los últimos 10 años", señaló la entidad.
El texto destacó como ejes de esa gestión el desarrollo del fútbol mundial y la solidez institucional basada en un modelo de gobernanza que AFA calificó como "claro, estable y transparente".
La señal política es contundente: en un momento en que Europa endurece su postura, Tapia se ubica del lado de Infantino. La AFA no defendió el proyecto fallido, pero sí separó esa iniciativa de la continuidad del liderazgo del presidente de FIFA.
El conflicto se originó con el FIFA Forward Enterprise, una propuesta que buscaba crear una estructura comercial para administrar activos y derechos vinculados a torneos del organismo. La iniciativa fue presentada por Infantino como una herramienta para fortalecer el financiamiento de las federaciones miembro y ampliar el desarrollo del fútbol global.
Pero el rechazo fue inmediato. UEFA advirtió que sus selecciones no participarían en competiciones de FIFA mientras el plan siguiera vigente. También hubo objeciones de Concacaf y de la Confederación Asiática de Fútbol, además de dudas dentro de otros bloques.
Finalmente, la FIFA retiró la propuesta, reconoció errores en el proceso y pidió disculpas a sus 211 federaciones miembro. Para la AFA, esa marcha atrás fue un gesto relevante. "Debemos reconocer la decisión de la Administración de retirar un proyecto que generó, dentro de la familia del fútbol y desde su inicio, muchas más incertidumbres que certezas", sostuvo la entidad argentina.
El comunicado de la AFA también remarcó la importancia de que FIFA haya admitido fallas. "Es dable destacar la asunción de los errores cometidos en dicho proceso y el pedido de disculpas expresado en el sentido mensaje desplegado a las 211 federaciones miembro de FIFA", indicó.
La frase busca ubicar a la AFA en una posición intermedia: reconoce que el proyecto generó incertidumbre, pero considera suficiente la decisión de retirarlo y pedir disculpas. Esa lectura contrasta con la de UEFA, que no dio por cerrado el conflicto y sostiene que perdió confianza en la presidencia de Infantino.
El punto central es que la crisis ya no se limita al contenido de una iniciativa comercial. La discusión pasó a ser sobre gobernanza, poder político y límites al liderazgo de Infantino dentro del fútbol mundial.

La postura de la UEFA es el principal foco de tensión. El organismo europeo sostiene que no alcanza con retirar el proyecto y exige garantías de que FIFA no volverá a impulsar planes similares para abrir sus torneos al capital privado.
Europa entiende que la Copa del Mundo y las competiciones internacionales no pueden ser tratadas como activos financieros sujetos a intereses de inversión. La preocupación apunta a que una estructura privada pueda condicionar calendarios, formatos, sedes, derechos comerciales y decisiones deportivas.
En ese contexto, el respaldo de AFA a Infantino aparece como una señal hacia el tablero interno de FIFA. La entidad argentina se suma a quienes prefieren recomponer la relación con el presidente antes que profundizar la confrontación impulsada por Europa.
La posición de AFA se parece más a la estrategia de Conmebol que a la de UEFA. Sudamérica viene evitando una ruptura frontal con Infantino y prioriza una salida institucional que preserve la relación con FIFA, clave para financiamiento, torneos, desarrollo y proyección internacional.
Para Tapia, el vínculo con FIFA tiene además un peso político propio. La Argentina es la vigente potencia futbolística global, con una Selección campeona del mundo en el ciclo reciente y una conducción de AFA que fortaleció su perfil internacional durante los últimos años.
Respaldar a Infantino puede leerse como una apuesta a la continuidad y a la influencia dentro del sistema. Pero también implica tomar partido en una disputa que todavía no terminó y que puede redefinir el equilibrio de poder entre FIFA, UEFA y las confederaciones.

La crisis llega en un momento clave. El próximo Congreso de FIFA se realizará en Rabat y tendrá como eje la elección presidencial prevista para marzo de 2027. El plazo para presentar candidaturas vence en noviembre, lo que vuelve más sensible cada movimiento de apoyo o rechazo.
Infantino busca sostener su liderazgo hasta 2031, pero el conflicto por el FIFA Forward Enterprise dejó expuestas fisuras internas. El respaldo de AFA fortalece su posición simbólica, aunque la presión europea sigue siendo un problema difícil de resolver.
El comunicado argentino cerró con una reafirmación política clara: "La Asociación que orgullosamente presido cree firmemente y reafirma que el camino es seguir trabajando bajo su liderazgo, a fin de poder continuar desarrollando un fútbol mejor y, aún, más inclusivo".
El apoyo de AFA a Gianni Infantino muestra que la crisis de FIFA no divide solo entre defensores y críticos del proyecto fallido. También separa a quienes creen que el retiro de la iniciativa alcanza para cerrar el conflicto y quienes consideran que el problema es más profundo: la confianza en la conducción del organismo.
Para la dirigencia argentina, el camino es sostener el vínculo con FIFA y reforzar la idea de gobernanza institucional. Para UEFA, en cambio, el episodio dejó una herida que no se resuelve con disculpas ni comunicados.
La pelea recién empieza a ordenarse. AFA ya eligió una posición: respaldar a Infantino, valorar la marcha atrás y evitar sumarse a la rebelión europea. En un fútbol cada vez más atravesado por dinero, política y poder global, esa definición también es una señal sobre dónde quiere pararse la Argentina dentro del mapa internacional.
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