6 de agosto de 2026
Candela Arizaga se presentó ante la fiscal de género y volvió a hablar del episodio ocurrido en Belgrano. El ex diputado permanece imputado y deberá cumplir restricciones mientras avanza la investigación.
Candela Arizaga amplió su declaración en la causa que investiga a Facundo Moyano por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género. La joven se presentó este jueves en la sede de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°3, especializada en violencia de género, acompañada por su nuevo abogado, Roberto Carlos Herrera.
A la salida, Arizaga habló brevemente con los medios y dejó una frase central para el expediente: "No hubo violencia". También explicó que atravesó una situación personal delicada y afirmó: "Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a trabajar de ahora en más para estar bien. Es un tema psicológico que voy a trabajar de ahora en más".
La declaración de Candela Arizaga llega dos días después del episodio que derivó en la detención y posterior liberación de Facundo Moyano. El caso había comenzado tras un llamado al 911 que alertó sobre una joven corriendo semidesnuda y descalza en la zona de Belgrano, mientras el exdiputado intentaba alcanzarla.
El expediente quedó ahora bajo la órbita de la fiscal Florencia Nocerez, subrogante de la Fiscalía especializada en violencia de género. La causa había sido remitida por el auxiliar fiscal Julián Pistone, quien intervino desde el inicio y dispuso la detención de Moyano durante el procedimiento.
La audiencia buscó ampliar el primer relato de Arizaga y precisar qué ocurrió durante las horas previas al episodio callejero. Su declaración puede ser relevante para orientar la investigación, aunque no implica por sí sola el cierre del caso.

Aunque Facundo Moyano recuperó la libertad el martes por la noche, el proceso penal continúa. El exdiputado y dirigente sindical está imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
La Justicia le impuso una serie de restricciones mientras avanza la investigación. No puede acercarse a Candela Arizaga en un radio menor de 300 metros, tiene prohibido mantener contacto con ella y deberá presentarse cada vez que sea citado por la fiscalía o por el juzgado.
Al salir de la sede judicial, Moyano evitó dar explicaciones extensas y solo afirmó: "Está todo aclarado". Sin embargo, la causa sigue abierta y la fiscalía deberá definir si hay elementos suficientes para sostener la acusación o si el expediente toma otro rumbo con las nuevas declaraciones y pruebas.
La Justicia intenta reconstruir qué ocurrió dentro del departamento donde estuvieron Moyano y Arizaga antes de que la joven fuera encontrada en la vía pública. El caso incluye cámaras de seguridad, testimonios, pericias y el análisis del procedimiento policial.
Según la información conocida, el episodio comenzó durante la madrugada en un edificio ubicado sobre la avenida Del Libertador al 5400. Luego, Arizaga fue vista en la calle y personal policial intervino tras los llamados de emergencia.
La joven fue derivada al Hospital Pirovano, donde recibió atención médica. En declaraciones previas, había sostenido que Moyano "no le pegó" y que lo ocurrido se vinculó con un cuadro de consumo y alteración. Las pericias médicas, hasta el momento, habrían detectado una lesión en la rodilla atribuida a una caída.

El caso exige una lectura cuidadosa. La declaración de Arizaga introduce un elemento relevante al afirmar que "no hubo violencia", pero la investigación judicial no queda automáticamente cerrada por esa frase. En causas encuadradas en violencia de género, la fiscalía debe analizar el contexto completo, las pruebas disponibles y las circunstancias del episodio.
Ese punto es clave para evitar conclusiones apresuradas. La palabra de la persona involucrada es central, pero también lo son los videos, testimonios, llamados al 911, pericias médicas y cualquier otro elemento que permita reconstruir la secuencia.
El expediente combina exposición pública, figuras mediáticas y una imputación penal grave. Por eso, el tratamiento judicial deberá separar el ruido mediático de los hechos comprobables.
La situación golpea la imagen de Facundo Moyano, un dirigente con trayectoria sindical y política, hijo del líder camionero Hugo Moyano. Aunque ya no ocupa un cargo legislativo, su apellido conserva peso dentro del mundo gremial y en la discusión pública.
La imputación por delitos vinculados a un contexto de violencia de género coloca el caso en una zona especialmente sensible. Incluso con la declaración de Arizaga, el exdiputado deberá esperar el avance de la investigación y cumplir las medidas impuestas por la Justicia.
Para Moyano, el objetivo de la defensa será sostener que no existieron agresiones ni restricción de libertad. Para la fiscalía, la tarea será determinar si los hechos investigados configuran o no un delito.

Tras la ampliación de la declaración de Candela Arizaga, la fiscalía deberá evaluar si ordena nuevas medidas de prueba. Entre los elementos pendientes pueden aparecer testimonios, análisis de cámaras, revisión de comunicaciones y pericias complementarias.
El proceso seguirá bajo reserva judicial en los aspectos sensibles, especialmente por tratarse de una causa con perspectiva de género y fuerte exposición mediática. Hasta que haya una resolución firme, Facundo Moyano conserva el principio de inocencia.
La frase de Arizaga cambia el clima público del caso, pero no elimina la obligación de investigar. La definición final dependerá de la prueba reunida y de la lectura que haga la fiscalía sobre una madrugada que todavía tiene puntos por esclarecer.
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